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lunes, 23 de junio de 2014

LA PAZ POR ENCIMA DE TODO

La Paz por encima de todo
Año 7. Edición número 318. Domingo 22 de Junio de 2014
Por 
 Federico Larsen. Periodista

Dirigente guerrillero. Carlos Arturo Velandia.// Ex procurador. Jaime Bernal Cuéllar.
OTRAS NOTAS
El pasado martes se reanudaron los diálogos de paz de La Habana entre la delegación del gobierno de Juan Manuel Santos y los representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP). El cuarto punto en agenda, que se comenzó a debatir esta semana, es el de la reparación para las víctimas y el sometimiento a la Justicia de los guerrilleros. “Las víctimas ahí son el centro de la discusión, la reparación, la no repetición, la restitución de las tierras a esas personas despojadas ilegal y violentamente de todo.
El año nuevo llegó con mucho estruendo en el noreste colombiano. Y no, precisamente, debido al uso indiscriminado de fuegos artificiales por parte de la población rural. La responsable de hacer tronar el cielo del pequeño pueblo de Mutatá fue la Fuerza Aérea de Colombia, que en la madrugada del último día del año 2012 lanzó un quirúrgico bombardeo contra una columna de la guerrilla de las FARC y, en consecuencia, acabó con la vida de 14 insurgentes.
A través de una compleja y cuasi cinematográfica trama que incluyo crípticos mensajes de texto, comunicaciones trianguladas vía países europeos, las FARC se comunicaron con uno de mis productores en Radio Nacional para ofrecer una entrevista con el comandante Ricardo Téllez, integrante de la dirección de esa organización guerrillera y uno de los principales negociadores en las conversaciones de paz que tienen como escenario a Oslo y La Habana.
Es ahora o nunca. Si bien el proceso de acercamiento entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC tiene pautado una mesa bilateral para el año próximo en la propia Colombia, los cortocircuitos existentes entre las partes desde que se abrió formalmente el diálogo unos meses atrás en la ciudad noruega de Oslo, hacen pensar que a la paz caribeña le quedan pocas chances de vida. Por lo pronto, el inicio del capítulo cubano de la negociación tuvo que retrasarse cuatro días porque no terminaron de consensuar a tiempo los “mecanismos de participación civil”.
La narcotizante visual del idílico mar caribeño no pudo templar, hasta el momento, los ánimos caldeados que se vienen registrando en el segundo capítulo del proceso de paz abierto entre el gobierno colombiano del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. Si bien los resultados de la mesa de diálogo instalada desde el último martes en la capital cubana son estrictamente confidenciales a la prensa, varios cortocircuitos y tensiones colaterales entre ambas partes han logrado trascender y ser de dominio público para la prensa colombiana.
Después de medio siglo de guerra, el gobierno y la guerrilla colombiana FARC comenzarán mañana en la capital noruega el proceso de diálogo más importante de las últimas décadas. Paradójicamente, la fría y diplomática Oslo lucirá aún más distante como anfitrión para los delegados caribeños luego de que la Academia Noruega otorgara este fin de semana el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea, desechando así una oportunidad única de potenciar y visibilizar una negociación bilateral que podría terminar con el conflicto armado más viejo de Latinoamérica.
A partir del triunfo del presidente Santos en las elecciones del domingo pasado, un miembro de la comisión facilitadora del diálogo con el ELN y un ex miembro de la dirección del mismo coinciden en la importancia de avanzar en los acuerdos de paz.

El ex miembro de la Dirección Nacional del ELN, Carlos Arturo Velandia alias Felipe Torres, y el ex procurador y miembro de la comisión facilitadora para los diálogos con el grupo armado, Jaime Bernal Cuéllar, analizaron con Miradas al Sur las elecciones del pasado domingo y el comienzo de una nueva mesa de paz.
Parece respirarse un aire renovado en Colombia luego de la segunda vuelta electoral del pasado domingo. Funcionarios y dirigentes políticos de los más variados sectores han expresado su satisfacción tras la victoria de Santos, y grandes esperanzas por lo que se viene. El objetivo principal, y primordial causa de la reeleción, es la búsqueda del fin del conflicto armado que lleva más de medio siglo en el país.

En ese sentido es que tanto ex guerrilleros como asesores del gobierno evalúan los resultados del Ballottage. “Es un motivo de gran satisfacción que haya sido elegido el candidato-presidente por la expectativa que se ha creado alrededor del proceso de paz. Con ello se garantiza su continuidad”, explicó Carlos Arturo Velandia, más conocido como Felipe Torres, ex dirigente del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Santos había anunciado el comienzo de una negociación con este grupo pocos días antes de los comicios del domingo. Una revelación que no generó grandes sorpresas en las partes pero sin duda fortaleció la candidatura del mandatario. “Yo hubiera preferido que se anunciara en otro momento pero se dio en esta ocasión y ha sido muy bien recibido por parte de toda la sociedad. Sobre todo por quienes hemos estado trabajando para que se abra este escenario. Es un diálogo que completa la ecuación para una paz integral. Porque no era posible que la paz se desarrollara con una sola organización insurgente, se necesitaba abrir y dar el espacio de diálogo con la otra”, expresó Velandia.

También se demostró satisfecho con el resultado del domingo el ex procurador de la Nación, y miembro de la comisión facilitadora para los diálogos con el ELN, Jaime Bernal Cuéllar. “Las elecciones tienen una muy buena motivación para la paz, pero me parece que de allí surgen varias obligaciones. Una para el gobierno, que debe seguir adelante el proceso entendiendo que debe ser una política de Estado. En segundo lugar para la guerrilla, porque se ha dado cuenta que hay más de ocho millones de habitantes que están reclamando la paz. Y otra obligación, para nosotros los ciudadanos, de respaldar y apoyar este proceso. Ese fue el resultado de las elecciones”, analizó el ex fiscal.

