domingo, 10 de agosto de 2014
martes, 5 de agosto de 2014
LAS FAMILIAS REPRESALIADAS POR SU PARENTEZCO CON INSURGENTES DEBEN SER RECONOCIDAS COMO VÍCTIMAS Y SUJETOS DE VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN Y GARANTÍAS DE NO REPETICIÓN
LAS
FAMILIAS REPRESALIADAS POR SU PARENTEZCO CON INSURGENTES DEBEN SER RECONOCIDAS
COMO VÍCTIMAS Y SUJETOS DE VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN Y GARANTÍAS DE NO
REPETICIÓN
Señores:
Foro
Nacional de Víctimas en la ciudad de Cali
Mesa
de Diálogo por la paz en La Habana
Soy Carlos Arturo Velandia
Jagua, exmilitante y exdirigente del Ejército de Liberación Nacional,
organización insurgente a la que pertenecí durante más de treinta años y en la
que porté el nombre de Felipe Torres.
En el año 1994 fui capturado
y sometido a juicio bajo el régimen de la llamada Justicia sin rostro, fui
condenado bajo la jurisdicción penal del Estado colombiano, purgué 10 años de
prisión y 10 años de interdicción de derechos políticos, derechos que hoy,
luego de veinte años no me han sido retornados. Tras haber cumplido con la
totalidad de la pena, en las condiciones que lo determinó la justicia, debí
salir del país al exilio, en el que permanecí durante siete años. Durante el
tiempo de prisión, representé al ELN como vocero político en acercamientos y
diálogos de paz, con los Gobiernos de los Presidentes Ernesto Samper Pizano,
Andrés Pastrana Arango y los dos primeros años del primer gobierno del
Presidente Álvaro Uribe Vélez. Durante el exilio me vinculé a labores
académicas de investigación sobre paz y conflictos en el mundo, en dos
importantes centros de investigación, como son el Instituto de la Paz y los
Conflictos de la Universidad de Granada y en la Escuela de Cultura de Paz de la
Universidad Autónoma de Barcelona.
Con la misma determinación
con la que un día, a comienzos de los años 70´s me levanté en armas, he hecho
dejación individual de armas convencido de la necesidad histórica que tiene el
país de parar la guerra y construir escenarios de diálogo y negociación, en la
búsqueda de la salida política que le permita al país superar el conflicto
armado interno y crear las bases para que la nación construya las reformas y
transformaciones, que remuevan las causas que originaron la guerra hace
cincuenta años, y se construya la justicia social que reclaman todos los
colombianos.
He regresado al país, para
contribuir al desarrollo de esta gran oportunidad de paz, en mi condición de
ciudadano libre, es decir sin deudas con el Estado ni ataduras con la
organización insurgente a la que pertenecí.
Hoy hago presencia en este
Foro de Víctimas, para poner en conocimiento de la existencia, a lo largo del
conflicto armado, de una matriz de persecución y victimización a las familias
de miembros de las organizaciones insurgentes, fenómeno sobre el cual poco o
nada se habla, simplemente porque los dolientes, es decir los insurgentes
fácticamente no reclaman o cuando denuncian, éstas son desoídas por el Estado y
parte de la sociedad, me pregunto, si es porque quizás ¿las encuentran
justificadas?.
Me referiré al hecho puntual
del secuestro y desaparición de mi hermano Jorge Nicolás Velandia Jagua, el
menor de mis 14 hermanos y las amenazas de muerte a mis familiares junto con la
conminación de abandonar el país en un plazo de 48 horas. En actos claros de
represalias contra mí, por haberme alzado en armas, , y estableciendo de facto
el “delito de sangre” como una realidad, que golpea a familias inocentes. Esto
ocurrió en el mes de marzo de 1997, en un contexto de persecución y
victimización de otras familias de líderes insurgentes, como Alfonso Cano,
Simón trinidad, Pablo Catatumbo y Nicolás Rodríguez Bautista mediante amenazas,
atentados, secuestros y asesinatos de miembros de sus familias, las que nada
tenían que ver con la decisión individual mía y de las personas que he
nombrado, en el alzamiento en armas contra el Estado.
