viernes, 11 de marzo de 2016

TERMINA EL CONFLICTO, ESTALLA EL POSCONFLICTO - HIPÓTESIS DE TRABAJO

HIPÓTESIS DE TRABAJO
Termina el conflicto – Estalla el posconflicto
Escrito por: Carlos Arturo Velandia J
Director de ABCPAZ

Luego de más de 1.100 días de diálogos ininterrumpidos entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, en el propósito de poner punto final a la guerra, y dejar sentadas las bases para la ampliación y profundización de la democracia; como punto de partida para que la sociedad, sin exclusiones, construya la justicia social y la sostenibilidad de la paz, que garantice que nunca más el ejercicio de la política esté acompañada por la violencia; éste proceso ha alcanzado su madurez, pasando su punto de no retorno y encaminándose hacia su recta final, que será coronada con la firma del acuerdo de final del conflicto.
Pero frente a esta posibilidad que se vislumbra, se cierne sobre ella una inmensa sombra de incertidumbre, generada por el estado de empantanamiento e inmovilidad del proceso de exploración del Gobierno con la guerrilla del ELN, el cual no ha sido posible concluir, para que de inmediato se instale la Mesa de Diálogos en fase pública y así enrutarse hacia la terminación definitiva de la guerra, en el marco de un proceso de paz único y nacional.
Honda preocupación genera en la sociedad, que mientras el Gobierno y las FARC-EP han desescalado la confrontación militar al punto de cero histórico, el Gobierno y el ELN han escalado progresivamente la confrontación a máximos históricos, llenando de razones a la sociedad para dudar de la real voluntad de paz de las partes (Gobierno y ELN), que más se esfuerzan en distanciarse, en momentos en que se requiere el cierre definitivo del conflicto armado.
Hoy podemos decir que estamos en un escenario hacia la paz definitiva con las FARC-EP, lo que no necesariamente significaría la paz en la totalidad del territorio nacional, por cuanto un actor como el ELN, tan relevante en el conflicto como en la construcción de la paz, se está quedando inmerso en la guerra.
Es por ello, deber de los colombianos desarrollar una estrategia que combine tres presiones positivas sobre las partes, para que de una vez por todas definan el escenario de una paz con todos,  que pueda ser implementada y construida en todos los territorios de la nación; porque la oportunidad de paz que está en curso, no solo es una oportunidad para las partes del conflicto, es por sobre todo una oportunidad para que el país pueda superar, de manera definitiva, el conflicto armado interno que tantas desgarraduras, dolor y atraso ha producido a Colombia y sus gentes.
Estas tres presiones positivas son:
·         Primera: La sociedad colombiana conmina al Gobierno y al ELN a destrabar el diálogo y a concluir la fase exploratoria, en un único ciclo de conversaciones, para dar paso de inmediato a la instalación de la Mesa de Diálogos en fase pública.
·         Segunda: La Comunidad Internacional, y de manera específica, los países de la región invitan a las partes a instalar la Mesa de Diálogos, con la advertencia de que Colombia recibirá todo la solidaridad y apoyo para hacer la paz, pero tendrá cero apoyo para hacer la guerra; habida cuenta que la paz es una necesidad para la seguridad y la convivencia con los países fronterizos, además de ser soporte fundamental para la seguridad de las naciones, la sostenibilidad democrática y hacer de la UNASUR una Zona de Paz.
·         Tercera: Nuevos acuerdos de la Mesa de La Habana, por si mismos generarán una presión positiva, los cuales actuarán como estímulo para desatrancar los diálogos y para imprimir más dinamismo en un proceso entre el Gobierno Nacional y el ELN.
El anterior análisis resulta incompleto si no prevemos potenciales escenarios, en el, desarrollo de los diálogos y del conflicto, para evitar sorpresas y para valorar la necesidad de cuidar los espacios de paz que se construyen y para corregir caminos mal emprendidos en la dinámica de buscar la paz dialogada.
Es necesario advertir que la formulación de hipótesis no son la realidad,  es un recurso académico que permite prefigurar posibles desarrollos o evoluciones de una situación, para por anticipado prever también posibles actuaciones frente a los mismos. Cuando la formulación de hipótesis responde a desarrollos de tendencias lógicas, son útiles en la búsqueda de salidas, pero cuando se hace desde el tremendismo, el fatalismo, la ingenuidad y el catastrofismo, se transita por las sendas de la ficción y de la inutilidad.

Primer escenario: Acuerdo de paz con las FARC-EP y no paz con el ELN
·         Acción concertada entre las dos guerrillas para que el proceso con FARC-EP sea un tester y ELN quede en la reserva, para un regreso por si no se dan bien las cosas. En este caso FARC-EP apoyaría con armas, logística, y recursos económicos, antes de la dejación de armas
·         Acción no concertada entre las dos guerrillas, en este caso el ELN unilateralmente decide esperar, para observar la implementación de los acuerdos, porque para ellos la palabra del Gobierno tiene poco valor, habida cuenta de la tradición secular de hechos incumplidos por parte del Estado frente a los acuerdos con las comunidades. Lo que importa son “los hechos”, más que las palabras y la firma de papeles, reitera el ELN.
·         El ELN cuestiona los Acuerdos de La Habana, los que califica como los resultados de “la paz de Santos o la paz oligárquica” y decide buscar con otro gobierno un modelo de “paz popular”.
·         El giro a la derecha en América Latina es un escenario de amenaza para las luchas populares y revolucionarias, que frena el ímpetu del ELN para pactar la paz.
·         El Gobierno decide implementar y consolidar los acuerdos alcanzados con FARC-EP y presionar al ELN por la vía militar a aceptar los Acuerdos de La Habana, porque considera que el ELN “enreda hasta un aplauso”, la agenda es gaseosa e inasible y potencialmente el ELN podría ser una amenaza para la paz con FARC-EP.
·         El Gobierno es presionado por sectores empresariales y militares para mantener un frente de guerra, que justifique continuar sosteniendo las Fuerzas Armadas y el aparato militar sin alteraciones, combinando así el discurso de la paz con el de la guerra en nombre de la seguridad nacional y la defensa de la democracia.