Velandia participó de la guerrilla desde los años ’70. Dirigió el frente “Compañero Tomás” hasta su arresto, en 1994, tras el cual pasó diez años en prisión y siete exiliado en Barcelona. Desde su regreso la opinión pública colombiana lo tomó como un vocero “eleno”, cargo que hasta hoy se esmera en rechazar. Mientras Velandia permanecía encarcelado, Bernal Cuéllar encabezaba varios intentos de establecer un diálogo entre el gobierno y el ELN. Ha participado de los acercamientos con la insurgencia desde 1998, cuando era jefe del Ministerio Público y bajo diferentes gobiernos mantuvo un rol protagónico en las diferentes delegaciones que intentaron acercar posiciones.

Dos lugares muy distantes, casi que opuestos, pero que en esta situación hacen lecturas muy similares de la actualidad colombiana. “He participado durante varios años tratando de generar acercamientos y he tratado de idear una metodología para los acuerdos que se deben realizar. Sin embargo por diferentes razones han fracasado”, explicó Bernal Cuéllar. “Yo no quiero desbordarme en optimismo pero creo que hoy están dadas las condiciones. La apertura del gobierno a hacer ciertas concesiones. El establecimiento de una justicia transicional. El reconocimiento de que existen víctimas por razones del conflicto. La posibilidad de que también se apliquen algunas concesiones a la fuerza pública. El avance que se ha logrado con las Farc. Me parece que en todo está demostrando que hay un propósito. Y especialmente el hecho de que el pueblo colombiano, en varios millones de votos, haya ratificado el mandato del presidente para que haga la paz”.

Por su lado, Velandia aseguró que “hay una arquitectura del proceso muy bien elaborada, muy bien diseñada, de construir toda una metodología que va desde los facilitadores a los lugares y procedimientos que han sido pactados en absoluta reserva. En los procesos anteriores se sentaban las partes a discutir la metodología de cara a la sociedad y frente a las cámaras. Entonces la energía del proceso se gastaba fundamentalmente en la fase procedimental y casi nunca se llegó a discutir la agenda. En los otros procesos no estaba comprometida la palabra para poner fin al conflicto armado. Estaba comprometida la palabra para buscar caminos a la paz. Eso marca una gran diferencia en cuanto a plantearse los objetivos y los propósitos. En esta ocasión, el objetivo central es poner fin al conflicto armado y abrir condiciones para la búsqueda de la paz”. Un escenario favorable, que según el ex guerrillero también se da desde lo político. “A través de la guerra ya no se acumula en discurso revolucionario. Tampoco se desarrolla al país. Hay que buscar otras vías. Y América latina está mostrando unas vías distintas y muy interesantes. Es el único continente del mundo donde coexisten cuatro revoluciones, la revolución socialista en Cuba, la revolución bolivariana en Venezuela, la revolución ciudadana en Ecuador y la revolución comunitaria en Bolivia. Tenemos tres presidentes en ejercicio que pasaron por la lucha armada, como Dilma Rousseff en Brasil, Sanchez Cerén en El Salvador y José Mujica en Uruguay. Estamos viendo unos caminos que la insurgencia y los revolucionarios colombianos debemos tomar en cuenta y considerarlos como caminos válidos también para acceder al poder”.

La situación latinoamericana también fue resaltada por Bernal Cuéllar, que hasta adelantó que la mesa entre el gobierno colombiano y el ELN podría realizarse en Argentina o Ecuador. “Lo digo porque los señores presidentes tanto de Argentina como de Ecuador han dado las muestras expresas de que pueden y quieren colaborar con este proceso de paz. Porque consideran que la región ganaría muchísimo si se logra la paz en Colombia”. Sin embargo, el ex procurador advirtió que esta mesa podría tener algunas diferencias con respecto a la que se desarrolla hoy en La Habana. “El ELN siempre ha insistido en lo que han denominado una Convención Nacional. Ellos quieren que en la elaboración de la paz haya presencia de los diferentes sectores sociales. Es una idea que se ha venido estudiando con ellos desde hace varios años. En segundo lugar tienen algunos temas que al parecer no están en la agenda de las Farc. Por ejemplo, el problema de hidrocarburos y minería. Ellos han insistido en mirar cómo se maneja la explotación petrolera y minera en Colombia. Sería un tema no opuesto a lo que están discutiendo en La Habana, que se puede discutir en una mesa complementaria”.

En cuanto al futuro del grupo armado, Velandia descartó la posibilidad de crear un nuevo movimiento político, como ya han anunciado las Farc. “Aquí en Colombia existen ya varios movimientos sociales y políticos muy importantes, de amplia base popular, campesina e indígena. No creo que el ELN deba crear un movimiento especial o propio para hacer su transformación. Hay muchos otros movimientos que ya existen y con los cuales compartimos el discurso político del ELN. Creo yo que ahí hay una muy buena posibilidad”.

A pesar de las diferencias, entonces, el proceso de paz parece generar expectativas favorables en la mayoría de los sectores sociales colombianos. En palabras de Velandia, “la guerra es un cadáver insepulto”, que aunque siga produciendo daños en el país podría dejar de existir en unos meses.

miércoles, 18 de junio de 2014

DIÁLOGO CON EL ELN - ESPERANZA DE PAZ

Diálogo con el ELN, esperanza de paz



Por Alonso Ojeda Awad

El anuncio que hizo el Presidente de la República Juan Manuel  Santos, el pasado martes 10 de junio, acerca del inicio del diálogo exploratorio entre el Gobierno Nacional y el ELN, con el fin de acordar una agenda de  negociación entre las  partes  inmersas en el conflicto armado, causó una profunda sensación de alegría  en los sectores sociales comprometidos con la búsqueda de la Paz  y la convivencia entre los colombianos.

