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domingo, 26 de mayo de 2013



Sin tregua y en la mesa de diálogos
Fuerza Pública y guerrilla mantienen ofensiva en medio de la negociación.
Por ÁREA DE PAZ Y D.H. | Publicado el 26 de mayo de 2013
Negociar en medio del conflicto armado siempre ha sido la premisa del Gobierno Nacional desde el inicio de la mesa de diálogos. El presidente Juan Manuel Santos ha reiterado a las tropas mantener la ofensiva contra las Farc y los otros grupos armados ilegales.

"Hasta que lleguemos a los acuerdos hay que mantener e incrementar la ofensiva, porque eso es lo que nos va a garantizar que efectivamente podamos firmar una paz que sea estable y duradera", expresó Santos el pasado 3 de abril en La Macarena, Meta.

Esa ofensiva ha dejado, durante los seis meses que llevan los diálogos con las Farc, cuatro comandantes de frente muertos en operaciones militares, han sido capturados 426 guerrilleros, 320 subversivos dejaron las armas y otros 99 murieron en combates. Los datos, que son del Ministerio de Defensa, arrojan un total de 849 guerrilleros que perdieron las Farc desde el 19 de noviembre a la fecha.

Por el lado de la guerrilla el incremento de acciones violentas se ha traducido en la voladura de torres y atentados a la infraestructura eléctrica, además la muerte de por lo menos 177 integrantes de la Fuerza Pública. Las zonas más afectadas han sido Cauca, Norte de Santander y Antioquia. Ante este panorama, analistas coinciden en que la confrontación poco importa en La Habana.

 
ANÁLISIS
El componente militar es poco importante en los diálogos
JOHN MARULANDA
Consultor Internacional en Seguridad y Defensa
En este escenario de confrontación armada de la Fuerza Pública y las guerrillas, han sido mejores las fuerzas del Estado porque no solamente han golpeado sitios estratégicos, sino personas clave de la estructura de las Farc, como los comandantes de frente, segundos comandantes y varios de otros niveles y eso es lo que desestructura una fuerza armada, una fuerza como la de las Farc.

El conflicto que se está discutiendo en La Habana no tiene un componente militar. Lo que se discute en Cuba es netamente político. De hecho la parte militar o la armada sigue, a tal punto que la guerrilla ha declarado cese al fuego y han seguido haciendo sus actividades bélicas.

En este momento poco o nada pueden influir en la mesa de conversación las acciones militares que se desarrollen en el país.

Las Fuerzas Armadas han continuado con la ofensiva aunque con menor impulso en comparación con los años anteriores. Sin embargo, esta ofensiva ha mantenido y ha mostrado resultados en las bajas de jefes guerrilleros, pero no ha sido esa ofensiva capaz de proteger adecuadamente la infraestructura energética del país.

Es así como las Farc han estado muy activas en volar oleoductos en la frontera con Ecuador y Venezuela. Si bien la ofensiva de la Fuerza Aérea y del Ejército se ha concentrado en las organizaciones armadas ilegales como las Farc y el Eln, la Policía ha continuado también con una gran ofensiva en contra del narcotráfico que alimenta a las Farc. Aún así sigue siendo el mayor productor de cocaína en el mundo, y si esto sucede, las Farc van a tener un flujo de dinero que le va permitir sobrevivir y organizarse aun en el postconflicto. Hay también cifras de otras organizaciones que dicen que las Farc han tenido más acciones en contra de la Fuerza Pública, que la Fuerza Pública en contra de ellas, son estadísticas cuantitativas.
ANÁLISIS
La guerra en tiempo de diálogos, un contrasentido
CARLOS ARTURO VELANDIA JAGUA
Analista y exguerrillero del Eln
Mantener la guerra durante una negociación o  un proceso de paz es una teoría vieja. Todo se basa en que, cuando se acerca la firma de algún convenio, las partes arrecian la confrontación para tratar de forzar la contraparte a situaciones de desventaja.
Esto en la teoría parece razonable, pero en la práctica no funciona de esa manera, y lo grave de todo esto es que de por medio está la población y se producen muchas más víctimas de manera innecesaria.
Lo que dice la lógica, y también por principios de humanidad, es que cuando se acerca la paz debe haber un comportamiento que genere alivio y un desescalamiento progresivo de la confrontación armada entre ambas fuerzas.
Pero en Colombia se está haciendo todo lo contrario: entre más mate uno de los bandos, cree que va a llegar más fortalecido a la mesa de negociación.
Esto es totalmente inhumano. En estos casos se debe desear que el último muerto no sea un muerto del futuro sino del ayer. Pero aquí estamos en una incertidumbre terrible, si uno hace cuentas, desde el 15 de octubre que se iniciaron las conversaciones, a la fecha, hay un incremento de muertes comparado con otros años.
La cantidad de bajas que ha habido en este tiempo tanto en las Fuerzas del Estado, como en las de la guerrilla ha sido muy alto, y esto no se justifica porque así nadie cederá, nadie va a dar el brazo a torcer.
¿Qué significan 20 soldados o 20 guerrilleros muertos en combates, emboscadas u operaciones militares? Así no se doblega la contraparte en esta confrontación.
En todos los procesos de paz, por lo general, las partes convienen un cese el fuego en procura del alivio de sus sociedades, de las poblaciones más afectadas; aquí es todo lo contrario: se habla de paz y hay más enfrentamientos, ataques y violencia verbal. Esto es un contrasentido.
EN DEFINITIVA
Tanto el Gobierno Nacional como la guerrilla han mantenido sus acciones bélicas, aunque se negocie en Cuba el fin del conflicto. La población civil es la más afectada por la confrontación.

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