Segundo escenario: Acuerdo de paz con FARC-EP, implementación de acuerdos y proceso con ELN en fase pública
·         La Mesa con ELN es retardante porque FARC-EP decide esperar acuerdos con ELN para unificar acuerdo único.





·         Los Acuerdos de La Habana son un acumulado para una paz única y nacional. El ELN asume los Acuerdos de La Habana como propios, luego de introducirles matizaciones o mejoras, se logra un diálogo ágil y dinámico y en menos de un año se tendría un acuerdo final. Los Acuerdos con las dos insurgencias se unificarían en una Mesa de Conciliación de Acuerdos. El Acuerdo Único será sometido a refrendación, mediante el mecanismo que se acuerde con las dos guerrillas. Fechas probables: 23 de marzo 2016 firma de acuerdo de cese el fuego bilateral con FARC-EP; 31 de Marzo instalación de Mesa con ELN en fase pública, e inicio de desescalamiento hacia cese el fuego bilateral; 31 de agosto firma de acuerdo final con FARC-EP, firma de cese el fuego bilateral con ELN, inicio de implementación de acuerdos y pedagogía para refrendación de acuerdos. 31 de diciembre firma de acuerdo final con ELN, inicio de implementación de acuerdos y proceso de unificación de acuerdos; 28 de febrero acuerdo único listo para refrendación; 30 de abril refrendación de acuerdo único.
Tercer escenario: Paz con FARC-EP y guerra con ELN
·         Los Acuerdos de la Habana se implementan en territorios donde solo están las FARC-EP y en territorios comunes existe implementación parcial o bloqueo.
·         Milicias farianas defienden sus territorios y la implementación de sus acuerdos, hay confrontación militar con desventaja para bases sociales y políticas de FARC-EP
·         Gobierno declara terminado el conflicto armado interno y desata ofensiva generalizada contra ELN, a quien califica como fuerza terrorista y criminal.
·         FARC-EP y Gobierno avanzan en la implementación de los Acuerdos de paz, se efectúa la dejación física de armas por parte de FARC-EP, se generan mecanismos de seguridad para sus miembros y en sus territorios, con presencia de Fuerza Pública del Estado, y se transforma en movimiento político legal e institucional.
·         El ELN agrupa sus fuerzas guerrilleras en 3 grandes frentes de guerra estratégicos, a saber:
o   Frente de Guerra Estratégico del Nororiente que agrupa las fuerzas del Frente de Guerra Norte (Guajira, Cesar), Frente de Guerra Nororiental (Santander, Norte de Santander), Frente de Guerra Oriental (Arauca, Boyacá, Casanare) y las del Área Darío Ramírez Castro (Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca Antioqueño, Sur de Bolívar). El 70% de la fuerza global
o   Frente de Guerra Estratégico del Suroccidente que agrupa las fuerzas del Frente de Guerra Suroccidente (Cauca, Valle y Nariño) y Frente de Guerra Occidental (Chocó y Eje Cafetero). El 20% de la fuerza global
o   Frente de Guerra Estratégico Urbano que articula las fuerzas clandestinas urbanas de las ciudades de Bogotá, Medellín Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Barrancabermeja y otras ciudades menores. El 10% de la fuerza global
o   Los Frentes de Guerra Estratégicos se complementarán con Fuerzas localizadas en territorios de transfrontera de Venezuela y Ecuador.
o   Los Frentes de Guerra Estratégicos tendrán Mando Único centralizado.
o   Las Fuerzas del ELN localizadas en el interior del país migrarán al Frente de Guerra Estratégico más próximo, igualmente, estos Frentes  serán nutridos por pequeños grupos e individuos inconformes o desencantados provenientes del proceso de paz con las FARC-EP.
o   El ELN implementará modalidades de guerra de guerrillas como forma fundamental, combinada con guerra de movimientos y defensa de territorios con fuerzas de Milicias Territoriales. Desarrollará la guerra revolucionaria integral con implantación y despliegue de Fuerzas de Comando Urbano en las ciudades.
·         La intensificación del conflicto armado en la frontera, sumado a la agudización de la crisis política, institucional en Venezuela, enfrenta a los poderes ejecutivo y legislativo hasta llegar a un punto de ruptura institucional. Sectores de oposición a la revolución y al Gobierno exigen que FABV expulsen a guerrilleros del ELN de su territorio y los contengan en la frontera. Sectores radicales de la revolución bolivariana dentro de la sociedad y del Estado, apoyan al ELN con recursos y armas. Grupos armados venezolanos como las Fuerzas Bolivarianas de Liberación – FBL y los Colectivos Urbanos de defensa de la revolución como La Piedrita, los Tupamaros, Simón Bolívar, Carapaica, Alí Primera y Alexis Vive; en Caracas y otras ciudades del país, se coordinan con el ELN, en el marco de una lucha por la defensa de la revolución bolivariana.
·         El Frente de Guerra Estratégico Suroccidental, establecerá su bastión en el Macizo Colombiano desde donde podrá irradiar sus acciones hacia los departamentos del Cauca, Valle, Chocó, Tolima, Huila, Nariño Putumayo y Caquetá.
·         En la transfrontera ecuatoriana, el ELN buscará apoyos entre las viejas militancias del Alfarismo (Alfaro Vive Carajo), entre los refugiados colombianos y entre sectores sociales radicales, desafectos a la “revolución ciudadana” liderada por el presidente Rafael Correa.
·         El ELN modificará su estrategia y postulados originales, para proponer una estrategia de guerra revolucionaria trinacional, para la liberación nacional y social y la construcción del socialismo en la patria de Bolívar: la Gran Colombia.
·         La guerra se regionaliza y Estados Unidos incrementa su presencia en Colombia a través de planes de cooperación y ayuda militar, así como con el fortalecimiento de bases militares en Colombia: Malambo, Apiay, Bahía Málaga y con el despliegue de la IV Flota en el Mar Caribe.
·         Si el ELN logra hacerse fuerte, construye y consolida estos teatros de operaciones en los próximos tres años, puede ocurrir:
o   Que estime que tiene altas posibilidades estratégicas para la victoria de la guerra revolucionaria, en este caso continuará con el esfuerzo militar, o
o   Que estime que no tiene posibilidades estratégicas, pero que cuenta con una mejor correlación de fuerzas en el campo de batalla, en este caso buscará la solución negociada con el nuevo gobierno electo en el año 2022.
·         Si el ELN es derrotado militarmente, terminará por aceptar los términos que le imponga el Gobierno.
·         Si el ELN se divide, la parte mayoritaria buscará el diálogo y la negociación con el Gobierno y la parte minoritaria será derrotada por el Estado.
OTRA AMENAZA
Un escenario que conviene advertir, lo constituye la potencial amenaza de sectores opuestos al proceso de paz que no acepten los acuerdos y decidan alzarse en armas, para confrontar al Gobierno, a quien consideran un traidor al país y a la Constitución, por “haber entregado el país a los terroristas”. Estas fuerzas provendrían del latifundismo armado, que consideran los acuerdos de paz pactados con las FARC contrarios a sus intereses, y que se opondrán a su implementación. Con tales argumentos, soliviantados e inspirados en posiciones prohijadas desde el partido Centro Democrático, se constituirá un movimiento guerrillero con frentes territoriales, denominado Fuerzas Patrióticas parar la Salvación Nacional – FPSN, que operará en los territorios donde el paramilitarismo históricamente ha tenido desarrollos importantes, como en regiones de las sabanas de los departamentos de Bolívar, Sucre, Magdalena, Meta, Vichada y Casanare; y las regiones del Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca y Sur de Bolívar. Para ello tendrían como avanzada los llamados Ejército Antirestitución, los que se articulan con BACRIM que operan en los territorios.
La FPSN establecerán tres frentes de guerra: Frente de Guerra Norte, que agrupa las fuerzas de Córdoba, Magdalena, Sucre, Cesar y Guajira, Frente de Guerra Occidental, que agrupa las fuerzas de Antioquia, Chocó y Eje Cafetero, y el Frente de Guerra Oriental que agrupa las fuerzas de Meta, Vichada, y Casanare.
El alzamiento armado ejercerá presión sobre la institucionalidad local y departamental, utilizará métodos similares a los ya conocidos y desarrollados por el paramilitarismo, se enfrentará a las Fuerzas Armadas del Estado, logrará controlar algunos territorios, con la complicidad o aquiescencia de gobernabilidades locales afines, y desatará una guerra de exterminio hacia el movimiento popular y de izquierda revolucionaria surgida tras los acuerdos de paz.
Estas guerrillas de extrema derecha no buscan la toma del poder, levantarán el discurso de la unidad nacional contra el terrorismo, contra el castrochavismo, y llamarán a formar un gobierno de salvación nacional que deponga los acuerdos de paz y retorne el país bajo el amparo de la Constitución Nacional de 1991.
Si este proyecto llegase a implantarse y consolidarse, luego de 5 o 6 años de operaciones, podría llamar al gobierno a diálogos, para un pacto político, a cambio de la dejación de armas.
El partido Centro Democrático y algunos medios de comunicación apoyarán a este movimiento, mediante la justificación, no lo reconocerán como propio, no asumirán responsabilidad alguna de sus acciones, pero estará presto a oxigenarlo política e ideológicamente desde su discurso político.
Carlos Arturo Velandia Jagua