Con el fin de tener una mayor visión y comprensión de esta compleja temática,  buscamos  al analista y profundo conocedor de este proceso de Paz con los Elenos, Carlos Velandia Jagua o Felipe Torres su seudónimo de lucha,  para obtener una información más densa y verídica de estos esfuerzos. Carlos Velandia es un curtido ex militante y ex dirigente del ELN. Durante 10 años fue su vocero político para los diálogos y procesos de Paz, tiempo en el cual estuvo detenido en cárceles colombianas, como preso político. Recuperada su libertad marchó al exilio y durante siete años se dedicó a la cualificación académica y política en importantes centros de investigación social como el Instituto de la Paz y  Conflictos de la Universidad de Granada,  España y  la Escuela de Cultura de Paz, de la Universidad  Autónoma de Barcelona dirigida por el consagrado académico profesor Vicenc Fisas.

Con la habitual gentileza y caballerosidad  que lo distingue,  aceptó que en las oficinas del Programa Pedagogía de Paz, de la Universidad  Pedagógica Nacional realizáramos una reunión para analizar los avances informativos, y esto fue lo que nos contó: Efectivamente hay  un comunicado  conjunto que reporta de la búsqueda del gobierno y del ELN, de los procedimientos y contenidos que los lleven a una mesa de diálogo para poner fin al conflicto armado y crear las bases reales para  que la sociedad,  sin exclusiones y en democracia se aboque a construir la justicia social para una Paz estable  y duradera.

El gobierno Nacional y el  ELN informarán al país y a la comunidad Internacional de los resultados parciales del procedimiento de exploración para construir la Agenda que se ha de discutir en mesa formal de diálogo. El anuncio establece los dos primeros temas de la agenda, los cuales se refieren a Víctimas y Participación de la sociedad.  Así mismo, informa de los países que desarrollarán el acompañamiento para el procedimiento  de negociación entre el gobierno y el ELN, entre los que se encuentran el Reino de Noruega y las Repúblicas de Cuba, Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Brasil  y  Chile.

En relación al sitio donde se llevarán a  cabo las negociaciones, podría ser Ecuador, pero serán las partes comprometidas en este proceso, las que definan de común acuerdo el lugar. El estado de la exploración y los logros a la fecha son reflejos de una  clara disposición  de las partes y de una gran voluntad para poner fin al conflicto armado, pero también para  encarar temas tan complejos como el de Víctimas, el cual se desarrollará en términos similares a los planteados entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc, en la Habana-Cuba.

Muy seguramente en el desarrollo del tema  de Participación de la sociedad propondrá la  implementación de  procedimientos compatibles con  la propuesta de Convención Nacional, que desde el año de 1998 el ELN le hiciera al país. Esta propuesta consiste en un espacio amplio de participación social, diversa, con la sociedad en general representada por campesinos pobres, agricultores,  campesinos dueños de tierras, trabajadores, industriales, sindicatos, iglesias, profesores, estudiantes, mujeres, madres cabeza de familia, profesionales,  etc. Es un espacio para discutir y analizar la participación de toda la sociedad apuntando a  una convocatoria muy amplia que facilite la realización de una Asamblea Nacional Constituyente.

Frente al anuncio de los desarrollos de la fase Exploratoria se han venido produciendo muy importantes reacciones, en su gran mayoría positivas, provenientes desde los partidos políticos  y movimientos sociales, así como  de organismos Multilaterales a saber: la Organización de Estados Americanos -OEA, la Organización de las Naciones Unidas –ONU,  y por parte de las diplomacias de países, entre los que se destaca el pronunciamiento del Departamento de Estado de los EE.UU.,  respaldando el proceso en ciernes, con el ELN.

Una gran esperanza vemos en el inmediato futuro, porque la ecuación para una Paz, única y nacional se ha completado con la vinculación del ELN al proceso de diálogo. Sin embargo, bien vale la pena poner una alerta en el caso de una nueva Asamblea Nacional Constituyente, de tal modo  que haya una unidad de todos los sectores que hoy nos unió la necesidad de la  paz, para que la Constitución del  91 no sea arrasada, y por el contrario, se conserven los logros alcanzados en relación a la participación ciudadana, los Derechos Humanos, el concepto de equidad: de dar a cada cual de acuerdo a su necesidad y exigir  a cada cual de acuerdo a su posibilidad y otros elementos valiosos que ella contiene,  para que en trabajo mancomunado con la institucionalidad sean implementados  en toda la dimensión, de la cual aún  carece.  Mi recomendación  es no dejar en el aire ni por un instante los puntos alcanzados en la Constitución Política del 91, dado que fuerzas muy conservadoras puedan llegar a dicha constituyente, para  presionar y lograr  contenidos que signifiquen un retroceso  en los logros sociales alcanzados.

El triunfo en la segunda vuelta del Presidente Santos le garantiza la  posibilidad real de llevar a  feliz  término los diálogos con el ELN y con las FARC, quienes con seguridad y prudencia en función de los objetivos propuestos, firmarán juntos el ansiado Acuerdo, poniendo final a cincuenta años de lucha armada y  violencia en la actividad política nacional.

EX EMBAJADOR DE COLOMBIA
DIRECTOR PROGRAMA PAZ.  UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL


lunes, 16 de junio de 2014

LA GUERRA ES UN CADÁVER INSEPULTO

La guerra es un cadáver insepulto: Ex dirigente del ELN

08:55 am 16-junio


Carlos Arturo Velandia es el mismo alias Felipe Torres, al que recordamos como vocero del ELN mientras estuvo preso 10 años. Hace dos años se salió de la organización pero dice que sigue siendo un “eleno”, por eso su visión da claras luces sobre lo que podemos esperar del posible proceso de paz anunciado esta semana entre el gobierno y el ELN.

