jueves, 29 de agosto de 2013

EL ELN PONE EL BALÓN EN EL TEJADO DEL GOBIERNO

El ELN pone el balón en el tejado del gobierno

Por Carlos Arturo Velandia JaguaVer más artículos de este autor 
Debemos entender la liberación de Gernot Wober como el acto de paz que da apertura a una nueva situación.

La liberación del ciudadano canadiense Gernot Wober, efectuada por el ELN, constituye la superación del mayor obstáculo para dar inicio a una mesa de diálogo y negociación entre esta guerrilla y el Gobierno Nacional. 

El mismo presidente, Juan Manuel Santos, había est
ablecido que la liberación del “canadiense” era un paso correcto en la dirección correcta. Queda pues el país a la espera a que estas partes del conflicto armado interno intensifiquen sus contactos, realicen las mutuas y debidas exploraciones y pacten la agenda de proceso que a bien tengan. Eso sí, en un espacio de absoluta discreción que les permita a los compromisarios de estas dos partes concentrarse en acordar los pasos y actos que permitan crear confianza y construir un ambiente positivo para los diálogos, diseñar el proceso, sin interferencias y en un clima de seguridad y tranquilidad apropiadas. 

A la Colombia que quiere la paz, trabaja y se preocupa por ella, no le interesa saber los detalles de los contactos, pero sí conocer el acuerdo de agenda a que lleguen en el momento en que lo hagan, tomándose el tiempo estrictamente indispensable para diseñar la arquitectura del proceso, la cual será decisiva para llevar los diálogos al fin del conflicto armado y a sentar las bases de la paz y la justicia social. 

El hecho de contar con el proceso de diálogo de la mesa de La Habana es un valor agregado a la experiencia en materia de diseño de procesos de paz, la cual será muy útil al momento de discutir los procedimientos, los tiempos, los facilitadores y los contenidos de la agenda, por cuanto se podrá partir del criterio de que lo que funciona bien en el proceso de La Habana, puede también ser aplicado para el proceso con el ELN.

Vistas así las cosas, un proceso con los elenos podrá tener unos ritmos de mayor agilidad en los trámites, por cuanto ya existen textos muy discutidos y sólidos, como por ejemplo la parte introductoria del “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, o más conocido como “Agenda de La Habana”. 

Igualmente, ya hay temas de la agenda que se han discutido que no se deben repetir, como es el caso del tema de tierras. Asimismo, en un proceso con el ELN es impajaritable que el tema de desarrollo minero – energético y el de participación de la sociedad en la construcción de la paz y del país deban ocupar un destacado lugar en la agenda, de modo que los procesos de paz sean complementarios y no competitivos. Pero también hay temas comunes a tratar con ambas insurgencias, como son los temas de participación política, víctimas, mecanismos de legitimación y gestión del postconflicto, los que podrán ser discutidos en una mesa común: 

Quiere esto decir que en el país tendremos dos procesos simultáneos pero a dos velocidades: una la que tiene la mesa de La Habana y otra la del ritmo que tendrá la mesa con los elenos. 

Además en escenarios diferenciados, esto es, en países distintos para garantizar que las dinámicas propias de un proceso no genere impactos negativos en el otro. De igual manera, el proceso con los elenos deberá tener equipo de negociadores del gobierno diferente al del proceso de La Habana, liderado por una personalidad altamente representativa del Establecimiento, con gran idoneidad y reconocimiento  nacional. Es fundamental que los procesos estén dirigidos y conectados por y a través de un mismo centro político, que no puede ser otro que la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. 

Muy seguramente el proceso con el ELN contará con otros países facilitadores entre los que podrían ser Suiza, Uruguay Brasil, Bolivia, Argentina, Venezuela, Cuba y Noruega como ha sido comentado por algunos medios.

De este modo la liberación de Gernot Wober, debemos entenderla como el acto de paz que da apertura a una nueva situación, es decir el ELN ha puesto el balón en el tejado del Gobierno, Colombia entera espera una respuesta positiva, no otra cosa.

En Twitter: @carlosvelandiaj


miércoles, 28 de agosto de 2013


"Diálogo entre el Gobierno y Eln está cerca": Velandia
Efe | Bogotá | Publicado el 28 de agosto de 2013
El inicio del diálogo entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (Eln) se acerca tras la liberación de un canadiense secuestrado, afirmó el exdirigente de esa organización Carlos Arturo Velandia, quien además advirtió de que la paz con las guerrillas pasa por resolver el conflicto social.

"Felipe Torres", el apodo con el que Velandia combatió durante 20 años, dijo que con la liberación ayer de Gernot Wobert, quien estuvo secuestrado 221 días, "no debería haber más obstáculos de por medio para que de una manera definitiva las dos partes se sienten a conversar, definir una agenda y ponerse a trabajar".