08-03-16
Fuerzas del ELN y territorios - 2016

























lunes, 11 de enero de 2016

SIETE ACTORES DEL CONFLICTO VEN EN 2016 UN AÑO DE RECONCILIACIÓN

Jueves 31 de Diciembre de 2015 - 12:03am
Siete actores del conflicto ven en 2016 un año de reconciliación



POR: 
CARLOS POLO Y ÁLVARO PIÓN SALAS

EL HERALDO habló con excombatientes, exguerrilleros y víctimas de la guerra para que contaran sus expectativas sobre el proceso de La Habana el próximo año.
Siete miradas, siete formas de ver el conflicto en Colombia y una sola salida: la firma del acuerdo de paz.
EL HERALDO contactó a siete actores de la guerra en el país (exguerrilleros, exmilitares y víctimas) para que contaran sus expectativas sobre el proceso que se adelanta en La Habana y cómo ven 2016, un año que ha sido denominado “clave” por el presidente Juan Manuel Santos, para lograr un acuerdo definitivo que termine con más de medio siglo de disputas.
La voz de los consultados es unánime: luego de que fuera aprobado el punto de las víctimas, uno de los más importantes, esperan que el proceso continúe y que a mediados de 2016 haya una firma final.
Precisamente, el presidente aseguró que para antes del 23 de marzo es posible ponerle la rúbrica al acuerdo. Sin embargo, las personas consultadas son cautas y prefieren que las conversaciones se tomen el tiempo que sea necesario para que antes de julio quede finiquitado.
Las víctimas afirman que lo más importante es que se sepa la verdad de lo que sucedió, dónde están sus familiares desaparecidos y quiénes son los culpables, entre otras preguntas que esperan respuesta.
Sobre la reconciliación, aseguran que la firma del acuerdo no va a causar un cambio inmediato en el pensamiento y el comportamiento de los colombianos, sino que es algo que se debe dar paulatinamente y en el que deben participar todos los estamentos para evitar que se vuelvan a repetir errores del pasado, sobre todo la repetición de actos criminales y la formación de nuevos grupos al margen de la ley.