Claudia Palacios


Es una de las mejores entrevistadoras de América Latina. Hace siete años está vinculada a la cadena internacional de noticias CNN en Español, donde actualmente dirige el programa Influyentes. Ha entrevistado a los personajes más importantes de la región. Forma parte del equipo de la W Radio donde hace informes especiales. Semanalmente hace una entrevista en profundidad para EL PUEBLO.

C.P. Cómo le digo: Carlos Arturo Velandia o Felipe Torres?
C.A.V. Todo el mundo me dice Felipe. Es una lucha perdida intentar recuperar mi nombre. En “La Paz es ahora ¡Carajo!”, libro que publiqué recientemente, van mi nombre y foto en portada, para que quienes me han asociado como Felipe, sepan que soy Carlos, pero ha sido complicado.
C.P. ¿Cuántos años estuvo usted en el ELN?
C.A.V. Toda la vida, desde los 70. Luego me capturaron y continué representando a la organización durante los 10 años de cautiverio. Después fueron 7 años en el exilio y al regresar al país me marginé de la organización.
C.P. ¿Cómo decide marginarse del ELN?
C.A.V. Hace poco más de dos años principalmente porque para mí era muy complicado que estando en libertad me asociaran al ‘Felipe Torres’ vocero del ELN cuando ya no lo era. Ni soy un militante activo, ni dirigente. Mis vínculos con el ELN son eminentemente morales, históricos, y esos son indestructibles.
C.P.  ¿Esto quiere decir que usted respalda la lucha como ellos la hacen, con armas?
C.A.V. Sigo siendo un eleno pero no desarrollo la lucha armada. Las tesis políticas del Ejército de Liberación Nacional son defendibles en paz y en democracia. He venido trabajando por ayudar a construir espacios de solución política del conflicto para poder solucionarlo y que ellos puedan regresar de las montañas para vincularse en la lucha política sin el ejercicio de la violencia.  La lucha armada es una realidad que hay que superar.
C.P. ¿Y cuando usted notifica al ELN de su decisión y esas razones, qué le dijeron?
C.A.V. Me dijeron que esa era mi punto de vista pero que nuestra condición era diferente. Yo no soy la persona indicada para descalificar la lucha de una organización insurgente. Esa es la realidad que hay que cambiar. La guerra ya es un estorbo, puede ser un cadáver insepulto.
C.P. ¿No lo catalogan como desertor?
C.A.V. No, para nada. De la misma manera como me vinculé al ELN me desvinculé. Sin ruido, de manera concertada y  ellos reconocieron que ese era mi camino.
C.P. Concertada? eso no lo puede hacer cualquier guerrillero. Se supone que el que entra no sale.
C.A.V. Si hubiera estado en las montañas sí hubiera tenido que hacer un trámite. La organización se toma un tiempo para protegerse ya que el combatiente tiene información estratégica sobre lugares, planes u otro tipo de información sensible. Se desarrolla una especie de periodo de cuarentena.
C.P.  Yo no conozco más casos de esos, tampoco en las Farc….
C.A.V. Yesid Arteta, por ejemplo. Él y yo estuvimos juntos en el exilio. El estuvo en prisión, sale y le dice a las FARC  que deja la guerra. Continúa con las tesis de revolución y la lucha revolucionaria pero desde el campo de la política.
C.P. ¿Fue un error haber estado en la lucha armada?
C.A.V. Más que un error de las personas ha sido un gran equívoco como se ha construido nuestra república desde sus inicios. Los partidos políticos que soportaron el establecimiento generaron unas relaciones de exclusión y de opresión. Por ende le imponen la guerra a la sociedad, a nosotros nos imponen la guerra. Los colombianos no hemos acudido a la guerra porque tengamos un espíritu violento. Más que arrepentirse y darse golpes de pecho, se deben asumir responsabilidades de decisiones que tomamos como personas.  Yo las he asumido y he pagado en vida por ello.
C.P. ¿Con los diez años que estuvo en la cárcel?
C.A.V. Con toda mi lucha de sacrificios por unas causas que siguen teniendo plena vigencia. Pero no me arrepiento de ese sacrificio de mi vida personal, profesional, amorosa o familiar. Tengo hijos que casi ni conozco, he estado en prisión, he sido herido en combate, perseguido y amenazado. Pero es una situación muy propia de quienes nos hemos atrevido a levantar la voz.
C.P. Los tiempos han cambiado….
C.A.V. Los revolucionarios no nacimos para hacer guerras sino para transformar sociedades. Las sociedades se transforman no solo a través del asalto al poder ya que hay otras vías. Quién iba a creer que en los últimos diez años podríamos hablar de que hay cuatro revoluciones en el continente: Socialista en Cuba, Bolivariana en Venezuela, Ciudadana en Ecuador y Comunitaria en Bolivia. Tenemos ex guerrilleros dirigiendo países en Brasil, El Salvador y Uruguay No es posible ya a través de la guerra ni modificar las estructuras ni acceder al poder.
C.P.  Muchos nos preguntamos: ¿Por qué transformar el país en un proceso de negociación con un grupo que no solo no ganó el poder a través de las armas sino que tiene la mitad de combatientes que hace un tiempo? ¿No basta con que se les garantice la participación política y que desde las instituciones que existen saquen adelante sus propuestas para la sociedad?