La más absoluta impunidad
reina sobre los hechos criminales contra personas inocentes, pese a que los
operadores de justicia del Estado han abierto procesos contra presuntos
victimarios, entre los que se entremezclan paramilitares y militares en
ejercicio. Hoy cuando el país se acerca al final del conflicto armado interno y
la sociedad reclama y reivindica el derecho que asiste a las víctimas, de verdad, justicia, reparación y garantías
de no repetición; y las partes del conflicto reconocen ser generadoras de víctimas
y se avocan a examinar el tema de las víctimas del conflicto, pido en mi nombre
y en mi derecho saber la verdad sobre la desaparición de mi hermano, la
persecución y represalias de que fue objeto mi familia. Por extensión y
solidaridad pido lo mismo para las familias perseguidas, victimizadas y
represaliadas de los miembros de las organizaciones insurgentes que hayan
padecido éste flagelo.
Si de verdad queremos paz,
es imperativo que todos los hechos victimizantes durante el conflicto sean
examinados, que no quede por fuera ninguna tipología de victimización sin
examinar, que no quede una sola víctima sin ser reparada y que ningún generador
de víctimas inocentes se quede sin responder. Esto es fundamental para la
reconciliación y la paz duradera.
Pido en este Foro que las
familias represaliadas por su parentesco con insurgentes sean reconocidas como
víctimas de derecho pleno a la verdad, a la justicia, a la reparación, a las
garantías de no repetición; pido a la Mesa de La Habana, que entre los grupos
de víctimas que acudirán allí se incluya a familiares de insurgentes
victimizados, en la guerra contrainsurgente.
Cali, 3 de agosto de 2014
Carlos Arturo Velandia Jagua
COLOMBIA: TOLERANCIA Y RECONCILIACIÓN EN EL SEGUNDO DÍA DEL FORO NACIONAL DE VÍCTIMAS DE CALI
LUNES, 04 DE AGOSTO DE 2014 19:00
CORTESÍA DE FERNANDA SÁNCHEZ
JARAMILLO, PRENSA REINICIAR DESDE CALI, PARA LA PLUMA
Final del formulario
Tras la tensión vivida el día de
ayer durante el primer día del Foro Nacional de Víctimas y un cambio en la
agenda para hoy, segundo día, continúa el encuentro con propuestas interesantes
y conciliadoras.
Reconciliación, cese al fuego
bilateral, reconocimiento de la diversidad de víctimas que existen en nuestro
país fueron algunas de las propuestas presentadas durante el segundo día del
Foro Nacional de Victimas organizado en Cali.
En el transcurso de la jornada,
mujeres y hombres escucharon con respeto lo que cada una de las personas tenía
para decir, sus propuestas. Víctimas de diferentes actores armados compartieron
el espacio en calma y silencio.
Carlos Velandia ex guerrillero
del ELN, quien estuvo en prisión durante 10 años, compartió con los asistentes
la experiencia del secuestro y desaparición de su hermano menor por el Estado y
razón por la cual participa en el foro como víctima.
Carlos
Velandia ex guerrillero del ELN
Velandia invitó a los
participantes a reconocer a los familiares de insurgentes, perseguidos y
estigmatizados por el Estado y cuyas historias son invisibilizadas y no
escuchadas.
Entre tanto, Alejandra Gaviria
representante de H.I.J.O.S, e hijas, recordó a aquellos que no pueden hablar.
Se refirió a las víctimas de la violencia previas al año 1985 y contemplados en
la Ley 1448, más conocida como ley de Víctimas.
Durante la lectura de su
ponencia, Gaviria destacó la resistencia y la lucha de cada una de las víctimas
frente a la muerte, en los territorios, en las masacres sistemáticas, en el
Palacio de Justicia, en Soacha, en Urabá, en el Genocidio de la Unión
Patriótica, etc. Ellos, insistió enfáticamente, deben ser el fundamento, el
argumento para tener un país en paz.
Representantes del Movice
Antioquia insistieron en la necesidad de escuchar a las víctimas de crímenes de
Estado en La Habana; además, reconsiderar la doctrina del enemigo interno y conformar
una Comisión de la Verdad que sea independiente.
En el auditorio estaba también
Claudia Quintero, representante de la organización Anne Frank, quien pidió el
cese al fuego bilateral para evitar que otros hechos como la niña que murió en
el departamento del Cauca no ocurran más.
También pidió la no
criminalización de los campesinos, el cese de las ejecuciones extrajudiciales y
dar una solución al conflicto armado. Paz sí pero con pan, enfatizó.
