Google+ Followers

Google+ Followers

lunes, 29 de agosto de 2016

FELIPE TORRES DICE QUE EL DIÁLOGO CON EL ELN SIEMPRE HA ESTADO PRESENTE - LA VOZ DEL CINARUCO

Felipe Torres dice que el dialogo con el ELN siempre ha estado presente
Publicado: 2016-08-25 07:06:48
·         

Carlos Arturo Velandia Jagua, conocido con el alias de “Felipe Torres, excomandante del Ejército de Liberación Nacional ELN, en un diálogo con Noticias Caracol de La Voz del Cinaruco dijo que la posibilidad de diálogo de esta guerrilla con el gobierno siempre han estado presentes, discretas, por lo que aspira que en breve tiempo el ELN y el gobierno se sentarán en la mesa de diálogo en Ecuador para acabar de una vez por todas con esta guerra de más de 50 años.
Alias “Felipe Torres”, liberado reciente por el gobierno para que colabore con el inicio de los diálogos de paz entre el grupo insurgente y el gobierno colombiano le hizo un llamado a este grupo insurgente. “El país no comparte, el país no aplaude, el país no consiente más muerte, más dolor, más acciones de violencia por causa de este conflicto, el conflicto hay que terminarlo”, señaló Velandia jagua.
El exjefe guerrillero de la segunda revolución alzado en armas más grande del país, precisó además que en medio de tantas dificultades se está empezando a ver la luz al final del túnel, donde el principal beneficiario es el país. “Aquí nadie pierde por la paz, y con la paz ganamos absolutamente todos”, precisó alias “Felipe Torres”.
Frente a la situación actual que vive el país, Velandia Jagua, celebró el alcance dado en La Habana – Cuba con las conversaciones sostenida por el gobierno con la guerrilla de las Farc por cerca de cuatro años, donde las conversaciones llegan a buen puerto.
“Es una gran aportación que desde la mesa de La Habana se le hace al país y el país en su conjunto lo celebra. Estoy seguro que los araucanos, todo sin excepción están destacando estos acuerdos como una gran bendición, un departamento que ha sido duramente golpeado durante tantos años y por fin se va a dar una luz de paz para estos territorios, tendrá también que ser acompañados por los buenos resultados que aporte, el proceso que esperamos todos entre el Ejército de Liberación Nacional y el gobierno”, apuntó en señalar el ex líder guerrillero.
Con relación a la arremetida que ha implementado esta guerrilla en Arauca y en otros regiones del país, Velandia Jagua señaló que el ELN está enviando un mensaje contradictorio, si se tiene en cuenta que esta organización ha suscrito acuerdos, ha mostrado que tiene voluntad y ha enredado el proceso para llegar a una fase pública, por lo que las dos partes, ELN y Gobierno desescalar la confrontación y que a la mayor brevedad las dos partes superen las incomprensiones en las que están para poder instalar la mesa de diálogo en Ecuador de la que todos desean en el país y las regiones golpeadas por esta guerrilla.
El llamado que hago a ambas partes, al Estado y el Ejército de Liberación Nacional para que tomen en consideración en estas alturas del conflicto y final de conflicto a las puertas de la paz no tiene sentido que muera un guerrillero más, un policía, un soldado y civiles en un conflicto que se está acabando. El conflicto, la guerra hay que ayudarlo a ver morir y por eso yo creo que la mejor aportación tiene que hacer las partes es ir apagando, como quien cierra la llave de un fogón, poco a poco ir desescalando el conflicto para apagarlo totalmente y generaría alivio que es lo que el país espera, puntualizó en señalar el hoy Gestor de Paz del gobierno para las conversaciones con el ELN.
Al finalizar su comunicación con Noticias Caracol de La Voz del Cinaruco de Caracol Radio en Arauca, alias “Felipe Torres”, saludó a los araucanos y envió un saludo a los combatientes de las Farc, a quien felicitó por acuerdo firmado con el gobierno en La Habana, mientras que a los militantes del ELN les manifestó que en la mayor brevedad esta guerrilla se siente a la mesa y contribuya a escribir esa gran página de la paz. A los soldados de Colombia, las fuerzas armadas del Ejército y los agentes de policía les dijo que la guerra ya está terminado y se acabará al que han denominado el enemigo interno, que hay que construir unas nuevas maneras de entendernos, de reconciliarnos y de establecer unas nuevas relaciones entre ciudadanos y la fuerza pública.

VENDRÁN DÍAS DIFÍCILES: CERRAR CONFLICTO CON EL ELN E IMPLEMENTAR ACUERDOS - CARLOS ARTURO VELANDIA

25 AGO 2016 - 6:50 AM

“Vendrán días difíciles, cerrar conflicto con el ELN e implementar acuerdos”: Carlos Velandia, excomandante del Eln

El exguerrillero elegido como gestor de paz celebró el cierre de las negociaciones de paz con las Farc y anunció el “Sí” en el plebiscito.
Por: Redacción Judicial

Carlos Velandia, exdirigente del Eln, junto a su esposa, Blanca Valle.

Elegido como gestor de paz por el Gobierno para darle un impulso a los estancados diálogos con la guerrilla del Eln, el excomandante de esa guerrilla Carlos Velandia, conocido como “Felipe Torres”, celebró el cierre de las negociaciones de paz con las Farc en Cuba y el acuerdo final.

