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martes, 1 de noviembre de 2016

QUE EL GOBIERNO Y EL ELN SE RETIREN DE LOS MICRÓFONOS - CARLOS ARTURO VELANDIA

Que el Gobierno y Eln se retiren de los micrófonos
Velandia fue capturado en junio pasado por cuentas viejas. El Gobierno lo liberó para hacerlo gestor de paz. FOTO COLPRENSA

Por voluntad del Gobierno para sus diálogos con el Eln, Carlos Arturo Velandia, quien anteriormente obedecía al alias de “Felipe Torres”, fue designado como gestor de paz. Conociendo a esa guerrilla desde adentro puede hacer oficios para que se solucionen problemas que surjan durante las negociaciones y, además, se dedicará a explicar los acuerdos logrados ante la sociedad.

EL COLOMBIANO habló con él acerca de la situación que vive hoy ese proceso de paz que no ha podido iniciar.

¿A qué compromisos llegaron el Gobierno y el Eln acerca de las medidas humanitarias para la liberación de presos y de secuestrados?

“Parece ser que hay un corto circuito en el que cada uno ha interpretado los compromisos de una manera y eso está haciendo que no se haya podido instalar la mesa la semana pasada y que su inicio, el próximo jueves, esté en cuestión”.

¿Cree que el incumplimiento es del Eln o del Gobierno?

“Yo no creo que haya incumplimiento de una u otra parte. Yo creo que lo que es evidente que se necesita que las dos partes se reúnan de nuevo y aclaren qué fue lo que acordaron porque es muy complicado que el uno lo entienda de una manera y el otro de otra”.

¿Por qué el Eln no ha liberado a Odín Sánchez? ¿No hay voluntad?

“La voluntad está demostrada al punto de iniciar una mesa de diálogos con una agenda respectiva, en la cual hay una disposición de hacer una dejación del uso de las armas. Las partes tienen que llegar a unas muestras de voluntad más allá de las palabras y es con hechos contundentes, partiendo de que cada cual cumpla con lo que se comprometió”.

¿Cree que todavía hay posibilidades para esa mesa?

“Sí, todavía existe. Es posible que ambas partes rectifiquen, yo recomendaría que las dos partes se alejaran de los micrófonos a la mayor brevedad y que vayan a una reunión en la que se aclare qué dijo cada uno y a partir de allí retomar el cumplimiento de los compromisos”.

El presidente antepuso la liberación de Odín Sánchez al inicio de la mesa pública ¿Es una condición a la que el presidente ya no renunciaría?

“Así es, yo creo que ya no puede renunciar como tampoco puede renunciar el Eln. “Pablo Beltrán” dijo: ‘no somos faltones y vamos a cumplir, la liberación de Odín está en proceso’, de modo pues que se complete pronto”.

Se habla de que hay fracturas dentro del Eln y que tal vez “Pablo Beltrán” no represente al unísono a esa guerrilla...

“Hay situaciones de debate político al interior del Eln, siempre las ha habido, pero las negociaciones no van a depender únicamente de “Pablo Beltrán”, creo que hay que mirar si la totalidad de la organización está debidamente representada en la delegación”.

¿Con cuáles garantías cuenta el Eln para negociar un acuerdo cuando el de las Farc se cayó con el plebiscito?

“Esas son circunstancias que escaparon al control del Gobierno y de las Farc. Las Farc no querían ese mecanismo refrendatorio, buscaban que la refrendación fuera a través de una Asamblea Nacional Constituyente, yo creo que a partir de ese momento tenemos una lección aprendida y ya un segundo acuerdo no deberá ser ratificado mediante el plebiscito: el presidente está legitimado por la Ley y por la Constitución para firmar acuerdos de paz”.

El discurso de “Pablo Beltrán” se parece mucho al que tenían los jefes de las Farc al inicio de la mesa de diálogos...