C.A.V. Lo que se trata de resolver en la mesa de negociación es cómo salir de la guerra.
C.P. Pero ante el posible inicio de negociaciones con el ELN se habla de aspectos que faltarían por negociar, como la explotación minera. Por qué no cesan la guerra y después, haciendo política, tratan de transformar el tema minero y los que quieran, como hace por ejemplo el senador Robledo, del Polo Democrático?
 C.A.V. Las clases dominantes de este Estado siempre han desarrollado la economía a su antojo privilegiando los intereses del capital y las transnacionales pero nunca le han preguntado al pueblo colombiano qué economía quieren. El ELN no busca transformar en la mesa de negociación lo que no ha podido hacer un pueblo en revolución. El socialismo no va a surgir de una mesa de diálogo. Pero lo que no se puede hacer es que tras 50 años de lucha las guerrillas digan: “aquí están los fierros, acabamos la lucha y sálvese quien pueda” o “denme casa, carro y beca y que el país siga en las mismas”. En el acuerdo debe quedar consignada una base que garantice que el país se disponga para cambiar, pero no porque lo diga la insurgencia sino porque participe toda la nación.
C.P.  Un amigo me preguntó esta semana que si cuando se firme el acuerdo a su tío le van a devolver la plata que pagó por su secuestro. ¿Qué se les dice a las víctimas que aunque les pueda parecer injusto que el estado y los partidos hayan fomentado la desigualdad, no ven eso como una justificación para que les hayan matado familia, robado tierras o secuestrado?
 C.A.V. Primero que todo el acuerdo firmado en La Habana, los diez principios y el acuerdo con el ELN en la construcción de la agenda ubican a las víctimas en el lugar apropiado. Lo más importante es que el acuerdo es entre partes que se reconocen como generadoras de víctimas. En el caso que comentas del señor que fue secuestrado nadie va a devolverle dineros, como a mí nadie va a devolverme a mi hermano desaparecido por causas del conflicto sólo por ser hermano de un insurgente. Yo no puedo decirle al Estado que me lo haga aparecer pero sí quiero respuestas. En ese clamor de derecho están la totalidad de las víctimas. Vendrá la reparación económica y administrativa que dependiendo de los casos tendrán que asumirse pero no creo que las guerrillas estén en condiciones de reparar económicamente ya que esto tendría otros problemas por el origen de los recursos. Lo más importante es el esclarecimiento de la verdad, garantía de justicia y asumir responsabilidades sin que nadie escape a este examen.
C.P. Pero es que los victimarios insurgentes tienen nombre y apellido, los del otro lado son “El Estado”, entonces no podemos meter a “El Estado” a la cárcel.
C.A.V. Hay militares que tienen mucho por contar, por ejemplo. El problema tiene una gran profundidad. La sociedad deberá tomar una decisión frente al bien supremo de la paz que queremos, y para hacerla duradera debemos construir un escenario de justicia y reparación que satisfaga a todos  y sin que excluya responsabilidades.
C.P. ¿Usted llegó a esa conclusión gracias a que estuvo diez años en la cárcel y luego exiliado?
C.A.V. Yo estuve en los diálogos de paz como vocero político del Ejército de Liberación Nacional en el gobierno de Ernesto Samper, con Andrés Pastrana y en los dos primeros años del ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Hice mi militancia en la cárcel dedicado a la paz. Luego salgo y mi vida fue insostenible. Un ex dirigente del ELN no podía andar caminando por la calle de ninguna ciudad en normalidad, por ello debí salir al exilio. Regresé al país al observar que las condiciones ya eran un poco diferentes.
C.P. ¿Ahora se siente seguro caminando por las calles de Colombia?
C.A.V. Aún hay riesgos. En el país el riesgo de morir de manera violenta lo tiene cualquier persona.
C.P. Tiene protección?
C.A.V.: Me encomiendo a San Camilo Torres, a San Manuel Pérez, quienes son los santos en los que yo creo.
C.P. Que no están reconocidos por el Vaticano como santos, valga decir…
C.A.V. Es muy difícil, pero llegará el día en que la misma iglesia católica, apostólica y romana reconozca la gran contribución que ha hecho a la causa de la fe cristiana el pensamiento y la obra de Camilo Torres.
C.P. ¿Qué interpretación le da usted al hecho de que el ELN no haya salido a respaldar con un comunicado o un video lo que el Presidente y Colombianos y Colombianas por la Paz dijeron en nombre de la organización guerrillera?
C.A.V. Seguramente lo harán. Ellos se toman sus tiempos, tienen  sus mecanismos. Posiblemente el lunes, que es cuando actualizan la página web podamos ver el comunicado leído por las partes que usted menciona. Este comunicado ha sido autorizado por las partes de lo contrario no se habría difundido. El comunicado por ende es legítimo.