“La guerra está llegando a su fin, porque así lo ha demandado la nación colombiana, porque lo han entendido las partes del conflicto, porque la Comunidad Internacional quiere que Latinoamérica sea Zona de Paz. Este es un logro que beneficia al país, aquí nadie pierde, todos ganamos”, expresó. (Lea: Juan Manuel Santos, el presidente que se la jugó por la paz)

Velandia aseguró que vienen días difíciles para Colombia como cerrar el conflicto con el ELN para lograr una paz duradera y el fin del conflicto armado e implementar los acuerdos alcanzados con las Farc y dar “trámite pacífico a los demás conflictos”.

“Se abre una nueva época, en la que haremos política sin armas, en la que los protagonistas no son ya los guerreros, sino los ciudadanos. Por todo ello, debemos regocijarnos, felicitarnos y estrecharnos en un abrazo de fraternidad. El día del Plebiscito diremos sí a la paz”, agregó.

Tras conocerse que se llegó a un acuerdo final, el presidente Juan Manuel Santos anunció que presentará este jueves al Congreso el texto definitivo del acuerdo y  convocará al plebiscito que se realizará el próximo 2 de octubre, y será mediante este mecanismo que los colombianos decidirán si le dicen Sí o No a lo acordado entre el Gobierno y las Farc. “Les prometí que ustedes tendrían la última palabra, ¡y así será!", manifestó el mandatario.


CHARLA CON CARLOS VELANDIA: EL EXGUERRILLERO QUE ESTUVO PRESO Y FUE LIBERADO PARA AYUDAR A LA PAZ

Charla con Carlos Velandia, el  exguerrillero que estuvo preso y fue liberado para ayudar a la paz

Por Juan David Ortiz Franco

Publicado agosto 15, 2016
En Construcción de Paz, Diálogos


Fotos Santiago Mesa

El 23 de junio, día del acuerdo de cese al fuego y fin del conflicto entre el gobierno colombiano y las Farc, el nombre de Carlos Arturo Velandia —llamado “Felipe Torres” en sus tiempos de militancia en el ELN—, tuvo un lugar en medio de la euforia. Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, máximo comandante de las Farc, pidió su liberación. Dijo que ese “último día de la guerra” exigía la salida de las cárceles de los “presos políticos”.

Velandia había sido capturado unas horas antes, cuando regresaba al país. Aunque había dejado las filas guerrilleras en 1994, pagado una pena de 10 años de cárcel y luego se había dedicado a opinar sobre el conflicto y a adelantar discretamente algunas gestiones de paz, un fiscal de Cali ordenó su detención por un secuestro cometido en el año 2000, mientras estaba preso.

Entonces, su caso generó una avalancha de reacciones. ¿Por qué un exguerrillero que ya había pagado sus deudas con la justicia volvía a estar tras las rejas?, ¿podría pasar lo mismo con los miles que están muy cerca de desmovilizarse?

 Finalmente, Velandia recobró su libertad a principios de agosto por cuenta de una decisión de la Presidencia de la República que lo designó gestor de paz junto a “Francisco Galán”, otro exmilitante eleno. Conversamos con él sobre su proceso, sobre los retos de la reincorporación y los que aún persisten en la negociación con las Farc. También sobre el papel que podría jugar para destrabar la negociación con el ELN.

¿Qué pensó en junio cuando llegó a El Dorado y le notificaron que quedaba capturado por un crimen de hace 16 años?

Me costó mucho trabajo entender qué era lo que pasaba. La orden de captura no era muy clara y todo me inducía a que era un montaje burdo. Luego he venido entendiendo que es un proceso en el que se quieren poner a prueba las macroimputaciones y las sindicaciones por contexto, que llevan a judicializar al autor detrás del autor y se debilita la noción de castigar al responsable directo o al autor individual de un delito para, en cambio, castigar de manera colectiva. Esa es la interpretación más bondadosa que se podría ofrecer, pero existen otras interpretaciones, como que esto fue montado a las carreras con el propósito de meterle un palo en la rueda al proceso de La Habana. Tan pronto se conoció allá el caso mío se prendieron las alarmas porque demuestra que no hay seguridad jurídica.

Usted mismo dice que esa primera explicación sobre su proceso es la más bondadosa, pero no me ha dicho a cuál le cree más, ¿piensa que con su captura realmente hubo un interés de torpedear al proceso de paz?
Creo que sí porque realmente ha hecho mucho daño y ha metido mucho ruido. Hay una preocupación muy honda por esto en el Gobierno y en las Farc. Ya están en la recta final del proceso y aparecen estas zonas grises donde no hay claridad. Hay que tener en cuenta que las Farc van para su máximo evento democrático (la X Conferencia)  donde van a tomar decisiones de si aprueban o no los acuerdos, y si allí en ese evento la guerrillerada no siente que tiene certezas en materia jurídica, difícilmente va a aprobar los acuerdos. La refrendación no solamente es por el plebiscito, es también para los guerreros. La refrendación no solamente es por el plebiscito, es también para los guerreros

A usted lo sacó de la cárcel la decisión del Gobierno de nombrarlo gestor de paz, ¿ya le explicaron eso qué significa y cuál va a ser su papel?

Está claro el planteamiento general de la gestoría de paz, pero en unos términos muy generales y hay que traducirlo en un plan de trabajo que tenemos que concertar con el Gobierno. Esa labor todavía está pendiente. De momento, tenemos un intercambio epistolar con la oficina del Alto Comisionado y espero a la mayor brevedad posible que nos podamos reunir para concretar los contenidos de ese plan porque habrá que desarrollar una actividad logística y mirar cómo se financia porque los gestores no somos funcionarios, ni este es un cargo público.

Su caso es un buen ejemplo de lo difícil que resulta la reincorporación real a la vida civil de excombatientes luego de que pagan sus deudas con la justicia, así sea con beneficios jurídicos. ¿Qué debe cambiar para que el país reciba a los miles de guerrilleros que van a empezar de nuevo?