“Las partes tienen el derecho de mostrar como a bien tengan su aspiración, sus temores, sus críticas y sus planteamiento y es lo que ha venido haciendo “Pablo Beltrán”. Sabemos que no hay una gran comprensión ante este tipo de discursos”.

¿Dónde estuvo el punto de quiebre para que el Eln entrara en una negociación?

“Yo creo que la guerra se agotó como mecanismo para acceder al poder, o como mecanismo para seguir detentando el poder eso es lo que lleva a que el Gobierno y la guerrilla busquen la solución política al conflicto, escapar de la guerra con un acuerdo político”.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PROTAGONISTAS DE GUERRILLERO A GESTOR DE PAZ

CARLOS ARTURO VELANDIA
Gestor de paz con el Eln


Estudió Medicina y Administración en la Universidad Industrial de Santander. Llegó al Eln en 1970, comandó ‘compañero Tomás’, que operaba en el nordeste antioqueño y sur de Bolívar, después fue nombrado director nacional. En 1994 fue detenido y condenado a 10 años de cárcel. Desde prisión fue vocero del Eln en las negociaciones de paz adelantadas con los gobiernos de Samper y de Pastrana. Salió de la Cárcel y estuvo siete años fuera del país. Regresó para ser gestor de paz.


Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.

lunes, 31 de octubre de 2016

PAZ EN COLOMBIA CON ELN ESTÁ CASI REVENTADA POR SECUESTROS - CARLOS ARTURO VELANDIA J

Paz en Colombia con ELN “casi reventada” por secuestros
Por
 -
octubre 31, 2016

  
Carlos Arturo Velandia, exjefe del ELN, advirtió que la negociación con esta guerrilla de Colombia está “casi reventada” por el drama del secuestro, cuestionada arma insurgente que tiene en duda la instalación de una mesa para superar más de medio siglo de conflicto armado. AFP
“No se ha iniciado el proceso y casi que la mesa está reventada por culpa de los secuestros”, señaló en entrevista con AFP el lunes este exmiembro de la dirección del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tras estar preso entre 1994 y 2004 fue nombrado en julio gestor de paz por el presidente Juan Manuel Santos.
“No es un cargo público, es una distinción para hacer pedagogía de paz y eventualmente mediación”, explicó este hombre de 64 años, que ingresó a la guerrilla en 1970 como “Felipe Torres”, su tío abuelo que fue niño soldado en la Guerra de los Mil Días (1899-1902).
Velandia no pertenece más al ELN, pero sigue sintiéndose “un revolucionario”, convencido de que la lucha armada es válida para buscar cambios sociales, pero “ya no en Colombia”, donde “la guerra se agotó”.
A continuación, un resumen de la charla:
P: Es el quinto intento de negociar con el ELN. ¿Por qué este tortuoso comienzo?
R: El ELN está en el tren de la paz desde los años 1990. Se han acumulado experiencias importantes. No es tiempo perdido. El ELN y el gobierno están dispuestos a llegar a la paz. No solo este gobierno, todos han postergado al ELN para un segundo momento y esto pudo haber lesionado el honor del ELN, por proyectar una imagen de subvaloración o menosprecio que lo ha llevado a ser más radical. Es tan importante la guerrilla FARC (la principal del país, en negociaciones de paz desde 2012), como el ELN: son historias comunes desde 1964.
P: La etapa formal se anunció en marzo. ¿Por qué se retrasó?