“El gran avance de la paz es que las multinacionales podrán ser juzgadas”

Débora Barros, víctima de las autodefensas. El 18 de abril de 2004 un grupo de unos 150 paramilitares al mando de Arnulfo Sánchez González, alias ‘Pablo’, y José María Barros Ipuana, alias ‘Chema Bala’, irrumpieron en camperos y motos en varias rancherías de Bahía Portete, en la Alta Guajira. En esa incursión asesinaron a 12 wayuu y se llevaron a 33 más que nunca volvieron a aparecer. Ese día de abril, Débora Barros perdió gran parte de su familia y desde entonces se ha dedicado a buscar la verdad de los hechos. Para ella la firma del punto sobre víctimas del acuerdo de paz es un gran avance para lograr el final del conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc. Ella fue una de las 10 víctimas que viajó a Cuba para esa parte de las conversaciones. Un apartado particular que Débora considera crucial es la justicia para los victimarios.
“No solamente van a ser juzgados los guerrilleros, sino también las mismas fuerzas militares y las empresas privadas que de alguna manera participaron en el conflicto”, indica la líder wayuu. En estos últimos actores tiene especial interés Barros, porque los considera culpables, en cierta medida, de la masacre de su pueblo. 2016 será un año trascendental para lograr un acuerdo, sin embargo cree que habrá un obstáculo importante: el plebiscito.
“Es necesario que las víctimas, la sociedad colombiana y todos los sectores podamos conocer todos los elementos del acuerdo para que se pueda dar la discusión en las regiones y se trabaje para lograr el consenso”, explica Barros. Entiende que no todos están contentos con los diálogos en el país y que así como hay personas interesadas en que haya un feliz término en las conversaciones, hay otros que no están de acuerdo y pondrán su empeño en que no se apruebe.Debido a su condición de víctima, Barros recalca la importancia de revisar lo pactado en La Habana. “El tema de justicia hay que leerlo bien porque de pronto hay cositas que las víctimas no vamos a entender. Toca revisarla con profundidad, sabemos que no habrá cárcel para todos, pero habrá un tipo de justicia para aquellos crímenes como genocidio en los que se van a pagar penas”, expresa.
A pesar de los avances en el proceso hay algo que todavía le cuesta y lo admite: perdonar. Dice que su pueblo escuchó a Jorge 40 y a Pablo escudarse tras la versión de que los miembros de la comunidad que fueron asesinados eran guerrilleros, “cuando en la Alta Guajira nunca ha existido eso”. “Ellos asesinaron a mi familia y a mi pueblo fue por intereses económicos, por el dominio de los puertos por donde podían traficar droga y contrabandear”, manifiesta con algo de molestia en la voz. Por último, la líder wayuu apunta que hay que hacer una distinción entre perdón y reconciliación. “Yo no perdono porque el dolor que yo tengo está ahí, pero puedo reconciliarme. Que yo diga que voy a perdonar a Jorge 40 o a Pablo y les voy a dar la mano, ¡jamás!, pero si puedo entender, escuchar y dialogar. No tengo odio, estoy tranquila porque de alguna forma hemos logrado un reconocimiento y hemos dado pasos importantes para acabar con el conflicto armado en Colombia”, explica.
“Le doy gracias a Dios porque tuve una segunda oportunidad de vida”

Edison Romero González, Exsoldado Profesional. Edison Romero González es un ex soldado profesional que, aunque ve muy difícil que en Colombia se pueda concretar la paz, asegura que hay que tener fe para que esta sea una realidad palpable. Para este excombatiente, el haberse enfrentado con la muerte mientras se encontraba en servicio activo, se convirtió en una segunda oportunidad de vida,  aunque le haya tocado empezar de nuevo.
Romero González nació en Ibagué, en Tolima, en el año de 1988. A los 18 cumplidos se puso  los cueros y las botas, y de camuflado y con el morral y las raciones, empezó a patrullar las selvas colombianas con el Batallón Rifles de Infantería Aerotransportada No 33. Estando en un desplazamiento de rutina  en las inmediaciones de la vereda Santo Domingo en Caucasia, a las 6 de la mañana del 24 de agosto de 2009, conoció uno de los peores rostros de la guerra. “Íbamos caminando normal y la verdad es que no me di cuenta cuando pisé la mina. Fue un impacto fuerte, quedé tirado en el piso, con mareo y un zumbido molesto en el oído.
Trate de pararme pero no pude y ahí fue que me di cuenta que había pisado una mina”, recordó Romero con detalle ese momento que le cambió la vida.  De acuerdo con su relato, dos horas después llegó el apoyo, momento en el que pudo ser trasladado hasta el Hospital de Montería. “Allí me atendieron, me hicieron la cirugía y me tocó empezar de cero. Perdí mi pierna izquierda, pero le doy gracias a Dios porque tuve una segunda  oportunidad de vida. Hay muchos que no han sobrevivido”, sentenció. Romero vive con su esposa y su pequeño de 5 años en el conjunto residencial Villa Olímpica en el municipio de Galapa. Vive de la pensión que le otorgó el Estado a través del Ejército.
“Veo difícil la paz en Colombia, pero hay que tener fe ¡Si hay paz todo mejora!”, exclamó.  Romero Gónzález le pide a los colombianos que oren mucho y con fe en esta fiesta de Año Nuevo  para que al fin se concrete la paz en Colombia. “Con la paz mejoraría la vida de los soldados, de los policías; de los infantes de marina, de toda la fuerza que ha estado al frente en los combates todos estos años”, señaló. Aunque ya no porte el uniforme del que siempre se sintió orgulloso, dijo sentirse feliz y agradecido con la vida  por el simple hecho de continuar en pie y con nuevos sueños por cumplir. “Aunque se vea difícil, sería muy chévere que mi hijo creciera en un país en paz”, agregó uno más de los jóvenes con los que la guerra se ha ensañado.
“Muchas de las víctimas queremos saber la verdad, no que nos den dinero”