Hay que desmontar ese discurso de que el día después de la firma va a empezarse un proceso de reconciliación a pasos acelerados. Eso no es real. Yo lo he vivido en carne propia y a través de muchas otras personas que han hecho dejación de armas. La sociedad tiene un comportamiento resistente a convivir con la gente proveniente de una guerra. Salvo unos casos aislados en que hay disposición a vincular como empleados a los excombatientes, hay una actitud discriminatoria y un estigma. Por parte del Estado tampoco hay una preocupación por hacer al excombatiente un ciudadano que tenga disfrute pleno de sus derechos. Siempre seremos ciudadanos de segunda. Esta es la hora en que yo todavía no puedo votar ni abrir una cuenta bancaria.

Los cambios se darán poco a poco y la reconciliación tal vez tome dos generaciones. Pero la responsabilidad inmediata la tiene el Gobierno: tiene que garantizar la vinculación laboral de los excombatientes, generar certidumbres en materia judicial, de inclusión social y paso a la civilidad. Debe generar garantías para la acción política y para la defensa de sus vidas y su seguridad personal. Todo esto tiene que hacerlo el Estado y no puede descargarlo en la sociedad. Quizá la sociedad lo haga, pero mucho más adelante. Esa es la situación que está viviendo Antonio Navarro después de 30 años. Lo insultan en los aviones y en Medellín lo confrontaron y le dijeron que se fuera. De Navarro nadie tiene duda que es un constructor de paz y de democracia, pero mire cómo es tratado, ¿qué puede esperarse con los excombatientes de las Farc o del ELN?

¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN?

La complicación es que el ELN siempre ha propugnado por un proceso de paz transformacional, mientras que el Estado busca desarrollar los procesos de diálogo a través de metodologías transaccionales en las que hay un intercambio. Para el ELN ese modelo no es aplicable, prefiere un proceso en que los resultados finales den cuenta de un proceso de transformación y de superación de las causas que originaron la violencia.

¿Usted cree que el proceso que el Gobierno ha adelantado con las Farc es más una transacción y menos un proceso de cambios estructurales?

Es una combinación de ambas cosas. La transacción es un primer momento y la transformación es posterior. Lo que pasa es que la transformación es de muy larga duración y está en manos de otros actores. Hoy por hoy el fin de la guerra es una responsabilidad de las partes de la guerra, pero la construcción de la paz es responsabilidad de la sociedad en su conjunto y no de las minorías que, como el Gobierno y las insurgencias, dicen representarla.

¿El ELN se equivoca al pretender que su negociación genere cambios estructurales y no aceptar que esos cambios puedan ser la consecuencia posterior de otro tipo de negociación?

No es que se equivoque, sino que está poniendo el énfasis en una etapa que debe ser posterior. Yo lo he dicho de otra manera: no es posible hacer la paz antes de la paz. No puede pedirse paz antes de que se pacte y se construya el fin de la guerra. El ELN insiste mucho en la necesidad de hechos contundentes que demuestren la voluntad del Estado, pero estos hechos solo se producirán como consecuencia de la superación del conflicto armado y de un proceso en el que la sociedad debe estar implicada. Yo creo que el ELN está un poco dolido por haber sido postergado y, de cierta forma, ‘ninguneado’.

Usted ha dicho en diferentes escenarios que es un error no haber iniciado conversaciones simultáneas con las Farc y con el ELN, pero después de tantos intentos con los elenos, ¿de quién es la responsabilidad de que todavía no tengamos una mesa formal?

Fundamentalmente ha sido del Gobierno porque implementó una estrategia que implicaba negociar y pactar con la parte más fuerte, asegurarse de que esto se lograría, y posteriormente dialogar con la organización que representaba una amenaza menor. En las negociaciones se recomienda no abrir demasiados frentes al mismo tiempo, el Gobierno aceptó esa recomendación y se dedicó única y exclusivamente a uno de los frentes. Cuando ya era indispensable decidió abrir con el ELN y esto generó una situación de desigualdad, de desequilibrio, pero también de resentimiento. Yo creo que el ELN está un poco dolido por haber sido postergado y de cierta forma ‘ninguneado’.

El Gobierno ha insistido en que no negocia hasta que el ELN libere a los secuestrados y se comprometa a dejar esa práctica, pero el proceso ha demostrado que hay factores adicionales que están frenando la mesa ¿usted por qué cree que no se han podido iniciar los diálogos?

Para el Gobierno es muy complicado sentarse a negociar con el ELN mientras tengan secuestrados y sigan secuestrando en medio de las negociaciones. Esto genera irritación en la sociedad, en la comunidad internacional y genera desequilibrio en relación con el proceso de las Farc que tuvieron que pagar un peaje para llegar a esa mesa. El pago de ese peaje fue desprenderse de ese lastre. El ELN debe hacer algo parecido para llegar más liviano. De llegar así, la mesa no soportaría la presión. Ahora, el ELN no vive de los secuestros en términos económicos. Con cinco o seis secuestros al año no se sostiene una guerra. De modo que convertir el tema en un punto inflexible me parece un error garrafal. Está en manos del ELN desprenderse de eso. Si lo hiciera, la sociedad tendría una mejor mirada hacia el proceso.

¿Será que para destrabar la mesa sería suficiente que el ELN decida pagar ese “peaje” de dejar de secuestrar y devolver a los secuestrados que ya tiene?