C.P. ¿No será una manera de decirle al gobierno que no utilice al ELN con fines electorales?
C.A.V. El proceso del ELN con el gobierno es de vieja data y no una improvisación de pocos días. Es un resultado luchado de cuatro años. El gobierno determina que el esfuerzo principal debe ser con la guerrilla mayor por ser la amenaza mayor para la seguridad y la estabilidad democrática. Cree el presidente que con el avance de ese proceso la guerrilla menor se sumaría a los diálogos, a lo cual el ELN le dice que es una organización histórica y que siendo cuantitativamente menor no se le puede desconocer, ya que tiene propuestas y personalidad propia.
C.P. ¿Con la guerrilla del ELN se va a negociar más rápido que con las FARC?
C.A.V. Este proceso no debe tener un tiempo determinado, sino que las partes procurarán que sea un proceso muy ágil para superar la asimetría respecto de los dos procesos. Los puntos deberán ser conciliados en una mesa de conciliación única para que se produzca un acuerdo único que sea consultado con la nación.
 C.P. ¿Se lanza a dar una idea de cuánto puede tardar?
C.A.V. El presidente ha sido optimista al plantear que hacia final del año se logrará un acuerdo con la guerrilla de las FARC. Yo no lo veo tan claro con el ELN ya que quizá se necesite más tiempo.
C.P.: Con las condiciones que dice Oscar Iván Zuluaga que le pondría a las FARC, y por ende al ELN, esta guerrilla seguiría en el proceso exploratorio para un acuerdo de paz?
C.A.V. El ELN tiene una confrontación con el Estado y no con ningún gobierno en particular.
C.P.: Pero yo le hablo es de las condiciones: cese al fuego unilateral, no reclutamiento de menores y todo lo que ello implica…
C.A.V. Si es por esa vía, va ser supremamente difícil poder llegar a una mesa de diálogo. El ELN no va aceptar condiciones previas y las FARC tampoco van aceptar ningún tipo de condicionamiento adicionales  a los que ya existen en su proceso. Es decir, si llegase a ganar las elecciones el señor Zuluaga, y llegase a establecer estas condiciones como indispensables para continuar el proceso, éste va a estancarse e incluso se frustrará la oportunidad que tenemos todos los colombianos, porque esta oportunidad no es la de un gobierno con una insurgencia sino la de un país.
C.P.: ¿Por qué no se dedicó a la política al regresar al país?
C.A.V. Estoy en la política, obviamente no en la política partidista. Pero en la medida en que pueda hacer parte de un movimiento de transformación compatible con mis ideas y mis anhelos estaré dispuesto a estar allí. No tengo un partido, pero con algunos amigos estamos haciendo un esfuerzo de lograr una expresión de gran amplitud y con una perspectiva revolucionaria, para desarrollarla en el marco de la constitución y las leyes.
C.P.: ¿Pero se va a postular a un cargo de elección popular?
C.A.V. Yo no creo. Hubo una iniciativa en un principio, pero esto no fructificó. Acá un pobre no puede meterse en una campaña política, hay que tener muchos millones para poder competir. Lo que sí me interesa en lo personal, es poder llegar a la asamblea nacional constituyente cuando se establezca, es un paso ineludible en la construcción del nuevo país. Cuando se supere el conflicto armado allí veremos o tendremos la posibilidad de discutir cosas que no se discutieron en la mesas con la insurgencia.
C.P.: ¿No cree que los ciudadanos puedan decir sí a un proceso de paz pero no a una constituyente por el miedo a convertirse en una Venezuela?
C.A.V. Acá nadie quiere ser Venezuela. Ni siquiera los revolucionarios quisiéramos reeditar la revolución bolivariana en Colombia.
¿Usted es pobre Carlos?
C.P.: ¿De qué vive?
C.A.V. Yo soy investigador y consultor en Paz y Conflictos. De vez en cuando me pagan una conferencia, por participar en la elaboración de algún documento o de la solidaridad de mis amigos. Mi esposa trabaja y en cierta forma ella me ayuda para pasajes. No tengo un trabajo estable, lo estoy buscando.
C.P.: ¿En qué quisiera trabajar?
C.A.V. En algo compatible con lo mío. Podría desarrollar cualquier actividad si fuese el caso como lustrar botas o vender empanadas o seguros. Ninguna actividad de estas me asusta pero podría ser mucho más útil para lo que me he preparado. Es un poco complicado para nosotros los revolucionarios tener un vínculo laboral normal.
C.P.: ¿Si usted no hubiera ido a la cárcel usted estaría allá al lado de ‘Gabino’ cómo se iría a hacer ese acuerdo? ¿Usted nunca hubiera cambiado la lucha armada?
C.A.V.  Seguramente. Yo fui jefe militar en muchos años en el ELN,  vi la realidad del país a través de la mira de un fusil. En los combates o se gana o se muere y no me quería morir por tanto tenía que ganar. Cuando llego a la cárcel cambian las circunstancias, me asignan representar al ELN en diálogos de paz, comienzo a conversar con la sociedad, con diplomáticos y con gobierno. Encontré razones que yo desconocía pero a su vez estos actores encuentran otras que ignoraban. En diez años hice todo el proceso de transformación que me conllevó a tomar la decisión de no disparar un solo tiro más.
C.P.: ¿Usted podría decir: “gracias a Dios me metieron a la cárcel”?
C.A.V.  No, para nada. La cárcel es una pesadumbre que uno no puede desear jamás. Estuve este tiempo e intenté hacer de mi vida lo más productivo y provechoso posible. Ceo que salí fortalecido y con mucho esfuerzo y sacrificios.