José Antequera, víctima del exterminio de la UP. El 3 de marzo de 1989, José Antequera, líder del partido político Unión Patriótica, fue asesinado de 28 disparos. El crimen fue cometido en el aeropuerto El Dorado mientras esperaba un vuelo a Barranquilla, junto al político Ernesto Samper, que resultó herido. En algunas versiones, la vida del abogado barranquillero fue cegada porque se atrevió a denunciar el creciente fenómeno del paramilitarismo; en otra, contada por el lugarteniente del cartel de Medellín, John Jairo Velásquez Vásquez, alias ‘Popeye’, el líder de izquierda fue acribillado por orden de Pablo Escobar en la guerra que sostenía con las Farc.
Casi 27 años después del homicidio, su hijo, José Antequera Guzmán, asegura que no solo nadie les ha pedido perdón a él y a su familia por el crimen, sino que ni siquiera se ha clarificado quiénes fueron los autores del homicidio de su padre y del genocidio de la Unión Patriótica, en el que murieron más de 5.000 personas. Antequera hijo es abogado. Considera que para que este proceso de paz no falle como otros, es necesario que se respeten los acuerdos. “Lo que hay que hacer con las Farc es cumplir lo pactado. Los puntos que se han establecido son para evitar que las violaciones de los derechos humanos se repitan y que el conflicto se siga reproduciendo”, recalca el jurista. Considera que la reconciliación es más que una cuestión de darse la mano, “la verdadera reconciliación pasa por generar reformas que permitan a las personas tener otras formas de participación, que permitan a las comunidades ser escuchadas”. Para 2016, más que hacer predicciones, José Antequera asegura que se atienen a la promesa que se hizo en la mesa de La Habana de cumplir con un término de seis meses para la firma del acuerdo final. “Eso significa que entre el 23 de marzo y el 15 de julio debería estarse firmando”, puntualiza el joven de 31 años.
Explica que desde el punto de vista de las víctimas es urgente que se dé un pacto de terminación del conflicto que signifique un cese bilateral definitivo. “Esperamos que termine la situación de zozobra y de confrontaciones”, puntualiza. Sobre el punto de las víctimas, el último que se ha acordado, señala que “responde a un consenso nacional que pide que se construya un modelo basado en la verdad que contribuya a la no repetición”. Sin embargo no es un tema que esté exento de polémica. “La posición que más se ha planteado en los medios de comunicación es un supuesto reclamo de las víctimas de que los miembros de las Farc o incluso miembros del ejército vayan a la cárcel”, manifiesta el joven bogotano. Indica que la realidad, en el consenso, es que el encarcelamiento masivo de excombatientes no tiene ningún sentido, si primero no se construye un modelo que le apunte a la no repetición.
“Meter un montón de gente en las cárceles no garantiza la construcción del tejido social y la reparación, y que no necesariamente conduce a la verdad como lo hemos visto en muchos años. En el caso de los paramilitares se falló en el esclarecimiento y en la desarticulación de las estructuras criminales de poder que están detrás del paramilitarismo. En ese proceso de paz se sacrificó la verdad”, recuerda José Antequera Guzmán.

“Tengo mucha esperanza en que sí vamos hacer la paz”

Edinson Martínez Hoyos, exmilitar. A Edinson Alejandro Martínez Hoyos lo visitó la fatalidad cuando era apenas un infante de marina joven, con dos años y medio de experiencia. Eran las 10 de la noche, del 28 de agosto de 2004, cuando este joven  oriundo de San Estalisnao,  Bolívar, junto a sus compañeros del  Batallón Bafin de Corozal subían un cerro en pleno corazón  de los Montes de María y una ráfaga que restalló en la oscuridad  silenció los sonidos nocturnos del monte. Cuenta Martínez que una sacudida poderosa, como una especie de descarga eléctrica, lo lanzó contra el suelo. Una bala de  fusil lo había alcanzado en  una pierna, el impacto le rompió el hueso y al día siguiente, en las instalaciones del Hospital de Cartagena,  fue sometido a una cirugía, pero los galenos no pudieron salvarle la pierna.
Hoy a sus 32 años y con dos pequeños de 6 y 4 años, que se han convertido en la razón de ser de su vida, Martínez es un hombre lleno de esperanzas y pese a que sufrió en carne propia los estragos de la guerra, es un entusiasta de la paz y sueña con la reconciliación de los colombianos. “Colombia necesita la paz, ese es mi deseo par este año que viene, que se firmen los compromisos entre el gobierno y la guerrilla, para que se acaben tantas muertes, heridos y amputados”, indicó este excombatiente que pensaba hacer carrera militar en la marina. Antes de que la bala lo alcanzara en medio del sopor nocturno y que la guerra le arrebatara una de sus piernas, el infante de marina Martinez Hoyos estaba en camino de convertirse en soldado profesional. Aunque le falte una pierna eso no impide que le anote goles a la vida.
Martínez integra la Selección de fútbol Somos Colombia, en la que militan excombatientes en condición de discapacidad. Lleva varios años viviendo en el barrio Los Almendros, en el municipio de Soledad, y sobrevive con una pensión por invalidez que le paga la Marina. Sobre las negociaciones en la Habana, Cuba, entre el Gobierno Nacional y el grupo insurgente de las Farc, que busca una posible firma en 2016 de los acuerdos que permitirán acabar con un conflicto que lleva más de 50 años, Martínez opina que con el silencio de los fusiles y el termino de las hostilidades, el país ganaría en todos los frentes. “Con la paz se verían mucho más las oportunidades de empleo, crecería el comercio, en el campo se sembraría mucho más y se acabaría tanta muerte y violencia”. Para el ex infante de marina, esta es una oportunidad de que sus hijos y todas las nuevas generaciones de colombianos crezcan y se desarrollen en un país distinto.
“Mi deseo para fin de año es ese, que se dé la paz en mi  país y la verdad es que tengo mucha esperanza en que sí vamos hacer la paz”. Para Martínez, aquella horrible noche en que fue alcanzado por una bala, que terminó por arrebatarle uno de sus miembros inferiores, ya cesó.  Ahora de su corazón brotan palabras como: paz, reconciliación; fin de la violencia y esperanza. “Como excombatiente que soy puedo decir que en mi vida no tengo rencores, ni vivo en el pasado. Que mejor que una Colombia sin soldados amputados ni heridos ni muertos por la guerra”, concluyó.
“Es el momento de pasar la página y avanzar en la implementación de los acuerdos”