La situación está en manos de las dos partes, si ambos se mueven de manera simultánea en acciones positivas. Es decir, si el ELN libera a los secuestrados y decide no secuestrar más, al mismo tiempo el Gobierno podría, por ejemplo, generar un alivio para los presos políticos del ELN. Podría acercarlos a su familia o concentrarlos en algunas cárceles del país y en patios únicos. Esas serían acciones positivas que ayudan a que la otra parte tome decisiones que le sirven al proceso y que generan alivio en la sociedad.

Se repite como consigna que una paz completa necesita del proceso con el ELN, pero ¿usted ha pensado cuál sería el escenario si se logra un acuerdo con las Farc y finalmente no es posible que se instale una mesa con el ELN?

Sería el escenario de las “paces” de los años 90. Es decir, negociaciones y procesos de paz parciales. Obviamente no se podría desconocer que con el acuerdo con las Farc se lograría un paso importante en la desactivación del conflicto armado. Esa situación también llevaría a que, si no hay negociación y se crea un escenario de confrontación abierta, el ELN tendría que enfrentar toda la arremetida del Estado. Pero lo más deseable es que a la mayor brevedad se abra la mesa para evitar eso que sería de muy alto riesgo y profundamente doloroso.

Alguna vez el ELN por medio de Ranpal, su emisora oficial, le respondió a ¡PACIFISTA! que no les deberíamos creer a los “elenólogos”, esos antiguos militantes que opinan sobre el proceso. ¿Usted cómo cree que se percibe dentro de esa guerrilla el nombramiento suyo y de “Francisco Galán” como gestores de paz?

 Desafortunadamente esa cuenta de RANPAL está siendo manejada por personas con una actitud bastante hostil contra quienes tengan discrepancias o una opinión diferente. Dejan en el limbo una tesis del ELN que se resume en una frase: aprender a hacer con todos. Yo diría que no están aprendiendo a hacer con nadie. Rechazan cualquier sugerencia o crítica, y supuestamente se muestran muy abiertos a la sociedad, eso es contradictorio. Cuando desde la sociedad se levanta un cuestionamiento o una crítica se le descalifica, entonces lo que se diga desde Ranpal sobre la gestoría no refleja el sentido de lo eleno. Los elenos no son así.

Entonces, superando a Ranpal, ¿cómo cree que la militancia del ELN ve su designación?

Puede haber algo de confusión porque a través de los medios se ha preconizado que “Francisco Galán” y yo vamos a hacer mediación con el ELN, lo cual no es cierto. La gestoría no nació con ese propósito. Podría tenerlo solo si la guerrilla y el Gobierno lo piden, pero nadie está tratando de imponer una mediación.

Hace un tiempo mojó mucha prensa el episodio de usted pidiéndole perdón al ministro del Interior por un crimen que usted no cometió directamente, pero que fue responsabilidad del ELN ¿cree que ese pedir perdón es una condición necesaria para la reconciliación?

Es no solamente necesario, como si fuera un requisito, sino que hace parte de la condición humana de las personas y de las sociedades. La sociedad colombiana debe disponerse a pedir perdón y también a perdonar. Si después de 50 años de estar enfrentados, de generar todo este fenómeno de rompimiento de tejidos, de confrontación, no se asume el perdón como un medio para la reparación social, difícilmente va a poder construirse la reconciliación. Ahora, no solamente tienen que pedir perdón las guerrillas: yo escuché un discurso de Maurice Armitage, empresario y alcalde de Cali. Decía que el Estado debía también pedirles perdón a las guerrillas porque también ha causado dolor y daño.

La sociedad colombiana debe disponerse a pedir perdón y también a perdonar Lo otro es que el Estado hizo realmente poco durante 50 años por crear condiciones propicias para que los guerrilleros bajaran del monte y se vincularan a la vida civil. El Estado se regodeó de la guerra y creó muy pocos espacios para el regreso y el advenimiento a través del diálogo. El Estado tiene que pedir perdón, las guerrillas tienen que pedir perdón y también los individuos que se reconozcan como generadores de violencia. No es una condición para firmar la paz, pero la reconciliación sin el perdón no es posible.

¿Usted ve al Comando Central o a la Dirección Nacional del ELN pidiendo perdón por sus crímenes?


No me cabe la menor duda, así como estamos viendo los gestos de pedir perdón por parte de miembros del Secretariado de las Farc. Lo que pasó en Bojayá es una antesala de lo que vendrá después. No me cabe la menor duda de que el Secretariado en pleno le va a pedir perdón al país y a las víctimas. Yo creo que el ELN también tendrá que pasar por allí.

Copyright:
 http://pacifista.co/entrevista-carlos-velandia-exguerrillero-preso-gestor-de-paz/ .

LES PUSE LA CARA A LA JUSTICIA Y A LA SOCIEDAD - CARLOS ARTURO VELANDIA - ENTREVISTA DE ALFREDO MOLANO JIMENO

8 AGO 2016 - 12:17 AM

“Les puse la cara a la justicia y a la
sociedad”: Carlos Arturo Velandia

Luego de ser designado gestor de paz para recobrar su libertad, hace una reflexión sobre los retos de la justicia en el posconflicto con las Farc.