R: Por un tropiezo: el gobierno entendió que se llegaría sin secuestrados, el ELN no. Llegaron a entendimientos, pero parece ser que hubo compromisos verbales, porque el gobierno está exigiendo cosas que no están escritas. Y el ELN dice: yo cumplo lo que escribí. Hay una situación de crisis en un proceso que aún no acaba de arrancar. Frente a estas situaciones procede una ruptura o volver a la mesa. Como nadie quiere la ruptura, pueden volver para mirar dónde está el cortocircuito. Y superarlo de manera taxativa y no dar nada por sobreentendido. Lo que no se escribe es fácilmente interpretable y creo que es eso lo que está pasando.
P: ¿Odín Sánchez, el rehén que el gobierno exige liberar y el ELN no entrega, está vivo?
R: No creo que el ELN esté manifestando una resistencia a su liberación porque esté muerto.
P: ¿Es válido el secuestro en política?
R: Se ha convertido en un factor negativo, en un gran lastre. No se ha iniciado el proceso y casi que la mesa está reventada por culpa de los secuestros. ¿Qué pasaría si se admite que el ELN llegara a la mesa con secuestrados y con la posibilidad de seguir secuestrando y seguir en la mesa de diálogo? Termina por reventarla. Por eso es preferible no instalar la mesa hasta no clarificar esta situación. No porque del secuestro se derive un importante rubro en el sustento significa que sea legítimo y deba mantenerse, sobre todo al final de la guerra, cuando ya no se compran pertrechos ni armas.
P: ¿Cuántos secuestrados tiene el ELN?
R: No más de diez, según fuentes oficiales.
– El ELN y Venezuela –
P: ¿Qué efectos tiene la crisis de Venezuela en el ELN, con fuerte presencia fronteriza?
R: Si el diálogo en Venezuela se cerrara y se diera una fractura en el bloque de poder muy seguramente habrá guerra civil. Si eso ocurriera y el ELN no está en una mesa de diálogo de paz, el ELN será absorbido como un torbellino por esa crisis. Sobre todo porque el 70% de las fuerzas del ELN están sobre la frontera y tras la frontera. Para el ELN estar en Venezuela no es estar en el país vecino, ni lo ven como refugio: es el espacio natural. Llevan 40 años en ese territorio. Allí también hay inequidades y los revolucionarios luchan donde hay injusticias para transformar las sociedades. El ELN tiene un alto componente de ciudadanos binacionales. Con mucha facilidad se encuentran en una estructura del ELN venezolanos y colombianos, es muy normal.
P: ¿Qué quiere decir que el ELN será tragado por la crisis venezolana?
R: Que sería una pieza de ese rompecabezas en dirimir esta guerra civil y muy seguramente sería absorbido por la facción en defensa de la revolución bolivariana. La paz en Colombia será un alivio de tensiones en las fronteras con Venezuela, Ecuador, Brasil, Perú, Panamá, que por lo extensas y porosas sirven para el tráfico de armas, de personas, de alcaloides, de contrabando. Lográndose resolver el conflicto desaparecerán muchas amenazas.
P: ¿Un eventual diálogo con el ELN terminará antes de que Santos deje el poder en 2018?
R: No conozco otros líderes dispuestos. Y sería un poco un salto al vacío pretender que un gobierno futuro pueda hacer mejor las cosas.
P: ¿Ambiciona algún cargo político?
R: No, pero si hubiera una Asamblea Nacional Constituyente sí quisiera ser constituyente.

jueves, 27 de octubre de 2016

LA NEGOCIACIÓN CON EL ELN VA A SER MÁS CORTA QUE CON LAS FARC - CARLOS ARTURO VELANDIA

“La negociación con el ELN va a ser más corta que con las Farc”: Carlos Velandia

Por Mario Zamudio Palma

Publicado octubre 27, 2016 - En Diálogos


Carlos Arturo Velandia fue durante varios meses facilitador entre el Gobierno y el ELN. Foto: Santiago Mesa.