Asimismo campesinos como Alvaro
Manzano, representante de la Asociación de Campesinos del Valle del Cimitarra,
ACVC, agricultor y último concejal de la UP en el Magdalena Medio insistió en
la necesidad de ofrecer garantías de no repetición, y en la reparación política
para los sectores sociales que han sido discriminados y masacrados.
Álvaro
Manzano representante de la Asociación de Campesinos del Valle del
Cimitarra
Manzano dijo que es fundamental brindar
garantías para la libre organización y exigió el cumplimiento de la Ley 160 de
1994 que dio vida a las zonas de reserva campesina. Álvaro Manzano se refirió
al proceso de paz e invitó al buen trato como mecanismo de reconciliación.
La Corporación Reiniciar, que
representa a las víctimas de la Unión Patriótica, participó con una ponencia en
la cual exigió las garantías de no repetición que deben partir del
reconocimiento de lo sucedido (un genocidio político) y de la responsabilidad
que le compete al Estado. (CIDH, Informe No. 5 del 12 de marzo de 1997,
Admisibilidad, Caso 11.227, párrafo 26).
Con su ponencia Reiniciar invitó
a remover o transformar las condiciones que posibilitaron la exclusión y
estigmatización de la UP, la ocurrencia de los crímenes y la impunidad en que
se hallan.
Luz
Stella aponte, abogada - representante victimas UP. Imelda daza,
Aida Avella y Beatriz Zuluaga supervivientes de la UP.
Alejandra Gaviria, representante
de H.I.J.O.S señaló que la transformación de las relaciones de poder es clave
para hacer posible la reconciliación y poder estar en una situación de igualdad
de derechos en la cual se deje de justificar el asesinato impune de los
ciudadanos.
Finalmente, las víctimas de la
guerrilla hicieron sus propuestas para llevar a La Habana. Entre ellas se
encontraba Bertha Lucía Fries, víctima del Club El Nogal.
Fries hizo hincapié en la
necesidad del reconocimiento de las víctimas y los diálogos para la
reconciliación en valores y explicó: “Reconciliación en valores es aquella que
obliga a trascender y aceptar que existen creencias diferentes. Es también
buscar puntos de unión a través del diálogo”.
Cortesía de Fernanda Sánchez
Jaramillo, Prensa Reiniciar desde Cali, para La Pluma, 4 de agosto de 2014
Fotos: Fernanda Sánchez
Jaramillo, Prensa Reiniciar
lunes, 28 de julio de 2014
¿QUÉ TAN DIFÍCIL ES PEDIR PERDÓN?
'Se
necesita coraje para pedir perdón': exguerrillero del Eln
¿Qué tan difícil es pedir perdón?
Entrevista con el exguerrillero y exdirigente del
Eln Carlos Velandia, alias 'Felipe Torres'.
¿Le digo Felipe Torres o Carlos Velandia?
Carlos Arturo Velandia. Ese es el
nombre con el que me bautizaron mis padres. Felipe ha quedado atrás. Quiero
construir una nueva historia.
¿Por qué escogió el alias de ‘Felipe Torres’?
Fundamentalmente fue en homenaje
a un tío abuelo, hermano de mi abuela que en la guerra de los Mil Días se
perdió. Sesenta años después volvieron a encontrarse por una casualidad. Yo
estaba bastante chico cuando reapareció en nuestras vidas ese tío abuelo, y me
impresionaba mucho saber que había estado en la guerra. Cuando me vinculé a la
lucha revolucionaria tomé su nombre, quizás como homenaje o porque quería
parecerme en algo a él.
¿Qué jerarquía tenía usted en el Eln?
Era miembro de la dirección
nacional.
¿Cuántos años duró de guerrillero?
Desde los años 70 hasta el 2000.
Treinta años.
Hasta que lo coge preso el Ejército...
Eso fue en el 94, hace 20 años.
Estábamos precisamente viviendo la euforia del Mundial, había pasado el cinco a
cero de Colombia con Argentina. Me capturaron y estuve 10 años en prisión,
posteriormente 7 años en el exilio y hace 2 regresé al país.
¿Qué está haciendo hoy?
Soy un activista del tema de la
paz, aunque nadie me escuche. Dicto conferencias, la mayoría gratuitas porque
los amigos me invitan a dictar charlas en las universidades y no pagan por eso.