Alfredo Molano Jimeno* / @AlfredoMolanoJi

Carlos Velandia estuvo preso 30 días por orden de la Fiscalía, hoy se encuentra en libertad por su designación como gestor de paz.
Óscar Pérez
Hace ocho días, Carlos Arturo Velandia fue puesto en libertad gracias a su designación, junto a Francisco Galán, como gestores de paz por parte de la Oficina del alto comisionado para la Paz. Velandia había sido capturado por la Fiscalía el pasado 20 de junio pese a que pagó diez años de prisión por sus actividades como comandante del Eln. Desde la sala de su casa, donde se ha refugiado desde que recobró su libertad, asegura que no ha salido mucho porque le retiraron el esquema de seguridad y se siente vulnerable, pero también porque ha vuelto a sentir la condena social que signa a quienes dejaron las armas. Con preocupación por su futuro pero con el empeño de ayudar a sellar la reconciliación, Velandia le ofreció al El Espectador sus reflexiones sobre lo que vivió desde el día en que volvió a prisión
¿Qué significó volver a ser capturado?
Es algo que nunca me pasó por la cabeza. Tenía la certeza de haber saldado todas mis deudas con el Estado y con la sociedad, había creído que la justicia me ofrecía garantías, pero no ocurrió. La sorpresa empezó cuando en el avión me llamaron a presentarme a la puerta y allí habían montado un estudio de televisión para capturarme. Cuando me identifiqué encendieron luces y cámaras, como si se tratará de un reality.
¿Cuál fue su reacción?
Una vez me leyeron los cargos, les dije: “Este es un vulgar montaje”. Es un proceso montado a mis espaldas, violando mi derecho a conocer proceso. En el 2015 realicé 70 conferencias en distintas partes, salí más de 30 veces en medios de comunicación, participé en la coedición de dos libros sobre paz, me reuní con el presidente de la República en una ocasión, todo el tiempo estuve protegido por la Unidad Nacional de Protección. Me he reunido con parlamentarios, alcaldes, periodistas. Sin embargo, se me declaró reo ausente y no se me dio la oportunidad de presentar descargos. La orden de captura decía ser del 16 de mayo y sin ningún tipo de beneficio, así que me sometieron a una fuerte enclaustramiento en un calabozo de 1,50 por 2,25. Allí estuve 30 días y se me permitía salir una sola hora a tomar el sol.
¿Qué pensó en ese momento?
Se me derrumbó el mundo. No sólo por el impacto personal, sino por mi familia. Me preocupaba mi esposa, que estaba en España firmando un contrato laboral porque en Colombia no tenemos trabajo. Esto ha significado un dolor familiar muy grande, el desconcierto de los amigos, el miedo de los vecinos. Me presentan como un terrorista, un jefe guerrillero activo.
¿Cree que su captura buscaba presionar al Eln?
No creo que hayan tenido ese propósito, porque a todas luces se saben que no tengo vínculos orgánicos con esta guerrilla. Si esa era la idea, están totalmente equivocados. Yo no significo nada para el Eln.
¿Qué se buscaba entonces?
Por un lado, estrenar el nuevo método de macroimputaciones. Una metodología traída de los cabellos que desconoce la responsabilidad individual. Se definió que, como en el momento en que ocurrió un secuestro yo era vocero del Eln para los diálogos, desde la cárcel, entonces era responsable por todo lo que pasaba. Lo que equivaldría a pensar que todas las conductas cometidas por la Fuerza Pública deberían tener la corresponsabilidad, por ejemplo, del presidente de la República como máximo comandante. Entonces Uribe tendría que pasar por el mismo calabozo en el que estuve, por los falsos positivos.
Entonces, ¿por qué cree que lo capturaron?
No es gratuito que mi captura hubiera sido el 20 de junio, tres días antes de que se anunciara el acuerdo sobre el fin del conflicto en La Habana. Y es que si la captura estaba pedida desde mayo, y yo salí del país el 3 de junio, ¿por qué no se hizo efectiva?, ¿por qué me permitieron salir? Eso no lo entiendo, pero sí sé que mi captura tuvo efecto en la mesa de diálogos, tanto que en el discurso de Timochenko se me menciona, pidiéndole al presidente, delante del secretario general de Naciones Unidas, que revise mi situación.
¿Qué lecciones dejó este episodio para el proceso de paz?
Lo ocurrido conmigo sembró muchas preocupaciones, porque la guerrilla se veía reflejada en ese espejo. Imagino que las Farc se están preguntando si después de saldar sus deudas les puede ocurrir lo mismo que a mí. El problema es la seguridad jurídica de los acuerdos de paz. Por eso las Farc siguen pensando que el único blindaje es una Asamblea Nacional Constituyente. Con esta situación queda la incertidumbre sobre la justicia colombiana, que funciona al capricho de sus funcionarios, con intereses protervos, orientados por la venganza o interés políticos.
¿Por qué lo dejaron en libertad?
Primero, por la enorme solidaridad que recibí, por lo cual estoy muy agradecido con mucha gente. Me liberaron en razón a la decisión que tomó el presidente Juan Manuel Santos de darme la libertad que no me concedió el fiscal, que no me concede la justicia, porque él estima que se está cometiendo una arbitrariedad.
¿Se siente tranquilo?
No, estoy agradecido con el presidente Santos, con el ministro de Justicia y del Interior, con Sergio Jaramillo, quienes han intercedido por mí. Me alivia un poco ver la solidaridad que recibí de tanta gente, de mi familia, pero no me siento tranquilo. Tengo que afrontar un proceso injusto, porque yo estuve diez años en prisión y desde ese momento he estado trabajando por la paz. Si se puede hablar de diálogos de paz, es también por mi contribución a los diálogos, yo he estado en mesas de negociación con tres gobiernos, incluyendo el de Uribe. Todos ellos podrían ser testigos de mi comportamiento a favor de la paz. Desde prisión nunca alenté la guerra, antes fui crítico de lo que ocurría en los campos de batalla, hasta estos secuestros ocurridos en el Valle del Cauca por los que se me juzga. Es más, hay una filtración de una comunicación de 1999 en la que se puede observar que expresé mi preocupación por esos secuestros.
¿Cómo está su seguridad?
Hoy estoy muy vulnerable. Desde que regresé a Colombia había conseguido andar un poco tranquilo, lograba pasar desapercibido, sin ser señalado, pero desde la detención, nuevamente he sentido la estigmatización. Se me ha mostrado con perfiles que no corresponden a lo que soy. En redes sociales me señalan con frases muy fuertes, amenazantes. A eso hay que sumarle las dificultades laborales, y es que ganarse la vida siendo es exguerrillero no es fácil. No es cierto que esta sociedad nos reciba con los brazos abiertos.
¿Qué papel va a cumplir como gestor de paz?
Las tareas habrá que definirlas con la oficina del alto comisionado para la Paz, pero lo que sí sabemos es que tanto Francisco Galán como yo, tenemos una experiencia acumulada a lo largo de los años en procesos de negociación, podemos aportar mucho a la pedagogía de paz, a la divulgación de los acuerdos, pero sobre todo a la reconciliación. Al encuentro de excombatientes con la sociedad.
¿Y en el proceso de paz con el Eln podrían jugar algún papel?
Tanto Galán como yo tenemos toda la voluntad. Nos genera enorme preocupación que no haya una mesa instalada con el Eln, y podríamos ayudar, pero solamente si las partes nos lo piden.
¿Cómo fue volver a una celda después de trece años en libertad?
Fue una sensación terrible. Verme encerrado en unas condiciones inhumanas fue dramático. Ojalá la Fiscalía revise esos calabozos. Esas no son condiciones para tener a una persona. Estuve 30 días aislado del mundo, únicamente con un radiecito que me permitieron tener, pero no podía entrar ni una seda dental para mi higiene. Fue doloroso sentir que no tenía derechos y desandar unos pasos que creí que nunca iba a repetir. Yo encaré los retos de la guerra, la muerte, la prisión. Le puse el pecho a la brisa, la cara a la justicia y a la sociedad. El Estado me impuso una pena, no me rebajó ni un segundo, y yo les pagué y ahora se vuelve a presentar esto. Esto me ratifica que en verdad los exguerrilleros no tenemos garantías jurídicas, ni nos espera una sociedad con los brazos abiertos.