Y es que la puesta en libertad del geólogo de la multinacional canadiense Braewal Mining Corporation respondió a las peticiones del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien había insistido en esa condición para iniciar el diálogo con la segunda mayor guerrilla del país por detrás de las Farc.

Velandia vaticinó que si el proceso con el Eln "se inicia pronto" habría tiempo para acordar el fin del conflicto antes de las elecciones presidenciales de 2014, tal y como pretende Santos.

"El presidente tiene unas angustias por los tiempos, porque tiene su tiempo limitado y el Parlamento también. Pero los tiempos de un proceso de paz son muy diferentes", indicó Velandia, para indicar que "habría que acelerar la marcha" si se quiere lograr el objetivo.

El Eln ha expresado en varias ocasiones su intención de iniciar conversaciones a semejanza de las que se celebran en La Habana con las Farc desde noviembre de 2012.

Sin embargo, Velandia dejó claro que el Gobierno debe resolver el conflicto social, expresado en las graves protestas campesinas que invaden el país desde hace diez días, para lograr la paz tanto con las Farc como con el Eln.

"Si el Gobierno no resuelve los conflictos sociales de ahora (...) difícilmente podrá resolver el conflicto armado en Colombia", afirmó, al alertar de la contradicción que representa ante la sociedad que el Ejecutivo trate con "mano dura" al campesino y con "mano blanda" al guerrillero.

Con esas palabras, se refirió precisamente a las conversaciones de Cuba, que coinciden con la mayor protesta del campesinado colombiano desde que Santos llegó al poder, en agosto de 2010.

Esta protesta, que se inició el 19 de agosto, ya se ha cobrado la vida de cinco personas, en medio de numerosas denuncias de campesinos por el uso desmesurado de la fuerza por parte de la policía.

"Lo que uno ve es la diatriba del Gobierno, que descalifica al movimiento social; lo que se ve es la acción policial persiguiendo y maltratando al campesino, a las mujeres y a los niños", agregó.

Velandia, quien vivió exiliado en España entre 2004 y 2011 tras cumplir una condena de diez años, hoy se desempeña como investigador de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde trabaja en busca del añorado fin del conflicto armado en su país.

Desde esta posición, el exdirigente guerrillero, de 61 años, considera que el Gobierno debe reconocer que "se ha equivocado gravemente en los últimos 50 años".

Por ello, invitó al presidente Santos a afrontar con diálogo y soluciones los conflictos sociales, ya que si no lo hace "actúa en perjuicio del diálogo con la guerrilla en la mesa de La Habana", así como en un eventual proceso de paz con el Eln.

"Modificar el modelo económico y de acumulación de capital en muy pocas manos. Es así de simple", agregó al referirse a lo que, a su juicio, es una solución a la crisis social que vive Colombia.

Para Velandia, los problemas que afronta el campesinado "se han venido agravando" respecto a 50 años atrás, cuando surgieron las Farc y el Eln bajo una doctrina de izquierdas y de defensa del campesinado.

Apuntó que en estos años se ha acumulado "una tradición de lucha y una situación de rabias contenidas por la insatisfacción, por el engaño".

Carlos Arturo Velandia se incorporó al Eln en 1972 y llegó a la máxima jerarquía, en 1994 fue capturado y encarcelado, hasta 2004, cuando partió al exilio.

Durante los diez años en los que estuvo bajo reclusión, participó como negociador en procesos de paz entre Eln y los gobiernos de Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.


viernes, 5 de julio de 2013

El excomandante del ELN Felipe Torres pide a ese grupo liberar a todos los secuestrados

El excomandante del ELN Felipe Torres pide a ese grupo liberar a todos los secuestrados

Actualizado el jueves, 04 de julio de 2013 21:50

Exmiembro de la cúpula del ELN insta a la organización guerrillera a liberar a los secuestrados como un gesto de paz.

El excomandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) Felipe Torres, hizo a través de CM& un vehemente llamado a su antigua organización guerrillera, para que deje en libertad a todas las personas que tiene secuestradas, como gesto de buena voluntad para promover un proceso de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.


CARTA PÚBLICA AL PRESIDENTE DE COLOMBIA, JUAN MANUEL SANTOS, Y AL EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL, ELN.

Bogotá, D.C., 3 de julio de 2013



CARTA PÚBLICA AL PRESIDENTE DE COLOMBIA, JUAN MANUEL SANTOS,
Y AL EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL, ELN.


Las personas y organizaciones abajo firmantes, comprometidas con la paz de Colombia, saludamos las conversaciones que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC-EP, desarrollan, reconociendo que el camino hacia la paz es complejo y difícil.

El diálogo es la alternativa expedita a la violencia política y la vía abierta para resolver el conflicto armado que vive Colombia. Convencidos que la participación política es la garantía de la ampliación de la democracia y construcción de justicia.