Eventualmente elaboro documentos. Por eso sí me pagan, pero no mucho.
¿Es dura esa realidad laboral para un hombre que ha abandonado las
armas?
Muy dura. Aunque ya no tengo
deudas absolutamente con nadie, ni con el Estado, porque las saldé en los
términos de la ley que me castigó. Pagué hasta el último día, hasta el último
segundo.
¿No tiene facilidades laborales? ¿Difícilmente lo acogen?
Esta es una de las situaciones
más complejas que tendrán que abordar contingentes de ex insurgentes cuando
hagan la dejación de armas hacia unos procesos en búsqueda de inclusión
política y de inserción laboral, esperando que haya una sociedad con los brazos
abiertos. No la van a encontrar. Eso no es lo real, es ilusión. Quizá esa
apertura de brazos habrá que construirla, pero necesitará cambios
generacionales.
Está libre de la justicia. ¿También de las ataduras de la guerrilla?
Totalmente. No tengo ningún tipo
de vínculo orgánico, ni político, ni relación de mando u obediencia. Soy
totalmente libre.
¿Sigue siendo vocero del Eln como lo fue estando preso, durante el
fallido proceso de Maguncia?
No. Vocero soy solo de mí mismo.
Todas las opiniones que yo doy, mis puntos de vista, son mías y de más nadie.
Obviamente, no dejo de ser un ‘eleno’, porque son más de 30 años contribuyendo
en la construcción de un pensamiento, de una forma de ser, de presentarse y de
actuar. Yo no podría ser un liberal, ni un comunista, ni un conservador, ni un
‘verde’. Soy un ‘eleno’ y no lo puedo evitar.
¿Aspira a pertenecer algún día a algo legal que se llame ‘Partido
Eleno’?
No, yo no creo que el Eln tenga
mucho interés en crear un nuevo partido político. Yo creo que lo ‘eleno’ es una
forma de ser.
¿Cómo es esa forma de ser?
Tener un alto sentido del
humanismo y asumir la causa de la revolución con sacrificio. Y con una
disposición a servir, no a servirse de. Implica estar dispuesto a entregar la
vida, a entregarlo todo.
¿Y en esa manera de ser, dónde entran las armas?
Las armas entraron quizá como
algo inevitable, ante los reclamos de una sociedad, de un país que se la jugaba
con la cédula en la mano, pero era excluido. Después, la guerra va tomando su
propia vida; es como un animal que crece y se hace totalmente autónomo y a
veces ingobernable.
¿Hoy piensa lo mismo?
Las armas cumplieron un papel en
Colombia. Hoy, esta guerra es totalmente inútil. Hay que superarla a la mayor
brevedad posible. Porque mientras tanto otros países pasan adelante, están
construyendo, entrando en la modernidad, y nosotros nos quedamos en la
pre-modernidad.
¿No cree que al Eln se le está haciendo tarde para eso?
Creo que sí. Pero no es
exclusivamente por voluntad del Eln; es también del Gobierno, como vocero del
Estado, y de una parte también importante de la sociedad. Dejar al Eln en un
segundo lugar le hace daño también al proceso. Quizá hubiese avanzado mucho más
si se hubiera arrancado a conversar de manera simultánea con las dos
organizaciones. Pero aquí se ha impuesto la lógica de la amenaza mayor y, para
la seguridad nacional, para la estabilidad institucional, para la democracia,
esas son las Farc.
Eso es porque el Eln tiene menos guerrilleros que las Farc, no porque
tenga menos ganas de hacer daño...
Quizá, también. Pero, además,
porque el Eln ha venido construyendo unos perfiles donde la política tiene
mucho más valor, con sus tesis y las propuestas, que los mismos tiros.
Sorprendió mucho al país que, en un reciente foro del Centro de Memoria
Histórica, usted se paró y le pidió perdón al exsenador Juan Fernando Cristo, a
quien el Eln le asesinó a su papá...