domingo, 15 de junio de 2014

LA PAZ COMO ESTRATEGIA ELECTORAL - VICENÇ FISAS

POLÍTICA 14 JUN 2014 - 12:09 PM

La paz como estrategia electoral

Santos, que ha hecho de la política de paz su bandera, se enfrenta a Zuluaga, candidato opositor uribista, que excepto al final de la campaña había mostrado una posición contraria.
Por: Vicenç Fisas

Diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc en Cuba.
 En pocos días, ambos candidatos han jugado fuerte con sus cartas, especialmente el presidente Santos, que en la última semana ha conseguido un preacuerdo con las FARC sobre el delicado tema de las víctimas, en las que todas las partes reconocen su responsabilidad, y el más reciente anuncio de que se estaba explorando con la guerrilla del ELN, el inicio de una negociación formal.
En el mismo día, sorprendió la declaración del candidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga, que ganó en la primera vuelta, en el sentido de que si llegara a la presidencia, continuaría con los diálogos de Cuba con las FARC, pero con condiciones más severas y plazos que garantizaran avances tangibles. Concretamente, especificó que las FARC deberían acabar completamente con el reclutamiento de menores y comprometerse con el desminado. Hasta el momento, se había opuesto rotundamente a continuar negociando con la guerrilla, por lo que su nuevo planteamiento fue interpretado como una maniobra electoral. Una semana antes de celebrarse la segunda vuelta electoral, y con las encuestas de opinión desfavorables para el presidente Santos, Gobierno y FARC sorprendieron al hacer pública una “Declaración de principios para la discusión del punto 5 de la Agenda: “Víctimas”, en la que reconocían sus responsabilidades en el conflicto y se comprometían a dar la palabra a las víctimas. Al mismo tiempo, las FARC anunciaron un cese el fuego unilateral durante la última semana de la campaña electoral.
Pero eso no es todo. Cuatro días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, e inmediatamente después de que Gobierno y FARC sellaran el preacuerdo para abordar el tema de las víctimas, el presidente Santos anunció el día 10 que desde finales del 2013, el Gobierno mantenía contactos exploratorios con la guerrilla del ELN, con un largo encuentro de 21 días en Ecuador, en enero, y una segunda ronda en Brasil, de 20 días, además de otras reuniones de corta duración. La delegación gubernamental estuvo dirigida por Frank Pearl, ex comisionado de paz y ex director del programa de reintegración, el general retirado Eduardo Berbel, experto en negociaciones y procesos de paz, y Jaime Avendaño, veterano funcionario de la Presidencia. Por parte del ELN, asistió “Antonio García”, jefe militar de la guerrilla, junto a otros cuatro delegados, que también intervino en las malogradas negociaciones celebradas entre 2005 y 2007 en Cuba. Es considerado como un hombre duro, lo que garantiza que, de lograrse un acuerdo preliminar con el Gobierno, que no habrá disidencia en las filas del ELN. Como países garantes actúan Ecuador, Brasil y Noruega, y como países acompañantes, Venezuela, Chile y Cuba. Al parecer, la exploración no fue fácil, pues el Gobierno no aceptaba, entre otras cosas, el cese bilateral del fuego que exigía el ELN. Según algunos medios, lo más probable sería que la negociación formal se haga en Ecuador, cuyo presidente ya ha ofrecido su territorio para este menester.
Al existir avances en la agenda con las FARC, una futura negociación formal con el ELN podría pasar por aceptar los puntos ya firmados con las FARC, y quizás el abandono, al menos como primera exigencia, de la vieja aspiración del ELN de crear una Convención Nacional. Podría ser que el ELN mantuviera su interés principal en el tema del control de los recursos energéticos, tema que no está presente en la agenda de las FARC. El presidente Santos insistió en que no habría dos modelos diferentes de negociación, sino uno solo, por lo que FARC y ELN tendrán que ponerse de acuerdo en los próximos meses en relación a los temas que quedan en la agenda: el de las víctimas, que se ha empezado a discutir, y el del fin del conflicto, que a mi entender contiene un punto sumamente delicado, por la diferente posición de las dos delegaciones, relativo a la dejación de armas. Si gana Santos y hay continuidad en las negociaciones, vaticino un terremoto cuando se plantee el tema del desarme, pues las FARC no dejarán las armas sin tener garantías de que lo aprobado en las negociaciones se va a cumplir, y de inmediato tras la firma de un Acuerdo de Paz. Eso implicará a terceras instancias (países como Noruega, Cuba, Chile, Venezuela, Brasil y Ecuador), y organismos internacionales, como Naciones Unidas, que en su momento ya mostró su disposición a ayudar en el postconflicto. En cualquier caso, Colombia tiene una oportunidad de oro para terminar con 50 años de enfrentamiento con las guerrillas. Eso no comportará la paz de manera inmediata, pero se habrán sentado las bases para reforzar el papel del Estado y la oposición para transformar al país desde la democracia.

Director de la Escuela de Cultura de Paz de la UAB y autor de los Anuarios de Procesos de Paz  *


ACUERDO COCINADO A FUEGO LENTO - ALFREDO MOLANO JIMENO

PAZ 14 JUN 2014 - 9:00 PM

Brasil y Ecuador han sido los territorios donde ha adelantado la fase exploratoria

Acuerdo cocinado a fuego lento

De cómo el Gobierno Santos y el Eln, tras cuatro años de conversaciones, llegaron a un acuerdo para emprender una fase exploratoria de negociaciones de paz. Víctimas y participación de la sociedad, primeros puntos de la agenda.
Por: Alfredo Molano Jimeno

Delegados del Eln, Felipe Torres y Francisco Galán, junto a Samuel Moreno, Sabas Pretelt, Alejo Vargas y Alfredo Molano Bravo, en 1998. / Archivo

Cuando concluya el agitado debate electoral y se determine el rumbo inmediato de los diálogos de paz con las Farc en La Habana, el siguiente desafío para el Estado tiene nombre propio: el Ejército de Liberación Nacional (Eln). El anuncio del pasado martes 10 de junio admite que el gobierno Santos y el Eln tienen intereses comunes en una mesa de negociación, pero también recalca que se trata de una fase exploratoria para diseñar el proceso. Por eso requiere atención inmediata para que se concrete un escenario específico de diálogo.

A pesar de que el anuncio fue interpretado en algunos sectores como oportuno para tiempos electorales, lo cierto es que la posibilidad de diálogos entre el Estado y el Eln es un tema que se trabaja casi desde el mismo momento en que el gobierno Santos decidió hacerlo con las Farc en 2011. Es más, el Eln, a través de su comandante Nicolás Rodríguez, alias Gabino, en noviembre de 2010 se le adelantó al presidente Santos y le propuso que, después de “ocho años de hecatombe uribista”, liderara un “acuerdo nacional de paz”.

Cuando empezaron los contactos entre el Gobierno y las Farc, esta organización alcanzó a plantearle al Eln una mesa conjunta, pero la idea no cuajó porque el Eln planteó de entrada una agenda amplia y participación de la sociedad civil en el proceso. Sin embargo, el entonces jefe de las Farc, Alfonso Cano, le pidió a Timochenko que arreglara las peleas entre las dos organizaciones, de cara a un proyecto de unidad política en un escenario de diálogos. Esta última iniciativa sí tuvo éxito en Arauca y Magdalena Medio, aunque se tomó su tiempo.