Consideramos, como lo han manifestado muchas personas: una paz sin la participación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es una paz incompleta. El deseo es el de una paz incluyente con todos los actores armados y para todo el territorio nacional. El ELN ha sido parte del conflicto colombiano durante cinco décadas y debe ser parte de su solución. Reiteradamente, mediante numerosos comunicados públicos, ha expresado su voluntad de diálogo y negociaciones hacia la solución política del conflicto armado.

Por diversas razones, en gobiernos anteriores no fue posible concluir exitosamente un proceso de negociación con el ELN y corresponde al actual gobierno dar continuidad a dicha tarea. Más allá de las diferencias sobre los métodos, reconocemos en el ELN una fuerza política, una voluntad de paz y un deseo real de avanzar en un proceso de negociación, hacia una paz digna, sin vencedores ni vencidos.

Ya desde el Acuerdo General que hoy se desarrolla en la Mesa de La Habana hay una puerta abierta explícita que contempla la incorporación de otros grupos armados a esa mesa de conversaciones y negociaciones. Si hay voluntad política, la forma de articular los dos procesos o de desarrollarlos en paralelo sería un asunto secundario.

Los actuales obstáculos para retomar el proceso deben superarse desde el respeto a los principios humanitarios y la terminación de todas las prácticas que afecten la dignidad humana, entre otras, la del secuestro. El ELN debe renunciar a la práctica del secuestro, dejar en libertad a las personas que tiene secuestradas, entre ellas el ciudadano Canadiense Jernoc Wobert. Una decisión de este tipo será una contribución positiva a la superación de los obstáculos que han impedido el establecimiento de una mesa de conversaciones y negociaciones de paz con el gobierno.

Llamamos tanto al gobierno nacional como al ELN que avancen -en el menor tiempo posible- en un acercamiento y en un diálogo, con el fin de contribuir a una paz justa para el pueblo colombiano. Es el deseo de la gran mayoría: el final del conflicto armado en una mesa de conversaciones con las reformas que de allí surjan. Para concretar nuestro aporte a la negociación, pedimos una reunión con el Sr. Presidente Juan Manuel Santos y la posibilidad de un intercambio con el ELN.

Estamos seguros de la participación de actores de la vida pública, como de la comunidad internacional. El apoyo de países vecinos es fundamental en este propósito. De igual manera, el de las iglesias y las organizaciones de la sociedad civil, entre otras instituciones, que apoyarán sin duda las iniciativas para alcanzar la paz.

Nos comprometemos a aportar, de acuerdo a nuestras posibilidades y competencias, los esfuerzos para que la paz sea además de un asunto de las partes que dialogan directamente, un proyecto nacional, tal como lo han expresado el gobierno nacional y el ELN.

Firman:

Antonio Narro Wolff.

Horacio Serpa.

Ángela María Robledo, integrante de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes.

Iván Cepeda, integrante de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes.

Joaquín Camelo, integrante de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes.

Gloria Flórez Schneider, Parlamentaria Andina.

Feliciano Valencia Medina. Candidato a la Presidencia País Común.

Alejo Vargas, Profesor Titular Universidad Nacional y Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz.

Alonso Salazar, Ex alcalde de Medellín. 

Alberto Rojas Puyo, Ex Senador de la UP.

Antonio Sanguino, Concejal de Bogotá e integrante de la Dirección Nacional del Partido Verde.

Antonio López, Dirigente del Partido Verde.

Adolfo Bula, Asesor de la dirección general de Colciencias, del programa de ciencias, tecnología e innovación, para la paz, la inclusión y la equidad.

Álvaro Delgado. Periodista e investigador social.

Alvaro Villarraga, Director Fundación Cultura Democrática.

Alonso Ojeda Awad, Director Programa de Paz de la Universidad Pedagógica.

Alejandro Castillejo Cuellar, Ph.D. director departamento de Antropología, Universidad de los Andes.

Alpher Rojas, investigador social.

Álvaro Jiménez Millán, Campaña Colombiana contra Minas.

Álvaro Villarraga, Fundación Cultura Democrática.

Alberto Cabeza Espinel, Corporación Nuevo Arco Iris.

Alberto Tello.

Antonio María Calvo, Corporación Resarcir.

Armando Novoa, Director Corporación Plural.

Ana Victoria  Velázquez.

Angela Ceron, Directora Iniciativa de Mujeres por la Paz.

Benjamín Higuita Rivera, integrante de la Comisión facilitadora civil para la paz con el ELN.

Betty Giedelmann, investigadora en paz y conflictos.

Blanca Valle Zapata, Socióloga.

Camilo Castellanos, abogado activista de derechos humanos.

Carlos Lozano Guillen, director Semanario Voz.

Carlos Salgado, Director Planeta Paz.