Estando en ese encuentro de
Memoria Histórica, empiezan las víctimas a hacer el relato de cómo han vivido
el dolor y la desgarradura de los hechos de violencia. Piden explicaciones y no
hay una respuesta para ellos válida. Yo estaba allí, en medio, y sentía que
algunas de esas preguntas podría responderlas, o al menos intentarlo. En cierta
forma, dar la cara. Para mí, en ese momento, fue una situación ineludible. No
podía permanecer en mi asiento y hacer oídos sordos a lo que estaba pasando
allí. Fue producto de una construcción interna, no porque se me ‘chispotió’. Y
también de una necesidad que, yo creo, tenemos todos los que hemos estado
involucrados de manera directa en el conflicto. La de dar la cara al país,
intentar mirar a los ojos a los contradictores, y a las víctimas con mucha más
razón, y darles las explicaciones que sean del caso.
Pero usted no participó, hay que aclararlo aquí, en el asesinato del
papá del senador, porque estaba preso. Claro que seguía militando en ese
movimiento armado...
No participé y es cierto que
estábamos presos con ‘Pacho Galán’ y andábamos en conversaciones de paz con el
gobierno del presidente Ernesto Samper. Nos cayó como un baldado de agua fría
porque sabíamos que eso iba a interrumpir el proceso y al mismo tiempo,
también, porque dentro de la organización se venían generando unas pujas que
explican un poco la muerte del señor Cristo.
¿Qué tan difícil es pedir perdón?
Muy difícil. No porque cueste
trabajo construir la idea de pedir perdón; es escoger el momento y tomar la
decisión. Es decir, en mi caso diría que es tener los pantalones, tener el
coraje, salir y dar la cara.
¿Sentía, por parte del auditorio, incredulidad, odio o comprensión? ¿Qué
vio, por ejemplo, en los ojos del senador Cristo?
Él y todo el mundo estaban
sorprendidos. En el auditorio, el silencio y el respeto por las víctimas eran
impresionantes. Era el momento de ellas. Me permitieron decir, en últimas, lo
que yo quería decir, de la manera que yo lo quería decir.
Un buen ejemplo para las Farc, que, frente a las víctimas, se han
mostrado tan arrogantes...
El camino que yo tomé es
inevitable para todos, para ellos y para las partes. Hasta para el Estado, que
tiene agentes muy comprometidos en el conflicto. Y que también tendrá que pedir
perdón en su momento, para que pueda haber una verdadera reconciliación. Yo sí
quisiera la verdad de lo que pasó. ¿Por qué desaparecieron a un hermano mío de
la misma manera como desaparecieron y asesinaron a una hermana de ‘Gabino’? Los
militantes de las guerrillas también han sido golpeados, han sido victimizados,
lo cual no significa que no tengan la condición de victimarios.
¿Acaso haber sido victimario y luego víctima empareja?
No. En términos de justicia, el
victimario debe estar dispuesto a recibir el castigo que amerite por los
crímenes y delitos que haya cometido. Aquí cada cual debe responder por sus
actos, pero también con proporcionalidad. Pero el Estado tampoco debió
permitirse ese tipo de actuaciones.
Eso no tiene discusión. Pero hay personas que aún sostienen que el
paramilitarismo surgió por una necesidad de la sociedad de defenderse...
Esa es la lectura de algunos,
pero no justifica la complicidad de actores del Estado ni en términos éticos,
ni morales, ni jurídicos. El Estado está fundado sobre la legalidad. Ni mi
familia ni yo pedimos dinero alguno. Estamos esperando solo la verdad. Es el
camino de la reconciliación. Lo material, la calidad de vida que debemos
construir, lo hará la sociedad en el posconflicto; pero hoy, con esos gestos
tenemos que superar este conflicto, que se ha convertido en un obstáculo para
todo. Pero también se necesita no una negociación, sino un diálogo entre el
presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Uribe.
¿Si el Presidente dialoga con las Farc, por qué no con Uribe?
No es posible hacer la paz a
expensas de Álvaro Uribe Vélez, de lo que él representa, ni de las fuerzas que
lo acompañan. La paz tendrá que ser con ellos, porque son parte de este país,
de esta realidad. Cierre los ojos e imagínese por un momento una mesa en la que
estén Juan Manuel Santos, Álvaro Uribe, ‘Timochenko’ y ‘Gabino’. No negociando
el país, ni la economía, ni la democracia. Filosofando uno poco, solo
discutiendo la noción de país hacia el futuro.
Ni cerrando los ojos me puedo imaginar esa mesa... Una última pregunta:
¿está en paz con usted mismo?