Carlos Arturo Velandia, conocido como “Felipe Torres” en sus tiempos de comandante del ELN en el sur de Bolívar y el noreste antioqueño, es uno de los artífices de la negociación entre ese grupo guerrillero y el Gobierno que está a punto de comenzar. Ofició como facilitador para iniciar una fase exploratoria y ha sido consultado por las partes en varios momentos. Inició su vida insurgente a finales de los años 70 y llegó a ser miembro de la dirección nacional de ese grupo. A comienzos de 1994 fue capturado por el ejército, pagó 10 años de cárcel, vivió 7 más exiliado y en 2012 regresó al país. Hace poco fue capturado de nuevo y el primero de agosto de este año fue puesto en libertad. Ahora espera en Bogotá el inicio de la fase pública de negociaciones entre el Gobierno y la guerrilla de la que hizo parte casi tres décadas. Velandia dice que es un buen momento para negociar con el ELN, quizás el mejor de todos, porque el Gobierno está haciendo un esfuerzo grande por cerrar para siempre el capítulo de los conflictos armados en Colombia.
Hablamos con él sobre los condimentos que tendrá esta etapa de diálogo, sobre cómo llega la estructura del ELN a la mesa de Quito y cuáles pueden ser las lecciones que deja el proceso de paz con las Farc a este nuevo intento de negociar el fin de la guerra con la insurgencia.  

¿Qué podemos esperar del inicio de las negociaciones entre el Gobierno y el ELN?

Este jueves habrá un acto protocolario, seguramente muy sobrio como corresponde a las dos delegaciones. La instalación de la mesa estará marcada, seguramente, por la participación del presidente (Rafael) Correa y por discursos tanto del Gobierno como del ELN. Me imagino que el ELN dará un discurso histórico, muy parecido al de las Farc en Oslo. Esto no debe sorprender a nadie. La guerrilla lleva construyendo su discurso 52 años, han perfilado cada palabra y en este momento, que es histórico, tendrá un contenido y un tono que no debe sorprendernos. Sin embargo, lo importante es la agenda que van a empezar a negociar y que, seguramente, conducirá a un acuerdo político.  

¿Qué opina de la lista de negociadores que presentó el ELN?

La lista que publicaron no me dice absolutamente nada. Salvo los nombres de Aureliano Carbonell y Pablo Beltrán, todos los integrantes son nuevos.   Las discusiones se harán en rondas de 45 días, muy diferente a la negociación con las Farc,
¿Esto puede leerse como un afán del Gobierno por sacar un acuerdo cuanto antes? 
Para nada. Habla, en cambio, de la mesura con la que se quiere trabajar. Aquí nadie tiene afán, las partes saben que esto no puede ser como arreando ganado y toma su tiempo. Unas rondas así de largas permiten medir y calcular el tiempo, y establecer a qué se le dedica más espacio, de acuerdo con los temas de negociación. Me parece buenísimo que hayan rondas de 45 días para discutir.  
¿Cómo llega el ELN a esta negociación? ¿Cohesionado o dividido? 
Totalmente cohesionado. No me cabe la menor duda y creo que frente a eso se ha creado el mito de la dispersión en el ELN. Esa guerrilla está totalmente subordinada al Comando Central – Coce, y la delegación que llega a Quito representa la totalidad de la organización.  
¿Qué significa que “Antonio García” no haga parte de los negociadores en esta etapa de los diálogos? 

“Antonio” ha cargado sobre sus hombros el peso de 3 años de negociaciones exploratorias con el Gobierno, por eso creo que es necesario y conveniente hacer cambios en el equipo negociador ahora que comienza la mesa de Quito. Es apenas natural que haya movimiento en las delegaciones, así como los hubo en el equipo del Gobierno.  

A propósito de cambios, ¿Qué le puede aportar a la mesa de Quito la llegada de Juan Camilo Restrepo como jefe de la delegación del Gobierno?

Juan Camilo Restrepo es una persona muy conocida, querida y valorada en el país. No es un líder político que llega a la mesa precedido por escándalos, es un señor muy serio y con un talante que el país conoce. El presidente escogió a la mejor persona para liderar su equipo negociador, no tengo duda.  Extender las negociaciones más allá de 2018 sería un error descomunal

Usted fue determinante en algunos momentos de la fase exploratoria, ¿jugará algún papel en esta nueva etapa de diálogos?

Puede ser, pero para que eso pase las partes tendrían que solicitarlo, y eso no ha sucedido aún. Tanto Francisco Galán como yo (los dos han servido de facilitadores en varios momentos de acercamiento) tenemos toda la disposición de ayudar pero ellos deben solicitarlo. Lo que sí le digo es que no nos van a ver, ni a Pacho ni a mí, metiendo las narices en la mesa de Quito.  