Carlos José Herrera, Ph. D. Comité Académico Doctorado en Paz y Conflictos U. de Granada- U. del Valle.

Carlos Medina Gallego, investigador, Docente de la Universidad Nacional.

Cristina Espinel, integrante de Human Rights Activist.

Carlos Velandia, consultor en paz y conflictos.


Cesar García, Secretario General, Congreso Mundial Menonita
Cesar Giedelmann.

Constanza Vieira, Periodista.

Crisostomo Humanez, iglesia manantial de paz.

Darío Villamizar, escritor, especialista en paz y conflictos.

David Santiago Ruiz Cataño  - Iglesia Manantial De Paz. Hermanos Menonitas De Colombia.

Diana Sánchez, Directora Asociación Minga.

Diana Marcela Muñoz  Sepulveda,  iglesia Vida para las naciones.

Diego Higuita, Iglesia Presbiteriana de Colombia.

Diego Herrera, Presidencia Instituto Popular de Capacitación.

Edwin Murillo S.J., profesor Pontificia Universidad Javeriana.

Eder Sánchez, Presidente ANUC Putumayo.

Edgar Antonio López, profesor Pontificia Universidad Javeriana.

Enrique Flórez. especialista en temas de conflicto y paz.

Emperatriz Galindo.

Elba Susana Daza

Fabián Eduardo Martínez, Sociólogo.

Fabio Velásquez, Foro Nacional Por Colombia

Fabio Mariño, líder social.

Fausto Salazar, investigador y líder social.

Fernando Hernández,  Director Corporación Nuevo Arco Iris.

Francisco Leal Buitrago, Profesor Honorario  Universidad Nacional de Colombia y Universidad de Los Andes.

Francy Ximena Forero.

Gabriel Izquierdo S.J., integrante de la Comisión facilitadora civil para la paz con el ELN.

Gabriel Becerra, dirigente del PCC.

Gabriel Martínez, líder social.

Germán Humberto Rincón Perfetti, Asociación Lideres en Acción.

Gonzalo Arcila, psicólogo y profesor universitario.

Gloria Quiceno, Ex parlamentaria por la AD-M-19.

Gloria Tobón, integrante de la Red Nacional de Mujeres.

Harold Ruiz, Concejal de Pasto.

Harvey Hernández.

Héctor Alfonso Torres, Licenciado en Teología y Sociología.

Henry Álvarez.

Humberto Vélez, maestro de la Universidad del Valle.

Humberto Vergara, Abogado.

Islena Rey Rodríguez, Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta.

Jaime Bernal Cuellar, integrante de la Comisión facilitadora civil para la paz con el ELN.

Jaime Caycedo, secretario general del PCC.

Jaime Zuluaga, Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.

Jahel Quiroga, Directora de Reiniciar.

Jairo Agudelo Taborda, Director Escuela Latinoamericana de Cooperación y Desarrollo. ELACID.

Jairo Rubio.

Javier Darío Vélez, ciudadano, ex directivo de Fecode.

Jenny Neme. Directora Justapaz. Organización de la Iglesia Menonita de Colombia

Jennifer Audrey David Vélez, Iglesia Interamericana de Colombia Columna de Fuego

Jorge Castellanos Pulido, Corporación Compromiso.

Jorge Gómez, Periodista.

José Aristizabal, Observatorio ADPI, Barcelona.

José Alirio Osorio Loaiza, Acciones de Reconciliación y Paz para Colombia.

Jorge Enrique Botero, periodista.

José María Tortosa, catedrático jubilado, colaborador honorifico Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz, Universidad  de Alicante, España.

Juan Carlos Houghton, País Común.

Juan Manuel Roca, Poeta.

Juan de Dios Silva.

Leidy Forero, oficinista y lideresa Social.

León Valencia, Director Fundación Paz y Reconciliación.

Leonor Esguerra. Ex Rectora del Mary Mount, educadora.

Leopoldo Munera, Investigador Planeta Paz.

Leonardo González, asesor de Indepaz.

Libardo Rincón,  Presidente Iglesia de Dios Pentecostal, Movimiento Internacional.

Lisandro Duque Naranjo, cineasta.

Luis Alfonso Castellanos, Vicerrector del medio universitario de la Pontificia Universidad  Javeriana

Luis Guillermo Guerrero, Director del Cinep.

Luis Sandoval, Coordinación Colegiada de Redepaz

Luis  Eduardo Celis, analista en conflicto y paz.

Luis Emil Sanabria, coordinación colegiada de Redepaz.

Luis Salcedo,  Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.

Luis Montero Escobar, Director Aprodic.

Luisa Navas, comunicadora y editora.

Marina Gallego,  Ruta Pacifica de las Mujeres.

Mauricio Romero, profesor Pontificia Universidad Javeriana

Mauricio Uribe López PhD, profesor del Cider de la Universidad de los Andes.