Soy un inconforme, la tarea está
a medio hacer, pero me sentiré muy contento si logramos la paz. Así completaría
la obra de mi vida, que ha sido incompleta. Quise ser médico y me quedé en la
mitad. Hice una carrera de administración de empresas y se quedó en la mitad.
Quisimos llegar a la toma del poder y nos quedamos en la mitad. Quise ser
padre, tengo dos hijos, pero ni ellos me tienen ni yo nunca los tuve.
¿Eso no es culpa suya, por escoger el camino que no era?
No, ese era el camino, pero tiene
todos estos vericuetos, todos estos costos. Quizás lo que pueda parecerse un
poco más a una obra más completa es que haya paz, en el entendido de que se
supere la violencia, de que ya no va a ser un acicate ni una herramienta para
hacer la política, y de que se abren espacios de inclusión y de discusión de
los grandes problemas del país. Creo que si esto se logra, estaré un poco más
conforme.
MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO
Especial para EL TIEMPO
miércoles, 23 de julio de 2014
ACTO DE PERDÓN Y RECONCILIACIÓN DE FELIPE TORRES
El gesto de reconciliación entre Juan Fernando
Cristo y ‘Felipe Torres’
Durante la presentación del informe ‘Hacer la guerra y negar la
política’, del Centro de Memoria Histórica, el ex presidente del Congreso
habló, entre lágrimas, sobre el significado que tuvo para él el asesinato de su
padre, y el exmiembro del Eln le pidió perdón por un crimen que no tuvo ninguna
justificación.
El padre de Cristo, Jorge Cristo Sahium, fue asesinado el 8 de agosto de 1997 cuando se desempeñaba como Senador de la República.
Según relató en el evento Juan Fernando Cristo, él se encontraba en Grecia, a una hora de Atenas, con su esposa y su hija de dos años cuando recibió una llamada desde Colombia del entonces Presidente Ernesto Samper, para darle la noticia.
“Me anunciaron una noticia que parecía sacada de una pesadilla, que no se podía creer: habían asesinado a mi padre, a mi mejor amigo, a la persona que todo me enseñó”, relató Cristo, ponente de la Ley de Víctimas.
El asesinato de Cristo Sahium hizo parte de los hechos de violencia contra dirigentes de Norte de Santander, que también incluyó la muerte a Argelino Durán Quintero y Eustorgio Colmenares y los secuestros de Margarita y Gustavo Silva.
“Nunca me dijo que se sentía amenazado. Resulta curioso e incomprensible mirando hacia atrás que en la situación de violencia exacerbada que padecía la región y en su condición de uno de los principales dirigentes nunca se le hubiera pasado a uno por la cabeza que pudiera ser objeto de un crimen de esa magnitud”, dijo Cristo.
Y agregó: “tal vez la condición bonachona, pacífica y tranquila de Jorge Cristo hacía imposible pensar que a alguien se le ocurriera semejante barbaridad. Se les ocurrió y cambiaron nuestras vidas para siempre”.
Por su parte, Carlos Arturo Velandia, quien se identificaba como ‘Felipe Torres’ en el Eln, pidió perdón por la responsabilidad que él tuvo en generar hechos de violencia y víctimas.
Velandia estaba en la cárcel y era portavoz del Eln en los diálogos de paz con el Gobierno de Samper. “Cuando escuchamos la noticia sabíamos que se había cometido no solamente un grave error, sino un crimen imperdonable, porque cuando se conversa con un Gobierno que abre unas puertas para el diálogo, hay que responder con reciprocidad”.
Al concluir su intervención, Cristo y Velandia se dieron la mano. “Les doy mi mano, porque no tengo nada más qué dar, en acto de reconciliación”, dijo Velandia.
El padre de Cristo, Jorge Cristo Sahium, fue asesinado el 8 de agosto de 1997 cuando se desempeñaba como Senador de la República.
Según relató en el evento Juan Fernando Cristo, él se encontraba en Grecia, a una hora de Atenas, con su esposa y su hija de dos años cuando recibió una llamada desde Colombia del entonces Presidente Ernesto Samper, para darle la noticia.
“Me anunciaron una noticia que parecía sacada de una pesadilla, que no se podía creer: habían asesinado a mi padre, a mi mejor amigo, a la persona que todo me enseñó”, relató Cristo, ponente de la Ley de Víctimas.