¿Cree que el modelo de comunicación debería ser similar al del La Habana?

No, ya es diferente. La agenda de negociación tiene un protocolo de comunicación que tiene elementos diferentes a los de la mesa con las Farc. Habrá comunicados conjuntos pero cada delegación puede hablar de manera autónoma. Yo creo que en este proceso va a haber más comunicación y más transparencia.   Es muy difícil hablar de tiempos, sobre todo con una guerrilla como el ELN.

 Pero, ¿cuánto cree que se debe demorar esta negociación?  
  
Sin duda esta negociación va a ser más corta que la de La Habana, sería absurdo gastar más tiempo que con las Farc. En la mesa de Cuba se produjeron elementos de utilidad que se van a incorporar, sí o sí, en el diálogo con el ELN. El tema Víctimas, por ejemplo, le tomó a los negociadores del Gobierno y las Farc un año y medio de diálogos, con esta guerrilla no va a tomar ese tiempo. Esta no va a ser una paz exprés, pero tampoco va a ser un proceso a las volandas. Los diálogos con el ELN van a demorar el tiempo necesario para lograr un buen acuerdo político. Hay que pensar, también, que el inicio de estos diálogos públicos se da en un contexto político favorable: la gente quiere que se haga la paz, todo el mundo está enfilado al fin de la guerra. Hasta la oposición está en una actitud de cooperación para lograr un gran acuerdo. Todos los astros están alineados para que se haga la paz con este gobierno. Extender las negociaciones más allá de la duración de este gobierno sería un error descomunal.  

¿Qué lecciones aprendidas deja el proceso de paz de La Habana?  

Más que errores, hay experiencias exitosas que pueden ser replicadas en los diálogos de Quito. Se puede replicar la metodología de discutir varios temas de forma paralela, hay delegaciones suficientemente amplias y el tiempo político exige ser muy diligentes para aprovechar el tiempo con la mayor eficiencia. Vivimos tiempos donde un día que se pierda es un desperdicio en términos históricos imperdonable. Discutir varios puntos de la agenda al tiempo significa mayor racionalidad, menos agotamiento, mejor aprovechamiento de los recursos humanos, del apoyo internacional y una respuesta más eficaz de la sociedad civil.  
¿Cuáles pueden ser los riesgos de la negociación que comienza?


Las partes deben ser muy acuciosas en la metodología que empleen, en los tiempos, contenidos y en la participación de la sociedad civil. Esa participación no puede ser anárquica ni conducir a diálogos inútiles. La presencia de los sectores sociales debe ayudar a encaminar el fin de la guerra.

Copyright: http://pacifista.co/la-negociacion-con-el-eln-va-a-ser-mas-corta-que-con-las-farc-carlos-velandia/ .

sábado, 15 de octubre de 2016

LA GUERRA EN COLOMBIA TIENE SUS DÍAS CONTADOS - CARLOS ARTURO VELANDIA - LA TERCERA - CHILE

Carlos Velandia: “La guerra en Colombia tiene sus días contados”
Autor: Alejandro Tapia
En esta entrevista con La Tercera, este ex líder guerrillero dice que el ELN liberará a los secuestrados. Además insiste en que el proceso de diálogo del ELN con el gobierno es independiente al de las Farc.