Marc Chernick, profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos, Georgetown University

Marco Romero, director de Codhes.

Mario Gómez, integrante de la Comisión facilitadora civil para la paz con el ELN.

Marta Ruiz, Periodista.

Mauricio Torres Tovar, Presidente Asociación Internacional de Políticas de Salud.

Medófilo Medina, Historiador, profesor jubilado de la Universidad Nacional.

Milton Mejía, Presbítero de la Iglesia Presbiteriana y profesor de Teología

Miriam Aurora Pizo Enríquez, coordinadora municipal  cali de La Alianza I.M.P.

Medardo Correa, investigador en paz y líder social.

Moritz Akerman, analista y facilitador de paz.

Norma Enríquez, Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.

Omar Gutiérrez, Sociólogo, especialista en conflicto, territorio y convivencia.

Oscar Quinto, Iglesias Santuarios de Paz. 

Orlando Agudelo.

Pablo Moreno, Comisión de Paz de Cedecol, Fundacion Universitaria Bautista

Pedro Valenzuela, Profesor Universidad Javeriana.

Pedro Santana, Director Corporación Viva La Ciudadanía.

 Rafael Alfredo Colón Torres, Brigadier General (R).

Rocío Londoño, Socióloga, Profesora jubilada de la Universidad Nacional.

Rodrigo Rojas, consultor IKV – Pax Christi.

Román Vega, profesor Universidad Javeriana.

Rosa Emilia Salamanca, Directora CIASE.

Ricardo Correa Robledo, columnista.

Ricardo Vargas, Sociólogo e investigador social.

Ricardo Pinzón. Director Fundación Mencoldes

Santiago Espitia, Pastor. Iglesia Hermandad en Cristo- Tierra Linda 

Silke Pfeiffer, analista en temas de conflicto y paz. 

Tatiana Roa Avendaño, ambientalista, coordinadora general Censat Agua Viva

Tathiana Montaña, analista internacional y consultora en temas de paz y convivencia.

Vladimir Zabala, profesor Universitario y educador popular.

Vladimir Carrillo Rozo, Responsable de Investigación en Gabinete Europeo en Investigación y Formación GEDIF.

Yezid Arteta, Escritor e investigador en Paz y Conflictos.

Vera Grabe, Directora del Observatorio para la Paz.

Víctor de Currea Lugo, Profesor Pontificia Universidad Javeriana

Vicenc Fisas Armegol, Director de la Escuela de Cultura de Paz, Universidad Autónoma de Barcelona.

Walter Aldana, Líder social del Cauca.

Wilfredo Cañizares, Director Fundación Progresar. 


ORGANIZACIONES:  Redprodepaz, Coordinación Colombia - Europa - Estados Unidos (CCEEU), Asamblea de la Sociedad Civil por la paz, Iniciativa de Mujeres por la Paz, IMP, IKV Pax Christi,  Cinep, Corporación Nuevo Arco Iris, Corporación Viva La Ciudadanía, Corporación Compromiso, Corporación Reiniciar,  Corporación Resarcir, Campaña Colombiana contra Minas, Observatorio para la Paz, Redepaz, Ruta Pacifica de las Mujeres, Fundación Paz y Reconciliación, Fundación Cultura Democrática, Mencoldes, Planeta Paz, Corporación Aguachica Modelo de Paz, Comisión de Paz de Cedecol, Ciase, Fundacion Universitaria Bautista, País Común, Punto de Encuentro por la Paz, Asociación Minga, Corporación DISTMA, Mesa Nacional de Trabajo Cooperativo y Solidario, Taula Catalana per la Pau i els Drets Humans a Colombia.

Enviado por correo electrónico.

Foto del perfil de puntodeencuentro paz

puntodeencuentropaz@gmail.com

miércoles, 19 de junio de 2013

La confesión de Carlos


Los tiempos de ‘Felipe Torres’ quedaron atrás. Entrevista exclusiva a este bumangués que llegó a la cúpula del ELN, cayó preso, pagó condena y hoy regresa al país para reconstruir su vida, sin claudicar en sus ideas. (Primera parte)


La cita era a las 5 en punto de la tarde en el café OMA del Centro Andino, ni un minuto más ni un minuto menos. Así que tuve la precaución de llegar cuatro minutos antes, pero él ya estaba allí, sentado, apurando su tercer sorbo de un café expreso cuyo aroma se esparcía por los pasillos hasta las escaleras eléctricas.
Atrás quedó ‘Felipe Torres’, el guerrillero que llegó a formar parte del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional, ELN. La entrevista de hoy es con Carlos Arturo Velandia Jagua, el bumangués de 59 años de edad que estudió en el Colegio Santander y la UIS, se dejó seducir por las ideas de izquierda, recorrió palmo a palmo las montañas del sur de Bolívar y el nordeste antioqueño, fue capturado en 1994, pagó diez años de prisión, salió al exilio en España durante siete años y hace tres meses regresó a sobrevivir en Bogotá.