Ya en 2012, mientras las Farc adelantaban con el Gobierno la fase secreta de los diálogos en La Habana, en la cárcel de Bellavista, en Medellín, a instancias del jefe guerrillero del Eln, Juan Carlos Cuéllar, empezó a tomar forma una posibilidad de conversaciones con el Ejecutivo. El interlocutor del Estado fue el entonces ministro de Ambiente, Frank Pearl. Sin embargo, la logística de estos encuentros se hizo muy difícil, lo cual distanció la opción de entrar en una fase exploratoria. Sólo hasta 2013 se retomaron los acercamientos entre las partes.

Paradójicamente el punto de partida de una nueva etapa de diálogos fue una acción de la sociedad civil para lograr la liberación de un grupo de secuestrados. A principios de 2013, la Comisión Facilitadora para los Diálogos de Paz entre el Eln y el Gobierno, encabezada por Jaime Bernal, Horacio Serpa, Antonio Navarro y Alejo Vargas, le pidió a esta organización dejar en libertad al petrolero canadiense Jernoc Wober, los alemanes Breur Uwe Breuver Gunther, los peruanos José Mamani y Javier Ochoa, y los colombianos William Batista y Manuel Zabaleta.

El presidente Santos autorizó a la comisión facilitadora civil para que mediara en la acción humanitaria, y una vez se concretó, el 27 de agosto de 2013, la última entrega, quedaron sentadas las bases para avanzar hacia una fase exploratoria. En ese mismo momento el máximo comandante envió dos comunicaciones. Una al presidente Santos para responderle a sus condiciones para entablar la mesa de negociación, y otra a Piedad Córdoba explicando sus razones para aceptar los diálogos, y al mismo tiempo sus exigencias mínimas.

En particular, en la misiva dirigida a Colombianas y Colombianos por la Paz, Nicolás Rodríguez Bautista resaltó que el Eln no es partidario de soluciones unilaterales, porque cuando se ha recurrido a ellas los gobiernos han actuado de manera insensata o displicente. Además, insistió en que poner condiciones para iniciar diálogos era poner de entrada obstáculos a la negociación, generando distancias y desconfianzas en el camino hacia la paz. En contraste, el Eln manifestó su disposición a respetar el Derecho Internacional Humanitario.

El punto crítico de la postura asumida por la organización guerrillera, al reivindicar los términos de su congreso de 2006, fue advertir que si bien respaldaba los principios de verdad, justicia y reparación para las víctimas del conflicto, también tenía claro que en ese contexto específico el Estado no podía pretender actuar como juez y parte. Es más, el Eln recalcó en dicha comunicación que el Estado era el mayor responsable en este fenómeno y debía responder por ello.

Finalmente, instó a la creación de un amplio movimiento por la paz.

En ese momento, desde la cárcel de Bellavista, la acción de Juan Carlos Cuéllar se hizo más insistente y, desde el Estado, Frank Pearl y el general (r) Eduardo Herrera tomaron nota atenta de pequeños pero significativos avances. Entonces empezaron a circular versiones sobre la posibilidad de establecer una mesa de diálogos en Uruguay, en Ecuador, en Brasil o en la misma Cuba. Cuando se tuvo una mínima confianza, reapareció el jefe guerrillero Antonio García, quien con el apoyo de cuatro mandos regionales encaró el tema.

Pasa un tiempo sin mayores avances, pero ante la premura electoral, comienza a ser importante que el Eln se sume a los esfuerzos de paz de las Farc. Desde La Habana, en más de una ocasión, los delegados de las Farc insistieron en la necesidad de que el Eln iniciara conversaciones de paz. Ya en 2014 el asunto se volvió prioritario y el 22 de febrero, 42 personalidades le enviaron una nueva carta al Comando Central del Eln haciéndole ver la urgencia nacional de apostar a la paz, sobre la base de que este es un momento difícil de repetir.

“Nada contribuiría más a incrementar la confianza en la genuina voluntad de paz expresada por ustedes, que un proceso de posconflicto antecedido por una rendición de cuentas de todas las partes involucradas frente a las víctimas, en términos de verdad, justicia y reparación”, expresó la misiva firmada entre otros por William Ospina, María Elvira Samper, Gonzalo Sánchez, Rodrigo Umprimny, Marco Palacio, Daniel Pecaut, Daniel Samper Pizano, Medófilo Medina, Alfredo Molano Bravo, Patricia Ariza y Alejo Vargas.

Ante la presión de la sociedad y el concurso de delegados de varios países, se recobraron los acercamientos. Primero en Ecuador, y luego en Brasil, donde finalmente se concretó el camino. El pasado 7 de junio, en carta dirigida a Clamor Social por la Paz, así quedó enunciado: “Coincidimos con ustedes que llegó la hora de tomar decisiones audaces que nos permitan ponerle fin a la barbarie, el crimen y las injusticias que ha padecido y sigue padeciendo nuestro pueblo y restar excusas a los que quieren seguir perpetuando la guerra”.

El pasado martes, después de cuatro años de esfuerzos exploratorios, por fin el Eln y el Gobierno anunciaron su disposición a entablar una mesa de diálogos. Con el apoyo de Brasil, Cuba, Chile, Ecuador, Noruega y Venezuela, y el respaldo de varios sectores sociales interesados en que la negociación llegue a buen puerto. Por ahora, más allá de los tiempos electorales, cuenta con un punto de partida crucial para estos tiempos: la tácita aceptación del Eln de que la agenda arranca con la discusión sobre los derechos de las víctimas de la guerra.

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@AlfredoMolanoJI