En 1970 Carlos Velandia era un estudiante más en el departamento de Santander, en el nororiente de Colombia. Fue ahí donde seis años antes había tenido origen el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el mismo año en que irrumpieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). “No teníamos ninguna otra opción porque en el país se había instalado un gobierno bipartidista que no permitía alternativa. Eso nos llevó a muchos jóvenes a irnos para el monte, porque mataban a mis amigos. Era mi única opción para luchar”, cuenta el propio Velandia a La Tercera al teléfono desde Bogotá.
Pronto, Velandia se transformó en “Felipe Torres” y escaló hasta lo más alto en la jefatura de esta guerrilla de inspiración guevarista. Así, llegó a comandante y miembro de la dirección nacional del ELN. Pero en 1994 su vida tomó un abrupto giro cuando fue tomado preso. Entonces pasó 10 años en la cárcel y desde prisión se transformó en el representante del ELN en las negociaciones de paz con los gobiernos de Ernesto Samper y Andrés Pastrana, que no llegaron a buen puerto.
“En esa época conocí al Estado, conocí al país, a la sociedad, de la cual estaba bastante alejado mientras permanecí en la montaña. Y cuando salgo en libertad en 2004 tomo la decisión de no disparar un tiro más y lo notifico al ELN, al país y al gobierno y ofrezco una salida negociada al conflicto”, cuenta Velandia, quien luego partió a España para unirse a la Escuela de Cultura de Paz, Universidad Autónoma de Barcelona. A esas alturas Velandia ya había coincidido con otro “camarada”, Yezid Arteta, un ex comandante de las Farc que había tomado su mismo camino luego de una década en prisión. De hecho, ambos se conocieron en la cárcel en 1995 y posteriormente los dos apostaron por la paz.
Precisamente, ya como civil, Velandia se convirtió en una suerte de puente, de mediador no oficial entre el ELN y el gobierno. En junio pasado regresó a Colombia, pero fue tomado preso y recién recuperó su libertad en agosto, precisamente porque su figura ahora es vista como clave en el marco de la mesa de diálogo entre el ELN y el gobierno de Juan Manuel Santos que se instalará a partir del 27 de octubre en Quito.

¿Cómo se logró llegar a una mesa de negociaciones entre el gobierno y el ELN?

Se llega a trompicones, tengo que decirlo de esa manera porque realmente ha sido así. Ha sido una llegada muy accidentada, sobre todo porque estuvo precedida de un proceso de exploración de tres años, un proceso de búsqueda, hasta que finalmente se llega a un acuerdo, que se anunció el 30 de marzo en Caracas. Y luego se esperaba que en el corto plazo se diera el inicio. El ELN llega con una carga a cuestas que son los secuestrados y la posibilidad de seguir secuestrando, con lo cual el gobierno señaló que era inconveniente iniciar conversaciones en esas condiciones, tras lo cual le plantea al ELN que liberen a los secuestrados, que generan preocupación y mucha irritación social.
¿Cuántos secuestrados tiene el ELN? ¿Está dispuesto a liberarlos para que la mesa de diálogo concluya de buena manera?

Mucho menos de 10. No tengo el número exacto. Se han venido dando liberaciones. Hay un compromiso de liberar a más personas antes de que se sienten a la mesa el día 27 de octubre.
¿Este anuncio de la mesa de diálogo en Quito es una consecuencia del fracaso del acuerdo de paz con las Farc tras el plebiscito de 2 de octubre o corre por un camino paralelo?

Corre por un camino paralelo. Mucho antes del plebiscito el ritmo y el nivel de entendimiento que había entre el ELN y el gobierno para superar las dificultades estaba bastante desarrollado. Incluso el anuncio era para antes del plebiscito. Lo de las Farc no tuvo incidencia directa.
Con el correr de los años el ELN ha visto muy disminuida su fuerza ¿Ese hecho condicionó que se sentaran a negociar con el gobierno, sumado a que las Farc tomaron esa vía también?

El proceso con el ELN es totalmente independiente y autónomo respecto del proceso de las Farc. Pero se ha instalado en el país una nueva situación: que la guerra está llegando a su fin. La guerra tiene sus días contados en Colombia. Hay una concurrencia de los procesos políticos, porque en Colombia la guerra se agotó para el ELN, las Farc y para el Estado.

jueves, 13 de octubre de 2016

ENCUENTROS PARA LA PAZ COMPLETA

ENCUENTROS PARA LA PAZ COMPLETA
Con Enrique Santos Calderón y Mauricio Trujillo Uribe 24-08-16