La última vez que lo había entrevistado fue en 1998, cuando al lado de ‘Francisco Galán’ estaba recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí (Antioquia) y los dos fungían de portavoces del ELN, en tiempos en que el Gobierno del conservador Andrés Pastrana Arango abría las compuertas para una eventual negociación con la insurgencia y recibía el desplante de Manuel Marulanda en el Caguán. Por esos días ‘Felipe Torres’ no le temía al encierro sino a lo que pudiera hacer el narcotraficante Leonidas Vargas, archienemigo del ELN y ocupante de la celda por la que cada mañana debían pasar los dos jefes ‘elenos’.

Hoy, 13 años después Velandia Jagua muestra en su rostro las huellas de la vida, se protege del frío con una chaqueta gringa marca Timberland y lo único que le acompaña es una bolsa con un par de pantuflas.

Le advierto que si le molesta alguna de las 38 preguntas que le voy a ‘disparar’, bien puede pararse e irse. Empieza la entrevista.

¿Al mirarse en el espejo ver a una persona sensata o a un cobarde?

La sensatez es una característica que he tratado de cultivar. No siempre uno atina a actuar con sensatez, pero en términos generales los actos de mi vida sí han estado en esa línea. Fundamentalmente me he movido con convicciones muy sólidas.

¿Entonces dónde quedaron esas proclamas de ‘Revolución o muerte’ y ‘Ni un paso atrás, siempre adelante’? ¿O eran simples frases de batalla?

No, para nada. No tiene nada que ver con que sea un eslogan. Esto lo lleva uno muy por dentro y es como parte de los patrones con los que uno dirige su vida. Para mí siguen teniendo tanta validez como desde el momento en que los asumí. No me los aprendí; los asumí, los interioricé y los sigo conservando.

Traducción: ¿Adentro suyo sigue existiendo un ser inconforme, un revolucionario?

Total. Soy un revolucionario y un ‘eleno’ hasta la muerte. Ahora, hago la aclaración: ¿qué es ser un ‘eleno’? Ser un ‘eleno’ es luchar y entregarse por una causa como la que planteó el Ejército de Liberación Nacional con grandes transformaciones, la construcción de un país más igualitario, con dignidad y como se dice coloquialmente, donde podamos estar todos sin estorbarnos y sin estar matándonos porque pensamos distinto. Por eso soy revolucionario, por eso soy ‘eleno’.

Ahora, la lucha armada ha sido un periodo en mi vida. Ya no la desarrollo, no la ejerzo, pero sigo siendo un ‘eleno’.



¿Ese galimatías lo entienden en el Comando Central, Coce?

No lo he preguntado, pero igual tengo y deseo que ellos me vean como el revolucionario que siempre he sido, aunque no desarrolle la lucha armada.

¿Entonces usted no es un traidor?

Para nada. No he traicionado absolutamente nada ni ninguna causa; solamente he dejado la lucha armada.

¿Le da miedo que una noche le aparezca el espíritu del ‘Cura Pérez’ y le tire ‘las patas’ por no haberse vuelto al monte cuando quedó en libertada padecer el rigor al que están expuestos sus compañeros?

No, de ninguna manera. Ni el ‘Cura Pérez’ va a venir a halarme ‘las patas’ y si viniera tampoco lo haría, porque sabría que ni he defeccionado de la lucha revolucionaria, ni he pasado pues una vida tan cómoda como a veces se supone. No necesariamente para pasar una vida de sacrificios hay que estar en la montaña. He estado en la prisión durante diez años, he estado siete años en el exilio y allí no es que se viva con mucha comodidad. He estado incluso aquí en mi país en unas condiciones donde la seguridad es de una precariedad impresionante. No tengo trabajo, no tengo comodidades, no tengo finca, no tengo casa, no tengo carro… ¿De qué disfrute se puede estar hablando? ¿Cómo lo puedo estar pasando bien? Lo paso bien es si encuentro amigos, escenarios, lugares con los cuales pueda compartir la lucha por una Colombia mejor. Ahí sí la paso bien.

¿Alberga entonces la posibilidad de morir de viejo y no de ‘plomonía?

Ojalá me dejen, pero tampoco me atormenta la idea de morirme de ‘plomonía’. Si fuese así, no habría regresado a mi país.

Hay analistas que dicen que la guerrilla colombiana en un comienzo tenía una ideología y unos principios, pero con el paso del tiempo éstos se fueron desdibujando y hoy no son más que un grupo de antisociales? ¿Está de acuerdo con ese análisis?