El asesinato de Cristo Sahium hizo parte de los hechos de violencia contra dirigentes de Norte de Santander, que también incluyó la muerte a Argelino Durán Quintero y Eustorgio Colmenares y los secuestros de Margarita y Gustavo Silva.
“Nunca me dijo que se sentía amenazado. Resulta curioso e incomprensible mirando hacia atrás que en la situación de violencia exacerbada que padecía la región y en su condición de uno de los principales dirigentes nunca se le hubiera pasado a uno por la cabeza que pudiera ser objeto de un crimen de esa magnitud”, dijo Cristo.
Y agregó: “tal vez la condición bonachona, pacífica y tranquila de Jorge Cristo hacía imposible pensar que a alguien se le ocurriera semejante barbaridad. Se les ocurrió y cambiaron nuestras vidas para siempre”.
Por su parte, Carlos Arturo Velandia, quien se identificaba como ‘Felipe Torres’ en el Eln, pidió perdón por la responsabilidad que él tuvo en generar hechos de violencia y víctimas.
Velandia estaba en la cárcel y era portavoz del Eln en los diálogos de paz con el Gobierno de Samper. “Cuando escuchamos la noticia sabíamos que se había cometido no solamente un grave error, sino un crimen imperdonable, porque cuando se conversa con un Gobierno que abre unas puertas para el diálogo, hay que responder con reciprocidad”.
Al concluir su intervención, Cristo y Velandia se dieron la mano. “Les doy mi mano, porque no tengo nada más qué dar, en acto de reconciliación”, dijo Velandia.
El perdón de 'Felipe Torres' a
Cristo
El
lanzamiento del libro del Centro de Memoria Histórica sobre políticos asesinados en Norte de Santander el viernes pasado terminó en un
emotivo -y sorpresivo- pedido de perdón de un ex dirigente del ELN a una de las
víctimas más visibles de esta guerrilla.
Ese día
se presentó en el auditorio del Museo Nacional el último libro que hicieron Gonzalo Sánchez y su equipo de Memoria Histórica,
"Hacer la guerra y negar la política”, en el que se narran las muertes de
cuatro líderes políticos norsantandereanos: el ex ministro y ex congresista
conservador Argelino Durán, muerto en cautiverio tras ser secuestrado por una
disidencia del EPL; el ex alcalde de Tibú y entonces favorito para la
gobernación Tirso Vélez, asesinado por los paramilitares en 2003; el dirigente
comunista Carlos Bernal, asesinado por los paras en 2004; y el médico y ex
senador liberal Jorge Cristo Sahium, asesinado por el ELN en 1997.
La
sorpresa mayor fue cuando -de manera espontánea- tomó el micrófono Carlos
Velandia, el ex dirigente del ELN antiguamente conocido como 'Felipe Torres', y
le pidió perdón al hasta hace poco senador y autor de la Ley de Víctimas Juan Fernando Cristo por la muerte de su padre,
que ocurrió mientras él estaba en la cárcel.
“No ha sido fácil llenarme de
valor para venir ante ustedes y ante víctimas de la que fuera mi organización
para decirles que pido perdón en lo respecta a las responsabilidades que de mí
se pudieran derivar en generar hechos de violencia y producir víctimas”, dijo
ante el auditorio, dirigiéndose sobre todo a Cristo y mencionando también al ex
senador Aurelio Iragorri Hormaza, que fue víctima de un atentado de ese grupo
guerrillero. Luego Velandia le dio la mano a un conmovido Cristo, cuyo discurso
sobre la muerte de su padre fue muy emocional.
Estas son las intervenciones de
Velandia y de Cristo ese día, un pequeño adelanto del posconflicto que se viene
si algún día se firma un acuerdo con las Farc y el ELN.
miércoles, 16 de julio de 2014
DEBATE SOBRE EL PROCESO DE PAZ CON EL ELN EN LA UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA
Miércoles, 16 de
Julio de 2014
| Publicado el día
Martes, 15 Julio 2014
El pasado 10 de julio se realizó el foro “Retos y desafíos del proceso
de paz con el ELN” en la Universidad Externado de Colombia. Participaron el ex
militante del ELN Carlos Velandia, el profesor Jaime Zuluaga y Frederic Massé,
director del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales -CIPE-. Abordaron
temas como la pertinencia, metodología, agenda y tiempos del proceso de paz
entre el gobierno de Santos y el ELN, del que se anunció una etapa exploratoria
días antes de la segunda vuelta electoral.