Yesid arteta, Exguerrillero de las Farc. Yesid arteta nació en Barranquilla. Luego de varios años como estudiante de leyes en las universidades Libre y Atlántico, en donde se convirtió en dirigente estudiantil, en el despunte de la década de los 80, ingresó a las filas de las Farc por convicción. Durante 13 años estuvo internado en la espesa manigua y entre los mosquitos, el paludismo  y las dificultades de la vida clandestina, luchó por unos ideales que consideraba justos. En el suroccidente del Cauca comandó a las Farc y actuó con mandos del M-19, EPL y ELN en el suroccidente del país, hasta que en medio de un combate con las Fuerzas Especiales del Ejército durante la Operación “Conquista II” resultó herido y fue capturado. Recibió condena por el delito de rebelión agravada y pasó de la lucha armada entre la selva a una prisión de alta seguridad.
Recuperó su libertad una década después y en ese mismo momento anunció el abandono de la lucha armada. Atrás habían quedado sus épocas de estudiante rebelde y jugador destacado de baloncesto. Con unas nuevas convicciones se fue del país llevándose en el alma los recuerdos de su popular y entrañable barrio El Carmen. Atrás quedaron los años de presidio, las persecuciones y la violencia. Los fusiles y las balas fueron reemplazados por la poesía y las letras y en su corazón floreció un nuevo compromiso que anunció públicamente. Ahora sus objetivos están centrados en la paz y la reconciliación de Colombia.
En marzo de 2007 abandonó el país para vincularse a  al equipo de trabajo de Vicenç Fisas, director de la Escola de Cultura de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde Europa asesora a personas involucradas en la búsqueda de la paz y el fin de un conflicto armado que le dejó algunas cicatrices en el cuerpo y el alma. En la actualidad escribe para la revista Semana y otros portales alternativos y prepara un texto autobiográfico sobre esos aciagos años  de combate y militancia guerrillera. Sobre el desarrollo de las negociaciones en la Habana, asegura que el Estado colombiano tiene unas asignaturas pendientes y la paz es una oportunidad de quitar la violencia del ejercicio de la política. “Es un chance para que el país pueda conseguir su normalidad, detener el desangre humano y recuperar enormes recursos que hoy son destinados para la guerra y el exterminio.
La normalización puede reflejarse en crecimiento económico”, señaló. Como integrante de la plataforma llamada “Colombia en Pau”, que desde Cataluña apoya a las negociaciones de paz, afirmó  que este es el momento para lograr un acuerdo con todo el arco político del país para pasar página y avanzar en la implementación de los acuerdos. “Son muchas las amenazas criminales que se ciernen sobre Colombia y si se pierde esta oportunidad podemos imaginar a un país acorralado por una violencia extendida e indefinida en clave territorial y temporal. Si no hay acuerdo ahora, lo democracia plena y el ejercicio de los derechos será una entelequia”, dijo. De acuerdo con Arteta, la tregua unilateral de las Farc y el acuerdo logrado por las partes en La Habana en materia de justicia fueron aplaudidos de forma unánime por todos los partidos que gobiernan en Europa. “El éxito de un proceso de paz lo determina el hecho de que nunca, nadie más tenga razones para volver a las armas”.
“Lo mejor que le puede pasar a Colombia es que se firme la paz en el nuevo año”