Es totalmente falso. Eso es una matriz que se ha creado y un discurso con el que gratuitamente se quiere quitar toda noción política, ideológica e incluso inteligente a quienes están luchando por transformaciones profundas. Es una manera de animalizar al contradictor, y al mayor contradictor que existe para este tipo de sistemas. Entonces dicen: ‘son brutos, perdieron toda ideología, y lo único que son es unos criminales y unos terroristas’.

Hace cuatro años entrevisté en Costa Rica al presidente de ese país y Premio Nobel de la Paz, don Óscar Arias, quien me preguntó si la insurgencia colombiana sabría que el Muro de Berlín hace rato se cayó. ¿Usted ya se notificó de este hecho o sigue pensando que persiste la ‘Guerra Fría’? 

Claro que lo sabemos, pero el problema es que el hambre, las desigualdades que vive el pueblo colombiano no tienen nada que ver con el Muro de Berlín. Éste se cayó para los berlineses y bien por ellos, pero aquí tenemos unos muros insalvables que aparentemente no son visibles, pero que existen, y es esa gran brecha entre ricos y pobres, entre los que acumulan absolutamente todo y los que no tienen absolutamente nada. Ese es el Muro de Berlín que yo sí quiero derribar.

Cuando estaban en la cárcel ustedes hablaban de la ‘Convención Nacional’ bajo el lema ‘Paz con justicia social’. ¿Ese planteamiento sigue vigente?

Totalmente. La paz con justicia social es el punto común donde podemos encontrarnos la totalidad de los colombianos. ¿Cómo entendemos que podemos desarrollar unas relaciones de convivencia justas, una economía justa y sobre todo con un sentido humano? Igual una educación justa, una explotación de nuestros recursos justa. Tenemos que encontrar el punto de equilibrio donde podamos sentirnos justamente como colombianos echando este país para adelante.

¿Eso no significa refundar el país? ¿O cree que los multimillonarios van a entregar parte de sus alforjas para que se las repartan a los desarrapados? ¿Eso implicaría redistribuir la riqueza?

Totalmente, pero no significa que el rico va a dejar de ser rico; simplemente que el rico va a ganar lo que justamente debe ganar, no lo que exorbitantemente absorbe a costa de los pobres. No, lo que estamos buscando es que los pobres puedan acceder a lo que acceden los ricos.

¿El momento por el que está pasando el país es como para sembrar semillas de paz?

¡Sí! Hace cerca de año y medio las guerrillas de las Farc y ELN le ofrecieron al presidente electo, Juan Manuel Santos, la rama de olivo y lo llamaron. ‘Alfonso Cano’ -recién fallecido-, le dijo ‘hablemos’. El Comando Central, en la voz de ‘Gabino’ -Nicolás Rodríguez Bautista-, le dijo: ‘Retomemos los diálogos donde los dejamos en el Gobierno anterior y démosles continuidad. El presidente Santos habló de una puerta y de una llave. Se ha creado con ese intercambio de voluntades la mayor oportunidad que es posible entender y ver que es cuando las partes quieren hablar de paz. Yo sí creo que son tiempos para hablar de paz, aunque en el escenario inmediato dadas las circunstancias de la muerte del ‘Comandante Cano’ pareciera que no.

¿En el caso del ELN tomaría la decisión de sentarse en este mismo instante a levantar las bases de un eventual diálogo?

El ELN siempre ha tenido esa disposición y esa voluntad de trabajar por la búsqueda de caminos que conduzcan a la solución política del conflicto político, social y armado. Obviamente para eso se necesita dialogar, y ellos tienen toda la disponibilidad de hablar con todos los gobiernos. Desde la época de César Gaviria de manera ininterrumpida se ha hablado con todos los gobiernos. Aun se habló con los dos gobiernos del presidente (Álvaro) Uribe, que era considerado el ‘demonio’ y que nadie quería hablar con él, pero el ELN mantuvo la disponibilidad de conversar y conversó hasta donde la mesa se pudo sostener.

¿Qué pasó con esa amenaza que ustedes le hicieron a Uribe Vélez al considerarlo ‘objetivo militar’ desde cuando era gobernador de Antioquia?

Eso ya se diluyó en el tiempo, y hoy en día son otras las preocupaciones y otra la manera de entender las luchas políticas en el país. No, el ELN no está ya detrás de esa situación y lo que está haciendo es formular propuestas muy interesantes para el país, y obviamente en sus documentos es crítico sobre la situación que se vive en el país y sobre la clase política gobernante, pero de ahí a que se hagan anuncios de esa índole hay una gran distancia.

¿Qué es el ELN hoy? Se ha especulado que son 2.800 o a lo sumo 3.000 hombres en armas. ¿Cuál es el peso real del ELN modelo 2011?