Con José Cuesta y Gustavo Petro 10-10-16

 Con el Presidente y Nóbel de Paz Juan Manuel Santos 12-10-16

ACUERDO CON FARC PUEDE SER UN PUNTO DE PARTIDA - CARLOS VELANDIA - ENTREVISTA DE GONZALO CASTELLANOS

'Acuerdo con Farc puede ser un punto de partida'
'Felipe Torres', como se lo conoció en el Eln, habla de la posibilidad de un cese unilateral.
Por:  GONZALO CASTELLANOS V. | 

11:27 p.m. | 10 de octubre de 2016


Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO
Carlos Arturo Velandia, alias 'Felipe Torres', fue miembro de la dirección nacional del Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Carlos Arturo Velandia es el nombre de ciudad de quien alzado en armas en la guerrilla del Eln fue el comandante ‘Felipe Torres’, en algún momento miembro de la dirección nacional de esa organización.
Ya no es guerrillero. Es revolucionario, con ADN eleno desde 1970, cuando tenía 18 años, convencido hoy de que la insurgencia armada y la guerra que esta trae son el mayor obstáculo para conseguir la revolución, para alcanzar la verdadera justicia social, convertida para personas como él en la principal, acaso la única, razón de existir.
Comandó trascendentales operaciones de insurgencia, trazó línea ideológica y política, durante prolongado tiempo estuvo preso sin claudicaciones, y hoy es un ciudadano, gestor de paz voluntario en el acercamiento del Gobierno con esa guerrilla. Algo que de resultar exitoso puede no solo darle la vuelta al momento desorientado que vive el país a cuenta del plebiscito reciente, sino consolidar una fórmula efectiva de “acuerdo nacional, amplio y multipartito” que le ponga fin, sin matices ni más dilaciones, a la confrontación armada con las Farc y el Eln. (Lea también: Ronda de negociaciones con el Eln se iniciará el 3 de noviembre)
Empezamos este diálogo en la librería Abaco, en Cartagena, el 26 de septiembre pasado, con mutua esperanza tras la firma del acuerdo con las Farc, y concluimos con este reportaje para EL TIEMPO cuando las instituciones o las esperanzas de paz parecerían tambalear tras la mayoría plebiscitaria que rechazó dicho pacto. Carlos Velandia cree que se abre una importante puerta para un acuerdo de paz integral, trabaja en esa tarea, y explica cómo todo esto puede ocurrir, incluso en muy breve tiempo.
¿Está dispuesto el Eln a un acuerdo de paz, a cambiar definitivamente armas por debate democrático?

Categóricamente sí. El Eln ha estado listo desde los años noventa. Ha dialogado sobre esto con todos los gobiernos a partir de entonces, incluso con el gobierno de Álvaro Uribe. En el quinto congreso de la organización, a finales del 2014, se planteó con mucha certeza la visión de dejar las armas.
¿Liberará el Eln a los secuestrados como condición para continuar la mesa de diálogo que empezó en marzo?

Ya empezó a hacerlo. Es una condición razonable desde el punto de vista del Gobierno y la comunidad. He pedido al Eln aceptar esa condición sana. Pero, naturalmente, puesto que el diálogo para llegar a un acuerdo no supone debilidad o imposición de ninguna de las partes, deben propiciarse de lado y lado las condiciones para darle continuidad a esa mesa en una fase pública. Esto supone avanzar en la arquitectura del proceso, la fijación de la agenda y la definición de la metodología.
¿Falló en eso la mesa de discusión con las Farc, en la publicidad, en la invitación a oír otras voces sociales?