Fredy alberto Espinosa, Exsoldado Regular . Fredy alberto Espinosa nació en Maguangué, en el departamento de Bolívar, en 1983. Cuando cumplió la mayoría de edad, se enlistó en el Ejército y juró bandera en el Batallón Vergara y Velasco de Malambo, como un sueño cumplido. “A mí siempre me gustó el Ejército y por eso estaba orgulloso de mi uniforme”, recordó. El 1 de septiembre de 2004, siendo ya un soldado profesional, a las 12:30 del medio día, lo que era un simple desplazamiento de rutina, se trastocó en pesadilla cuando pisó una mina antipersonas. En ese momento hacía parte del Batallón de contra guerrilla No 66, de la Fuerza de Tarea conjunta Omega.  “Eso pasa rápido, estábamos en un desplazamiento en el corregimiento de Balsillas en el Caquetá y lo que sentí fue le explosión y después me vi fue en un helicóptero.
Me trasladaron al hospital de Neiva y ahí estuve tres días y después me llevaron al Hospital militar de Bogotá”, relató. La mina le amputó de tajo el pie izquierdo y en la cirugía los galenos tuvieron que ir más lejos y amputar casi al pegue de la rodilla. Hoy a sus 33 años y  con la responsabilidad de tres hijos y otro que viene en camino tiene la firme convicción de que con la consecución de la paz, terminarán las mutilaciones de los uniformados y campesinos víctimas de esta tristemente celebre estrategia de combate. “Esto ha afectado a muchas familias en el país. Tengo varios compañeros que han sufrido esta pesadilla y es hora de que eso termine”. señaló. Espinosa envió un mensaje de paz y reconciliación a todos los colombianos que en este momento continúan inmersos en el descorazonado azar de la guerra.“Para este año nuevo lo mejor que le puede pasar a Colombia es que termine la guerra porque ya los colombianos hemos sufrido mucho. Pido por los compañeros que están en el área para que nada les pase y que pronto puedan estar con sus familias”, apuntó este excombatiente que hoy apuesta por  la paz. Sobre las negociaciones en la Habana aseguró, que lo mejor es que se firme la paz, pero ambas partes se comprometan a respetar los acuerdos.
“También es importante que se reparen a todas las víctimas, que no quede nadie por fuera y que no se presentan preferencias por nadie, sino que  los que necesitan de verdad de la reparación les llegue”. Espinosa recibe una pensión  por invalidez que le paga puntualmente el Ejército Nacional.  Algunas veces, para conseguir un dinero extra realiza ‘marañas’ esporádicas con uno de sus hermanos. Hoy con su esposa y sus hijos comparten un techo en una vieja casa en el populoso barrio Evaristo Sourdis en Barranquilla. “Creo que muy poca gente es la que no sueña con un país en paz.  Ese es mi deseo  para el 2016. Que este año nuevo Colombia por fin cambie y se acabe tanto plomo en el monte”.  Freddy Espinosa también integra el equipo de fútbol Somos Colombia. Haberse convertido en una persona con discapacidad,  no le ha impedido para nada anotarle goles a la vida y hacerle un túnel limpio y de lujo, a una guerra que si bien le arrebató una pierna, nunca pudo arrancarle los sueños.
“Una firma no da la reconciliación, esa debemos construirla toda la sociedad”

Carlos Velandia, exdirigente del ELN. En otra vida Carlos Velandia se llamaba ‘Felipe Torres’, en esa en la que hacía parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), del que llegó a participar en la dirección nacional. En 1994 fue capturado, torturado y luego condenado a 20 años de cárcel. Mientras estuvo privado de la libertad, su hermano menor, exsuboficial del ejército, fue secuestrado en Barranquilla en 1997. Este hecho marca la vida del  antiguo ‘eleno’: Torres, el victimario,  y Velandia, la víctima. En 2004 salió por buen comportamiento, trabajó y estudió, pero tuvo que exiliarse en España, de donde regresó en 2011 porque vio una oportunidad de paz en gestación. Como alguien que ha vivido en ambos lados del conflicto, considera que el Gobierno y las Farc están a punto de dar un paso histórico, sin embargo siente que al proceso no hay que ponerle fechas límites, sino que adelantarse con persistencia y paciencia. “Para un conflicto tan prolongado como el colombiano, se está haciendo en tiempo récord.
Por eso no hay que apresurarlo porque terminamos haciendo mal las cosas”, explica el santandereano desde Bogotá. Analiza que la sociedad colombiana debe ir trabajando en el posconflicto y que la clave para que funcione será la reconciliación, pero no la que salga del acuerdo de paz sino la que se construya con todos los actores del conflicto. “La reconciliación de una sociedad no se decreta — afirma — es algo que construye la sociedad en un proceso”. Velandia admite que esta transformación del pensamiento tiene que ir acompañada por otros elementos: “que deben recibir condenas quienes cometieron delitos graves, debe haber un resarcimiento y reparación, y sobre todo debe quedar una garantía de no repetición, además debe haber un compromiso de que la política jamás vuelva a unirse a la violencia”. Parte fundamental de que Colombia logre la paz y los guerrilleros que se desmovilicen no vuelvan a delinquir va a pasar por la aceptación de la sociedad, “pero en gran medida va a ser una responsabilidad del Estado, de la institucionalidad que tendrá que hacer esfuerzos para promover el entendimiento entre todas las partes”.
El punto principal par Velandia será la integración económica, para que los excombatientes “no sean fácilmente reciclados en los fenómenos de violencia que aún continúan en el país ni entren a formar parte de estructuras de grupos al margen de la ley”. La clave para evitar que muchos desmovilizados terminen como exparamilitares que conformaron Bacrines luego de entregar las armas, “pasa por generarles una malla de oportunidades de trabajo para que puedan ganarse la vida dignamente y no piensen en volver a empuñar un arma”, aseguró el antiguo líder del ELN. Para el 2016 augura que el proceso será llevado a buen puerto, “porque es lo que Colombia necesita para empezar a reconstruirse” y aguarda por un acercamiento con el ELN. “Antes de que se produzca un acuerdo con las Farc, es probable que comiencen un proceso con el ELN. Son conversaciones diferentes pero en últimas son complementarias en la búsqueda de un gran objetivo: la paz”. 

viernes, 21 de agosto de 2015

FORO EN UNIVERSIDAD DEL CAUCA - POPAYÁN: ¿POR QUÉ NEGOCIAR CON EL ELN?



Jueves, Agosto 20, 2015
Departamento de Ciencia Política de Unicauca realiza foro sobre proceso de paz con el ELN
¿Por qué negociar con el ELN? fue el evento en el que analistas nacionales y locales abordaron desafíos y particularidades del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional. 


La jornada se realizó en el Salón Fundadores de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales.
Foto: Carlos Pérez - Área de Prensa.

Carlos Velandia, ex militante de la organización subversiva, Víctor de Currea Lugo, docente de la Universidad Javeriana, Jesús Darío González del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali y Diego Ramírez del Congreso de los Pueblos, fueron los expositores.