EN LIBERTAD CARLOS VELANDIA GESTOR DE PAZ DEL ELN - EL ESPECTADOR

JUDICIAL 2 AGO 2016 - 9:24 AM

En libertad Carlos Velandia, gestor de paz del Eln

En la noche del pasado lunes fue dejado en libertad este exguerrillero del Eln, quien se desempeñará como gestor de paz en los diálogos con esa guerrilla.
Por: Redacción Judicial

Carlos Velandia amaneció siendo un hombre libre. Este lunes en la noche, tras una espera de siete horas en la entrada de la cárcel La Picota de Bogotá, amigos y familiares recibieron a este exguerrillero del Eln que en sus tiempos de militancia fue conocido bajo el alias de Felipe Torres. La libertad de Velandia fue pedida por el Gobierno, tras nombrarlo gestor de paz el pasado 26 de julio.

Su esposa, Blanca Valle, en medio de gritos de “¡La paz es ahora, carajo!” que entonaban amigos del exguerrillero, le dijo a El Espectador que la detención de Carlos Velandia fue muy complicada para su familia: "Primero porque no nos lo esperábamos, nos tomó por sorpresa. Yo estaba por fuera del país y tuve que regresar de urgencia. Fue difícil. Pero por fortuna lo solucionamos, gracias al abrigo de todas las organizaciones defensoras de derechos humanos, de gestores de paz, de todos los grupos en redes sociales y por los amigos”.

Tras su liberación, Velandia expresó su agradecimiento con el presidente Juan Manuel Santos, el alto comisionado para la paz Sergio Jaramillo y el ministro de Justicia, Jorge Londoño, por las gestiones realizadas para lograr su libertad provisional.

Aclaró, además, que aún es necesario afinar detalles para su labor como gestor de paz. “La gestoría no puede ser un título vacío, hay que llenarlo de contenido. Será para trabajar aspectos de pedagogía de la paz, para contribuir a un entendimiento de los acuerdos y ayudar a que la sociedad tome la mejor de las decisiones en el momento del plebiscito”.

Además señaló: “No me cabe la menor duda de que el gobierno de Juan Manuel Santos no solo llegará a un acuerdo de paz con el Eln, sino con todos los grupos guerrilleros y armados del país”. Respecto a los diálogos de paz con el grupo guerrillero al cual perteneció hasta 2003, que se han visto entorpecidos en múltiples ocasiones y cuya fase aún está en vilo, dijo: “Creo que el país viene viendo que hay dificultades, pero en la medida que haya la oportunidad de que las partes lleguen a un entendimiento, lo apoyaremos”.

Carlos Velandia completó 46 días preso en las casas fiscales de la cárcel La Picota, a donde fue llevando tras sus captura el pasado 19 de junio en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, cuando llegaba junto a su esposa desde Madrid.
La orden para liberar a Velandia fue emitida en la mañana del 1° de agosto por el Juzgado Segundo Penal del circuito especializado de Cali, en donde se adelanta un proceso en contra del exlíder guerrillero por su presunta responsabilidad en el secuestro masivo de 64 personas en la vía que va de Cali a Buenaventura, en el año 2000. Fue llamado a juicio por secuestro extorsivo y homicidio culposo.

La libertad provisional de Velandia fue posible gracias al decreto 1175 de 2016 que emitió el Ministerio de Justicia el pasado 19 de julio, en el que le dio vía libre a los jueces de la República para que suspendieran las órdenes de captura, medidas de aseguramiento, de pena o de pena alternativa a guerrilleros o exguerrilleros que pudieran ayudar a alcanzar la paz en Colombia. Tras su aprobación, Velandia fue nombrado gestor de paz por el presidente Santos.