No, yo creo que eso es irrelevante. No podría contestarlo porque en primer lugar no lo sé. Quienes más presumen saberlo son los organismos de inteligencia militar. Recientemente escuché al general Alejandro Navas -comandante de las Fuerzas Militares- en una conferencia de prensa con motivo de la muerte del ‘Comandante Alfonso Cano’, decir que el ELN tenía 2.200 hombres. Parece ser que si él tiene mucha información, esa puede ser la cifra, pero no tengo información sobre eso.

¿Añora la Serranía de San Lucas (sur de Bolívar), en donde usted se movía como pez en el agua?

Totalmente, y la vida en el campo, en la montaña. Eso hace parte de las experiencias vitales y esto queda muy marcado. A veces sueño e incluso a veces estando aquí hay momentos de nostalgia y uno tiene sus añoranzas porque la vida en el monte la disfruté a pesar de ser muy dura.

¿Los combates, los heridos, los muertos lo dejan dormir o de vez en cuando tiene pesadillas?

De vez en cuando. La guerra no es buena. La guerra es una circunstancia que tenemos que superar los seres humanos y principalmente los colombianos que llevamos más de doscientos años de manera ininterrumpida sin haber superado los conflictos totalmente. No hay una sola generación, ni la suya ni la mía, que haya podido nacer y morir en paz en Colombia en los últimos doscientos años. Desde los bisabuelos hemos vivido en una zaga de violencia y esto no nos deja dormir a todos los colombianos. El sueño de los colombianos no es tranquilo. Al menos el mío intento que sea lo más sereno, pero no lo es. Me mortifica mucho la situación de desamparo en que vive mucha gente; es que ni siquiera pueden dormir. Al menos yo puedo dormir en una cama; muchos no pueden hacerlo.

¿Usted se hastió de la guerra? ¿Se ‘mamó’ de vestir camuflado y cargar fusil?

No de esa manera. La guerra en términos políticos y sociales, por nefasta que sea, tiene una utilidad y tiene una razón de ser. A la guerra no se llegó únicamente por una actitud guerrerista de unas personas, sino que es el tipo de situación que le fue impuesta a una sociedad y fue para ese momento la respuesta única, el único camino que quedaba cuando todas las vías legales se habían agotado. Lo había dicho el padre Camilo Torres. Hay que preguntarse por qué el cura Camilo fue a la guerra. Él tenía la convicción de que lo habían hecho por todos los lados, a través de los votos, de las luchas legales, de memoriales, del Parlamento, por todas las vías legales, con la cédula en la mano, pero por ningún lado fueron escuchados. No tuvimos ni voz ni voto. Aquí fueron unas minorías las que se empotraron en el poder y las que usufructúan absolutamente todo. Había que buscar otras maneras, y estaban las vías de hecho, entonces la guerra fue impuesta.

Ahora, la desvinculación de la guerra es una situación que solamente me comprometió a mí y fue una decisión  que tomé con toda consciencia sobre todo porque sabía que esa lucha revolucionaria en la que ya no iba a participar más, tiene otras vertientes y una de ellas es la lucha política. Yo estoy en la lucha política y quiero estar muy junto al pueblo para trabajar alternativas en democracia, bajo el marco de esta Constitución, haciendo ejercicio de los derechos y cumpliendo con los deberes ciudadanos. Quiero jugármela para trabajar por cambios estructurales en nuestro país.

¿Descartado de plano volverlo a ver con un AK-47 al hombro?

¡Totalmente!

¿Cuál es el mejor homenaje que el ELN le puede rendir a la memoria de ese luchador social al sacerdote Camilo Torres Restrepo, muerto en Patio Cemento (Santander) en febrero de 1966 cuando apenas empuñaba su primer arma?

El mejor homenaje que puede hacerle el pueblo colombiano es trabajar por la revolución. La revolución son las grandes transformaciones, con bondad. Aquí no se trata de quitar a unos para montar a otros y usurparles sus bienes. De lo que se trata es de acceder al poder para establecer los términos de la justicia social.

¿Para conseguir la paz a Colombia solo le queda la vía armada o usted insiste en la necesidad de la negociación política? ¿O las dos combinadas?

No, la confrontación es la circunstancia que tenemos que superar y para eso debemos acudir con la mayor prontitud posible al diálogo y establecer una mesa de diálogo, y a través de él convenir y pactar los términos de superar la guerra sobre la base de que se va a construir una nueva situación. Ese cambio tiene que quebrar el statu quo imperante hasta el momento y dar la apertura para establecer una relación más justa.



Nota: En la segunda parte de esta entrevista, Carlos Velandia -exvecino del barrio Los Pinos de Bucaramanga-, hablará de los errores cometidos por el ELN, del llamado que le hace al Coce para que busque contactos con el Gobierno Santos, del significado de la muerte de ‘Alfonso Cano’ y la llegada de ‘Timochenko’ al comando de las FARC.