Gildardo Vanegas, profesor del departamento de Ciencia Política y facilitador del evento, explicó que la actividad hace parte del ciclo de foros y conferencias ‘Diálogos de paz, una mirada desde las regiones’

“Queremos debatir sobre los problemas y desafíos más importantes de la paz, como la posibilidad de la oposición política y el acceso a la tierra en un país con una historia muy triste, donde la oposición es eliminada sistemáticamente”, indicó el docente.

En este orden de ideas, se hace necesario blindar los procesos de paz con la participación de las organizaciones sociales para posibilitar una sociedad incluyente.

Por su parte, Diego Ramírez, vocero del Congreso de los Pueblos, estudiante de Biología y actual representante de los estudiantes ante el Consejo Superior, expuso la importancia de la participación de organizaciones e instituciones de diverso orden en la construcción de la paz.

“Vemos que se requiere una mirada que trascienda las tergiversaciones de los grandes medios con sus intereses políticos, por esto compartimos la participación social en un ambiente de confianza que genere caminos reales”, señaló.

Durante en la primera semana de agosto se dio a conocer que las delegaciones del ELN y del Gobierno instalarían en septiembre la mesa de negociaciones de paz en Ecuador a fin de contribuir con los esfuerzos para terminar con el conflicto armado.


sábado, 7 de marzo de 2015

CARTA A LA PRIMERA CUMBRE NACIONAL DE EXCOMBATIENTES POR LA REVOLUCIÓN Y LA DEMOCRACIA - CARLOS ARTURO VELANDIA J.

PRIMERA CUMBRE NACIONAL DE EXCOMBATIENTES POR LA REVOLUCIÓN Y LA DEMOCRACIA

Publicado el 07 de marzo de 2015
Por: Carlos Arturo Velandia Jagua ( Felipe Torres)

La guerra en Colombia se acaba, tiene sus días contados, es nuestro deber ayudar a su bien morir, para que nazca la oportunidad de construir nuestro país entre todas y todos, sin tener que volver a ejercer la fuerza contra nada y contra nadie para hacernos escuchar, para ser tenidos en cuenta.
Hay dos bombas instaladas en nuestro país, siempre las ha habido, solo que en esta ocasión una de ellas, la bomba del conflicto armado se hace cada vez más pequeña y con una mecha más larga, en tanto que la otra, la bomba del conflicto social se hace cada vez más grande y con su mecha más corta. Se trata pues de que las partes del conflicto armado y la sociedad entera, seamos capaces de desactivar definitivamente la bomba del conflicto armado, con eso solo nos quedamos con la bomba del conflicto social, compuesta por una mezcla de conflictividades sociales, políticas y económicas, además de un inmenso acumulado de promesas y pactos incumplidos; que los colombianos no tenemos más alternativa que darles trámite a través de la palabra, pero de la palabra que se toma las calles, de la palabra que se hace verbo, de la palabra que camina para hacerse acción positiva y transformadora; pero eso si, de la palabra divorciada de la violencia.
Vivimos un momento epocal, una intersección entre dos épocas, una: vieja, caduca, violenta, de 50 años de dolor que queremos dejar atrás; la otra: nueva, desconocida, abierta ante nuestros ojos pero de la que solo podemos pre-ver, es decir anticiparnos a que será “problemática y febril”, pero que será una época en la que la sociedad ya no será interpretada ni coptada por discursos de guerra, lo que equivale a decir, que ya no habrá pretextos para hacerse oír, para luchar por lo que crea que le corresponde y le pertenece, para luchar con voluntad soberana, con decisión de poder ciudadano.
Todas y todos los presentes, acumulamos invaluables experiencias de lucha, de sacrificio y también de renuncias; hicimos dejación de armas, unos en procesos colectivos, otros como en mi caso en procesos individuales, pero todos, sin excepción hemos creído que en la ampliación de la democracia están las condiciones para construir un país más justo y más humano. Con estas experiencias y con esta convicción, hoy asistimos a la gran oportunidad que tiene el país de parar la guerra y superarla de manera definitiva. Hoy nuestros hermanos revolucionarios agrupados en las FARC-EP y el ELN están dando lo mejor de sí, para sacar al país de la guerra, lo hacen con convicción y con decisión.
En este trance del país, quizás el más importante de su historia, nosotros, los excombatientes por la revolución, por la democracia y por la paz; debemos aportar y ayudar al buen suceso del fin de la guerra y la apertura a la construcción de justicia social en paz y con equidad.
Debemos decirles a las partes, que los caminos que hoy transitan, ya los caminamos nosotros, que sentimos sus esfuerzos como esfuerzos propios, que estamos listos para apoyar los esfuerzos por el fin de la guerra y por avanzar hacia la paz estable y duradera.
Debemos decirles a las partes, que cuentan con nosotros, que estamos prontos a ayudar en lo que se nos demande, que nuestra experiencia en los procesos de normalización y de búsqueda por ser ciudadanos de pleno derecho, es valiosa, porque no todo lo que funcionó ayer puede o debe funcionar hoy. Somos testimonio vivo de políticas y prácticas exitosas una y fracasadas otras, esto lo podemos aportar a la hora de tramitar los procesos de normalización, de las insurgencias en los contextos actuales y en los términos en que lo determinen los acuerdos.
Debemos decirles, que nuestro experiencia y disposición será útil para que en el futuro quienes hagan dejación de armas, no sientan que se necesita volver a las armas y retornar a las montañas de Colombia, decirles que nuestra experiencia es también suya, que le pertenece a Colombia y sus gentes.
Me despido con un abrazo fraternal y de camarada en la búsqueda de la paz y la justicia social. Vuestro hermano
Carlos Arturo Velandia Jagua – Felipe Torres
Bogotá, 06/03/15