Por esta razón, el pasado 28 de julio el ministro de Justicia, Jorge Londoño, le solicitó al Juzgado Segundo de Cali que liberara a Velandia, tal cual ocurrió este lunes. En la solicitud del alto funcionario iba adjunto un compromiso del exlíder guerrillero, en el que se comprometía ante el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, “a presentar un plan de trabajo y rendir un informe mensual de su gestión”. También a asistir a todas las diligencias judiciales para las que sea requerido. Gerardo Bermúdez, alias Francisco Galán, suscribió un documento idéntico.

Respecto al proceso judicial que aún le aguarda a Carlos Velandia, su abogada, Zoraida Hernández, señaló: “Ahora nos queda un camino que esperamos sea corto, que es  el camino jurídico. Esperamos una sentencia absolutoria y en ello nos concentraremos. Como defensa hemos solicitado que se dé un respeto al debido proceso, pues Carlos Velandia no fue notificado públicamente para que pudiera gestionar su defensa”.



PARA COMPRENDER LA NATURALEZA FEMENINA DEL ELN - CARLOS MEDINA GALLEGO

Para comprender la naturaleza “femenina” del ELN

CARLOS MEDINA GALLEGO

Docente –Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz –CPSPP-

Hace algunos días me encontré con una querida y entrañable amiga en uno de los plantones que se están haciendo en la Plaza de Bolívar todos los martes para reclamar la libertad de Carlos Arturo Velandia Jagua, puesto preso de manera arbitraria por la fiscalía con sindicaciones equivocadas y en contextos explicativos que no soportan ningún tipo de defensa. Ella es una mujer de una inteligencia demostrada que a muchos hombres les cuesta trabajo aceptar y una trabajadora incansable de la causa campesina en su tierra santandereana. Como a todos nosotros le preocupa la situación de estancamiento en que se encuentra el proceso de paz con el ELN, tema que abordamos desprevenidamente,  pero,  que me condujo de la mano de su reflexión por una mirada que me pareció a todas luces bella, poética e inteligente.

Después del Plantón,  en el trayecto al aeropuerto,  estuvimos conversando largo sobre la urgencia de superar todos los inconvenientes para dar paso a la mesa publica, antes de que ambas partes abandonen lo hecho hasta ahora y lleguen a la desafortunada conclusión que ese proceso no se ha cocinado suficientemente en la guerra para hacerse urgente y necesario y que hay que pegarle otro hervor, no se sabe con cuantos sacrificios innecesarios más. El ELN tiene “huevo” si cree que se puede defender ante la comunidad nacional e internacional el secuestro y ponerlo por encima del clamor nacional de paz y toda la solidaridad y trabajo de las comunidades y movimientos sociales a favor de ese proceso y, sobre todo, desperdiciar lo alcanzado en la agenda acordada tan acotada a sus intereses. El Gobierno, también tiene "huevo" por no haber tratado ese tema en la fase exploratoria y haber puesto esa tranca a la entrada de la mesa pública. 

Lo cierto es que el tiempo se nos acabó,  yo tenía que quedarme y ella tenía que viajar y,  los vuelos no esperan que nosotros resolvamos nuestras preocupaciones de país, como los momentos políticos no esperan que los actores resuelvan en terquedad sus diferencias. Le pedí que escribiera unas notas y me las enviara de eso que tan alegre y desprevenidamente habíamos conversado mientras a grito en pecho reclamábamos la libertad de Carlos. Tres días después recibí esta carta que comparto con ustedes con la certeza que esta manera de mirar las cosas resulta no solo innovadora, sino, además útil a su comprensión.      

 “Querido Carlos. Te escribo estas ideas, porque tengo una gran preocupación con respecto a las dificultades que tiene la mesa de diálogos con el ELN. He observado desde el principio y desde una perspectiva diferente, las relaciones y aspectos del comportamiento entre una y otra guerrilla, así como el perfil del gobierno en este proceso.
Nuestra historia cultural, está sustentada en una relación de comportamientos patriarcales que hacen más visibles y diferentes las formas de actuar masculina y femenina. Existe además en la formación del vínculo entre el pueblo y el gobierno un trato de autoridad con amplia similitud a la actuada históricamente entre mujeres y hombres, en la cual el gobierno contiene la imagen masculina y el pueblo la esencia femenina.

Sin demeritar una u otra organización armada, ambas tienen formaciones diferentes, éticas de vida diferentes, no por ello una es mejor que la otra, sencillamente son diferentes. Sin embargo, aquí te escribo algo que aunque me produce algo de gracia, no por ello de menor certeza en lo que está pasando en las mesas de negociación que el Gobierno tiene con las FARC-EP y con el ELN.

Tiene las FARC-EP, en su estructura, así como en su forma de actuar mucha similitud con el comportamiento histórico y cultural colombiano masculino, son en su actitud más fuertes, más dominantes desde su misma forma organizativa y por tanto más arriesgadas y con un mayor grado de pragmatismo. Asumen con mayor facilidad cambios, desde que estos no demeriten su imagen de autoridad.  Sólo lo definen y ya, lo asumen sin ninguna dificultad. Y sus contradicciones como en cualquier pelea entre hombres, se resuelve rápidamente, se dan la mano y ambos continúan sus vidas.

Si observamos con detenimiento es posible reconocer que la negociación no ha desdibujado la imagen de autoridad de las FARC-EP, permanece intacta y si ha sido modificada ha sido a su favor, lo que les ha permitido continuar en el proceso. La negociación entre Gobierno y FARC-EP, claramente es una lucha entre “hombres-machos”. Y aquí viene lo que también veo en la negociación entre Gobierno y ELN y que en verdad me preocupa por lo que al final pueda suceder.