Jaime Zuluaga,
profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad
Externado, inició su intervención con una síntesis de los antecedentes de
diálogos entre el gobierno colombiano y la guerrilla camilista, e identificó
cuatro momentos en los que hubo acercamientos o intentos que finalizaron en
ruptura.
El primer
acercamiento, señaló Zuluaga, se realizó durante el gobierno de César Gaviria,
mientras el ELN hacía parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar
(alianza entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias -FARC-, el Ejército Popular
de Liberación -EPL- y el ELN). El segundo intento se realizó bajo el gobierno
de Ernesto Samper en una mesa conjunta con el EPL. Un tercer acercamiento,
describió Zuluaga, tuvo lugar durante el mandato de Andrés Pastrana,
desencadenando una serie de acciones bélicas por parte del ELN tras los
incumplimientos del estado negociante. El cuarto acercamiento tuvo lugar bajo
el gobierno de Uribe, en lo que se denominó fase exploratoria; fueron
acercamientos que no trascendieron, dado el pedido del gobierno de entonces
para que el ELN se entregara a la justicia, lo que motivó que no se llegara a
ningún acuerdo.
"Cada uno de
esos momentos se caracterizó por las dificultades, falta de voluntad política
de las partes, disconformidades en medio del proceso adelantado inmerso en la
guerra", resaltó el docente, y agregó que adelantar una política de paz en
Colombia es complejo, dado que cualquier decisión que se tome sobre este
respecto está sujeta no sólo a diálogo entre las partes, sino también al
poderío militar y político, y al peso de la derecha, del narcotráfico y la
política estadounidense con relación a la imposición de políticas antiterroristas
para el mundo.
"El ELN debe
tener un proceso de paz diferente al de las FARC"
Por su parte Carlos
Velandia, ex militante del ELN, habló de su experiencia al interior de este
grupo guerrillero. Contó cómo vivió cada uno de estos acercamientos,
puntualizando en la necesidad de iniciar un proceso de diálogo entre ambas
partes como único camino para poner fin al conflicto. Sobre la agenda a
discutir en la actual fase exploratoria, Velandia recalcó la necesidad de
precisar temas concisos e incluyentes sobre todo con la sociedad civil que se
encuentra en medio del conflicto. "El ELN no puede repetir temas ya
trabajados, el tema del desarrollo minero energético es al ELN como el temas de
las tierras es a las FARC. Este es uno de los grandes retos que tiene esta mesa
de negociación”, opinó.
Tema minero
energético, punto neurálgico
La última
intervención estuvo a cargo de Frederic Massé, quién realizó un análisis de lo
que podría contener la agenda de discusión entre las partes, a partir de lo
mencionado anteriormente por Velandia y lo que históricamente ha reivindicado
esta guerrilla. "La discusión sobre el tema minero energético será uno de
los temas de obvia mención dado el carácter que esta guerrilla le ha dado a
esta temática", coincidió el director del CIPE.
Otro de los puntos
destacados por Massé sobre esta fase exploratoria, es la necesidad que tiene
esta guerrilla de convocar a la sociedad civil como actores fundamentales de la
etapa de diálogos. “El ELN no quiere ser un partido político en la vida
civil, como sí pretenden las FARC, por ello no puede aceptar los mismos
acuerdos de La Habana”, resaltó.
El investigador
continuó elaborando una diferenciación entre los procesos emprendidos por el
Estado colombiano con ambos grupos guerrilleros. “No sé como pretende el
gobierno aplicar los acuerdos que construya con las FARC en territorios donde
el ELN continúa en conflicto armado. Más de la mitad de los territorios de
incidencia de estas guerrillas son compartidos entre ellos”, fundamentó. Su
intervención finalizó con un análisis sobre los retos que debe establecer el
Estado colombiano con otros sectores del país a la hora de hablar de paz.
El foro concluyó
con referencias a la espera de nuevos comunicados de las partes, pues por ahora
existe muy poca información oficial. Para los ponentes, lo más intrigante es
poder conocer cómo serán los diálogos en términos de tiempos, pues las FARC ya
van muy adelantadas y no se cree que el ELN discuta temas a la ligera.
La actividad fue
convocada en alianza con la Corporación Nuevo Arco Iris.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