Valorando profundamente el desarrollo de las etapas para llegar a ese acuerdo, quizá faltaron gestos contundentes de publicidad, de llamado a lo que el camilismo denomina la sociedad civil popular, y en general a la que podría catalogarse sociedad civil oligárquica (empresarios, terratenientes, entre otros). Hubo foros con invitación a víctimas y otros sectores, pero no fue esta la metodología rectora.
La mesa con el Eln se concibe y debe ser una mesa social para la paz. Esto supone un modelo de participación de todos estos sectores civiles, territorios, además del Gobierno, la institucionalidad estatal y la guerrilla. Una mesa abierta, amplia e incluyente, pero no en aspectos nominales, sino en la posibilidad útil de escuchar y conjugar las propuestas y observaciones de todos estos sectores.
El acuerdo con las Farc fue posible porque no se discutió el modelo económico. ¿El Eln renuncia a hacerlo?

La discusión del modelo económico no está en la agenda. Esto tiene unos momentos y no es posible resolverlo todo al unísono en un mismo paquete: hay un primer escenario que es el diálogo social para el fin de la guerra (ahora), de la confrontación armada, lo cual es una prioridad que no da más tiempo.
A partir de esa situación se generan fases de diálogo social para la construcción de la paz y de diálogo democrático, en donde todos los sectores sociales organizados examinan qué es lo que quieren en términos de justicia social. La paz no se consigue por acuerdo ni decreto. Es una construcción de la sociedad en búsqueda de inclusión, equidad, superación de la pobreza, la corrupción o la concentración del poder.
¿El Gobierno le ha faltado a las Farc por el hecho de convocar al plebiscito sobre un acuerdo ya logrado?

No. Se planteó el plebiscito por el Gobierno, antes que la constituyente propuesta por las Farc, pero estas aceptaron el modelo de la refrendación de los acuerdos. Falló el cálculo de posibilidades y tiempos.
¿Se plegará el Eln al acuerdo con las Farc, se vincularía a este momento de posible revisión?

El acuerdo con las Farc, aunque no es suficiente en concepto del Eln, puede ser un punto de partida. Allí hay una experiencia acumulada, legítima y comprobadamente sincera del Gobierno y la guerrilla. No hay que empezar de cero.
En la crisis institucional ocasionada por el revés en el plebiscito se abrió la gran oportunidad para un acuerdo democrático de paz, nacional, amplio, multipartita e incluyente. De manera que sería posible entrar en esa fórmula de acuerdo, enriqueciéndola en cuanto a la participación de todos los sectores políticos y sociales, incluido el Eln. Esto no significa, en modo alguno, obedecer los trazos del expresidente Uribe, sino ampliar la mesa. Imagino un escenario de solución en el que el Eln se sume a esta coyuntura con un cese unilateral del fuego y de hostilidades, en donde avance la mesa pública de su propio acuerdo, incluso con concentración en zonas de manera similar a lo ya pactado, pero unas zonas convertidas en mesa de diálogo social para la paz, literalmente más abiertas a todos los sectores que tienen tanto que decir en este conflicto (campamentos de paz). Un escenario de consenso, en donde incluso pueda debatirse una posibilidad preconstituyente.
¿En ese diálogo nacional debe estar Uribe?

El Centro Democrático tiene que contribuir a aliviar el lío que se ha formado. La misma sociedad debe forzar a que Uribe esté allí. Él debe esclarecer su “sentido patriótico”, hoy seriamente interrogado, mostrando que esta coyuntura le importa más que las elecciones del 2018. Es imaginable que deje allí sus propuestas, pero no participe directamente, pues no es gobierno. Las Farc, que obraron con sinceridad, ni mucho menos la sociedad deben pagar los platos rotos del plebiscito. El presidente Santos no puede dejarse atrapar en un diálogo de élites políticas ni económicas. Tiene la posibilidad de convocar a todos los movimientos sociales, a las guerrillas de las Farc y el Eln.
¿Es el sancocho del que hablaba Bateman?

La propuesta del diálogo nacional la planteamos junto con Francisco Galán, otro líder del Eln, desde la cárcel en Itagüí años atrás. Bateman proponía preparar algo como un sancocho nacional. Creo en la metáfora, pero menos anárquica, en donde el plato (todos los sectores sociales y económicos) se pronuncien, construyan.
GONZALO CASTELLANOS V.
Especial para EL TIEMPO