El ELN, tiene una construcción más dedicada al detalle, con más preocupación en la formación de quienes le rodean, son más cuidadosos, su práctica de crecimiento y de vida se percibe con mayor espiritualidad desde la lógica del sacrificio y el trabajo silencioso en el pueblo que es su casa. El ELN tiene una estructura organizativa más dialogante, más dedicada a escuchar a cada quien, por tanto más lenta y menos autoritaria con sus miembros.
Es muy claro que lo que le duele al ELN, no es lo que pueda pasar con ellos, es lo que NO pase con el pueblo que es su familia en un proceso de negociación; podría decir que el ELN tiene un espíritu y una práctica femenina ante un momento de enfrentar un conflicto, entre una mujer y un hombre, entre el ELN y el GOBIERNO –recordando que el gobierno es la imagen masculina-

¿Cómo actúa una mujer en una relación con el otro (hombre), que ha sido de permanente violencia?: a la mujer no le importa su propia imagen y ni su propia seguridad o existencia, es la última de sus preocupaciones!, a la mujer le importa lo que pueda pasar con sus hijos, el que dirá su familia, la opinión histórica que tiene acumulada en su memoria de mujer - es decir el sacrificio y hasta que la muerte nos separe-, estas son incorporaciones mentales, espirituales, psicológicas y culturales que le impiden tomar una decisión rápida y sobretodo, le impide ver que es posible la vida más allá. Por lo que una mujer puede hacer muy larga una situación de violencia sobre ella misma, es por eso que en muchos casos llega hasta la muerte.

Para la mujer, la separación o “el borrón y cuenta nueva”, son una opción poco frecuente que se asuma rápidamente, le cuesta llegar a tomarla y a vivirla de manera plena, pero cuando la asume, no tiene vuelta atrás.

Es lo que percibo en el ELN, no tiene la decisión total desde su corazón que es la base de su razón revolucionaria, no percibe en el cambio la protección de su familia –pueblo-, pero además pienso que no ha considerado que por fuera de su relación de hoy, pueda continuar cumpliendo con su rol, el de la protección.  Quizá porque no se siente preparado, porque no ha sido su práctica histórica el debate y la vida en lo público, creo además que los grandes niveles de corrupción que campean en el escenario de lo público generan grandes y profundas desconfianzas para lograr transformaciones reales, pienso que el ELN se siente inseguro para tomar la decisión de una separación exitosa.

Y creo que al ELN como a una mujer, hay que ayudarla a mirarla así misma y mostrarle los diferentes escenarios posibles, que llegará diferente, que tendrá que asumir roles nuevos, pero que podrá hacer otra vida mejor para ella y sus hijos; hay que hacerla entender que al mantener este círculo de violencia no logrará la felicidad por quienes tanto se sacrifica;  porque la otra opción, la de esperar a que su hijo varón (pueblo) crezca y la defienda de su padre violento (gobierno), aún demorará y lo peor es que puede suceder que su hijo varón prefiera marcharse para no seguir viendo la violencia.

Creo que el ELN debe mirarse más a sí mismo y descubrir todas las potencialidades que tiene para llevar una vida pública con resultados que favorecen a sus fines de vida, pero que además el gobierno-varón, continuará siendo lo mismo y que la opción de salir de la vida armada hoy puede producirle mejores resultados para sus sueños, porque el mundo afuera ha cambiado y puede tejer con otros y otras. Es decir que aún y a pesar de su sacrificio el gobierno no cambiará.

Todo lo que he dicho, no lo hago con el fin de ofender a ninguno, a ninguna organización y por supuesto menos a las mujeres; lo escribo porque pienso que el Gobierno se equivoca en la relación establecida para la negociación con el ELN. Parte por considerar que al ELN le interesa las prebendas, los cargos, las sanciones, el Gobierno habla desde sí mismo y propone desde lo que es su propio interés sin mirar con respeto al ELN. Creo que el ELN seguirá insistiendo que lo que más le interesa es ¿cómo resolverá las situaciones de pobreza en las que vive el pueblo?, de lo contrario la separación de ese matrimonio –vida armada- no tendrá sentido.

El matrimonio es una forma de lograr la felicidad, no de vivir en tristeza, creo ahí que el ELN, tiene la percepción que ha logrado mejores cosas a favor de su pueblo, y habrá que indagar en ello. Esto definitivamente no es sencillo, me conozco y reconozco en mi género, que no somos fáciles de comprender desde la lógica masculina, porque nos evalúan desde la práctica y modos de ser masculinos, no desde el corazón, que es el lugar de la razón.
De continuar así, esta negociación no tendrá la solución que muchos y muchas esperamos, hay que reiniciar, si en verdad importa, que es también claramente lo que no se ve desde el gobierno, que es un masculino irrespetuoso, que creé que ya logró lo que necesita para continuar manteniendo la autoridad en su rancho”.

Hasta acá la nota de mi amiga que a mí, en particular, me ha emocionado mucho y que espero a ustedes también. No sé qué pensara el ELN al respecto, pero ojala la lea inteligentemente y le ayude a encontrarse a sí mismo en esa ruta urgente de separación del matrimonio que tiene con la Guerra-Estado y se decida a construir una nueva relación desde su discurso liberador de poder popular al lado del pueblo que tanto dice amar en universo refundado de la democracia y si se pudiera en torno a la idea del sacerdote Camilo Torres Retrepo del Frente Unido del Pueblo. 


Enviado por correo electrónico el 29 de julio de 2016